Hoy en día, miles de turistas viajan a Chile para conocer sus extraordinarios lugares, como San Pedro de Atacama, Chiloé o Valparaiso. La entrada al país se realiza a través del Aeropuerto Internacional Comodoro Arturo Merino Benítez, ubicado en Santiago de Chile.
Además de visitar los atractivos imperdibles de la ciudad capital como el Mercado Central, el Cerro San Cristóbal o el Palacio de la Moneda, también a pocos kilómetros de la ciudad, hay playas, valles y pueblos con encanto que, si bien no figuran en la mayoría de las guías de viaje, son dignos de conocer. Por eso, para los que se preguntan que hacer en Santiago de Chile, estos son destinos imperdibles para visitar. Santiago de Chile cuenta con una ubicación privilegiada, a pocos kilómetros tanto de la montaña como del mar. Entre las playas que se pueden visitar están Algarrobo y Pichilemu. La primera, ubicada a 110 km. de Santiago, forma parte del litoral central de Chile y las playas más visitadas son Pejerrey, San Pedro, Club de Yates e Isla Negra, donde vivió el poeta Pablo Neruda. Pichilemu es una de las playas más agrestes del Pacífico, por lo que es ideal para los que gustan de los deportes extremos.
Entre los pueblos que no se pueden dejar de visitar, se encuentran Pomaire y Sewell. Pomaire, a tan solo una hora de la ciudad, es conocido por sus artesanos de alfarería en greda. Y Sewell, a 120 km, es uno de los lugares más misteriosos de todo Chile. Fue un pueblo minero, declarado Patrimonio de la Humanidad en el 2006, que no tiene calles sino que solo hay escaleras intercomunicadas y edificios que a través de sus colores y tamaños, marcan las jerarquías de los que allí viven.
Por último, para los que quieren ir hacia los valles y degustar vinos, los recomendados son Casablanca, a 80 km de Santiago, donde se fabrica el mejor vino blanco de todo Chile. Y el Valle de Aconcagua, donde se realizan algunas de las más conocidas fiestas tradicionales chilenas o huasas.