
Panorama helado, típico de la Antártida. ©Wikipedia
Precisamente, un buen modelo para observar la complejidad del tema es la Antártida, una de las zonas planetarias en donde los daños se hacen más visibles y los efectos parecen multiplicarse.
Este calentamiento tiene un efecto brutal en la situación de las plataformas de hielo, originando un avance de los glaciares hacia el mar. Expertos señalan que para el año 2100 el nivel del mar aumentará 1,4 metros de altura, como consecuencia de los deshielos polares.
El aumento de la temperatura y los deshielos tiene en la Antártida otros efectos. La biodiversidad es uno de los campos afectados, y en el continente blanco ya es posible detectar presencia de especies antes inexistentes. Asimismo, la pérdida de hielo marino ha reducido la presencia de pingüinos en Tierra Adelia.
Los glaciares de la Antártida no son los únicos que sufren los efectos del calentamiento global. En Sudamérica los macizos nevados también han comenzado a reducirse. Los casos más preocupantes se pueden encontrar en Bolivia, Perú y Ecuador.
América Latina sólo es responsable del 12 por ciento de las emisiones mundiales de gas con efecto invernadero, pero es sumamente vulnerable al calentamiento global. Una vulnerabilidad que es equivalente a su dependencia de recursos naturales como el agua proveniente de los glaciares.
Mientras Copenhague le toma la temperatura al planeta, las miradas del mundo están puestas en los acuerdos que los líderes planetarios puedan tomar, y que podrían salvar, entre otras cosas, a los glaciares latinoamericanos.Fuente: RFI