
Esta semana marxistas, comunistas y mariateguistas han protagonizado una batalla campal donde se han aventado de todo.
Analizando las puyas, hemos podido ordenar algunas razones en que se basan tantas diferencias.
Se han presentado clasificaciones que dividen a la siniestra en verdes, maduros y podridos. Asimismo, en sanos y enfermos antiapristas. Otro explica que solo son de izquierda los antineoliberales. Una versión vinculada a oeneges caviares define a la izquierda por su odio hacia Alberto Fujimori.
El más lucido ha sido el exsenador Enrique Bernales quien manifestó que son un conjunto de individualidades, sin organicidad, ni masa, ni propuestas. Es una izquierda en diáspora, no hay nada, expreso.
En un momento que en varios países de América Latina los socialistas ejercen el poder, es extraño que en el Perú la izquierda este huérfana de votos.
No hay que ser clarividente para señalar que el accionar terrorista de Sendero Luminoso y del MRTA y la corrupción de dirigentes mariateguistas en los centros de estudios sociales financiados por gringos y europeos, son las principales causas de la debacle marxista.
La ciudadanía asocio a los seguidores de Abimael Guzmán con los demás comunistas ya que los planteamientos de legitimar la violencia palabras mas, palabras menos, eran similares.
Cientos de millones de euros pasaron por las manos de los lideres marxistas para proyectos de desarrollo en zonas pobres del país. Mientras que obreros y campesinos trabajaban duro para mejorar su situación, decenas de científicos sociales, directivos de la izquierda peruana, se enriquecieron robándose el dinero de la ayuda extranjera.
En vez de arrepentirse, los mariateguistas crearon la Comisión de la Verdad, confirmando su simpatía por los terroristas y condenando a los uniformados.
Al negarse a denunciar a los ladrones de la plata de los proyectos, los cómplices izquierdistas perdieron autoridad moral para acusar a los funcionarios públicos venales.
En conclusión, toda la destrucción y rapiña perpetrada por el comunismo nativo solo será conjurada cuando nuevas generaciones retomen las banderas de justicia, organización sindical y defensa de las libertades democráticas que nunca debieron abandonar.