Quito se moderniza vertiginosamente al ritmo de la construcción de centros comerciales y altas torres, pero también existe otro Quito, el bizarro.
Juan Fernando Andrade y Juan Rohn decidieron perderse en su Quito natal, redescubrirlo y plasmar sus aventuras en la guía de viajes "Quito Bizarro", la cual ellos mismos definen como la anti-guía de la capital.
Como primera parada de las actividades que sugieren, está la verdadera Mitad del Mundo: un pequeño monumento abandonado en un cerro, donde la tierra realmente se parte en dos. Al otro lado de la ciudad, en otra montaña, la Llaló, está la Cueva de Rafa, que seguramente de todos los restaurantes en quito, es el que ofrece la experiencia más original: allí se come a ciegas y debajo de la tierra. Dentro del salón, todos están en las mismas condiciones, debido a que los meseros son no videntes.
En el terreno de la religión, en La Ferroviaria Baja, encontramos una iglesia con forma de barco, una verdadera nave de fe. Da la impresión de estar anclada en medio del barrio y por dentro tiene detalles fascinantes como el altar en forma de proa, el cristo crucificado en la punta, el ancla como el ambón, y en las paredes el cielo se une con el mar.
Y si de personajes bizarros hablamos, en Lloa se puede conocer a Juan Rojas, un chileno que hace muchos años se enamoró de Quito, hoy es armero de la edad media y disfruta mucho de su profesión como creador de armas medievales.
La aventura puede terminar en uno de los restaurantes más lujosos de quito, La Belle Epoc, ubicado en el Hotel Plaza Grande, en donde se puede ver ópera en vivo sin nada que envidiarle a los grandes teatros europeos.
uía de El Quito Bizarro es una invitación a dejarse llevar por las calles y recovecos menos conocidos de esta magnífica ciudad, y descubrir un Quito profundo.