Las áreas de marketing a menudo requieren moldear ideas creativas para enganchar a su público. Para ello, se necesita de colaboradores, que además de sus labores de oficina, conozcan al detalle las características del mercado donde se desenvuelven.
Son muchas las empresas que apelan a diversas fuentes para sacar a relucir una idea brillante, sin embargo no recurren a la materia prima más importante, su cliente.
Más allá de la aplicación de encuestas y otras herramientas de investigación. Mucho ayuda contar con personas que previamente ya conocen las características del mercado, que han interactuado con el entorno, con las personas, sus expectativas y necesidades de manera sistemática.
Es decir, los colaboradores deben haber interactuado con el entorno social de cliente pero también procesado esa información para contar con propuestas de insights que ayuden a encontrar el camino creativo y correcto de la manera más rápida posible.
Mauricio Fernández, Director Creativo de McCann Erickson Perú, comenta que cuando inició su carrera publicitaria apelaba a la competencia, a sus nuevos colegas, en general a ese entorno publicitario para encontrar ideas creativas, sin embargo cuando empezó a crecer profesionalmente cayó en cuenta que las mejores ideas las tuvo en su niñez, en medio de apagones e interacción con sus amigos. Así que avanzada su carrera decidió ser menos publicista para ser más creativo. Un entorno creativo “busca, mezcla y aprende” comenta Mauricio.
Considerando este válido testimonio, afirmamos la idea que un área de marketing debe contar con profesionales que más allá de su formación teórica y observación alejada de la realidad que pretenden representar, se requiere de personas capaces de tomar una gaseosa con la bodeguera del barrio, de disfrutar una conversación en medio del parque y preguntar a una amante de los perros cuál es la comida favorita de su cachorro.
Es decir una persona capaz de interactuar con el mundo, “un ciudadano del mundo” que convierta su experiencia en ideas potentes y creativas.