
A proposito del perdon proclamado a las comunidades afroperuanas, aqui una reseña de un maravilloso personaje, que aun vive en las mentes y corazones de este pueblo mayoritariamente catolico.
Gracias amigo Roberto Samame, por compartir con nosotros esta lectura.
El miércoles 09 de diciembre, se celebra el nacimiento de San Martín de Porres, el santo de la escoba, el hombre devoto y milagroso que nos legó el más claro mensaje de unidad en la diversidad, al hacer comer en un mismo plato “a perro, pericote y gato”.
430 años han pasado desde su nacimiento en 1579. Sus ejemplos de amor, caridad y humildad cobran especial vigencia en este turbulento y apurado siglo XXI.
Por esas cosas del destino fue bautizado por Santo Toribio de Mogrovejo, primer Arzobispo de Lima.
A los doce años Martín es aprendiz de peluquero y asistente de un dentista. Su fama de bondad y santidad se disemina por toda Lima.
Fue el fraile Juan de Lorenzana, reconocido teólogo dominico, quien le propuso ingresar al convento. Por aquel entonces su color de piel era obstáculo para ser religioso, así es que lo hace como “donado”.
Consagra su vida al servicio a los demás.Gran conocedor de la herbolaria tradicional africana y andina se convierte en gran sanador, con la ayuda de Dios y las hierbas.
Su preocupación por la limpieza - por eso la escoba perenne en su mano – llevó a que los espacios en los que atendía a los enfermos no fueran focos infecciosos ni de contagios.
Su muerte causó inmensa tristeza en los más diversos sectores de la Lima Virreinal. La ciudad entera sin distingo, le dio el último adiós.
Fue canonizado por el Papa Juan XXIII en 1962.
Martín es uno de los muchos afrodescendientes de los que tenemos, mucho, muchísimo que aprender.