La falsedad de García
La carta de Alan en vísperas del Plenario es totalmente falsaria. La inicia sosteniendo que comunica sus reflexiones, cuando nunca le ha interesado la reflexión, ni comunicar lo que piensa, sino la imposición consumada; esto demostraría una disminución de su poder en el interior del partido, de la cual ya está noticiado y diría, hasta un cierto temor. Ya no es incuestionable; ese tiempo pasó.
Paso seguido menciona una estrategia paciente del partido, cuando el Apra está al tun tun de lo que se resuelva en la Megacomisión y cómo ello afecte a sus intereses personales. Le sigue un recuento y defensa de los logros de su gobierno que él se ha encargado de desligarlo ante el imaginario nacional, del partido para capitalizarlo para su propio beneficio (?) personal.
En el colmo del cinismo critica las ambiciones personales cuando él ha sacrificado al partido por su propia ambición y auspicia la renovación del partido cuando Alan es el mejor ejemplo de la falta de una directriz de renovación; lo que desea con ello, de darse, es limpiar al partido de siervos que le incomodan en la nueva imagen que trata de diseñar al 2016.
Crítica el caudillismo por el mal que nos hace, siendo como él el más grande caudillo que se agarra con todas las armas para auto protegerse del desarrollo de otras posibilidades. Menciona algunos aspectos más que son más falsedades. Pareciera que, al respecto, está perdiendo imaginación.
La carta es pobre hasta en su lenguaje y lo es mucho más en su falta de contenidos ciertos: finalmente se despide con: fe, unión disciplina y acción, pensando que la invocación a este lema haga acallar las críticas internas que cada vez son más fuertes y más grandes.
Con lenguaje taurino diremos: silencio y pifias del respetable.
Magdalena Del Mar, 19, setiembre, 2013
Julio Garrido Huaynate