
Ricardo Napuri, uno de los personajes que aparece en esta novela
Toda época genera criminales emblemáticos. Secuestradores, asaltantes, asesinos, narcotraficantes y terroristas se hacen famosos por el exorbitante monto del botín, la audacia e innovación del golpe o la extraordinaria crueldad del ajusticiamiento. Una vez detenido el delincuente, la atención se concentra en el abogado penalista.
Los letrados trazan una estrategia de defensa, tratan de manipular a la opinión pública y siempre recomiendan a sus patrocinados a simular ser víctimas de las circunstancias. Los casos penales son una fuente inagotable de temas novelescos.
Esta reflexión viene a cuento luego de leer ¨Confesiones de Tamara Fiol¨ del escritor piurano Miguel Gutiérrez.
Un cronista norteamericano llamado Morgan cuenta la historia de una mujer limeña que estudio farmacia en la Universidad de San Marcos en los sesentas, militó en el Partido Comunista y alcanzó notoriedad porque coleccionó decenas de novios que en su mayoría eran dirigentes políticos juveniles.
Sin embargo, la protagonista Tamara se enamoró obsesivamente de Raúl, un exitoso abogado penalista. Raúl es amoral y un tránsfuga que fue expulsado de varios partidos. No obstante, la relación duró varios años.
Una vez que Tamara rompió definitivamente con Raúl, este planeó y ordenó un atentado contra su ex pareja. Como consecuencia del asalto, Tamara quedó invalida de las dos piernas.
Raúl se arrepintió de su desalmada acción y decidió espiar a Tamara, haciéndole favores y donaciones en secreto durante 25 años.
En el relato desfilan decenas de miembros de la generación del 60. Hemos podido identificar al jurista Raúl Peña Cabrera, al editor Carlos Milla Batres, al psiquiatra Segisfredo Luza, a los periodistas Ismael Frías y Félix Arias Schreiber y al exsenador Ricardo Napuri.
Lo más notable de la novela es la descripción de los personajes. Gutiérrez logra crear actores que toman decisiones basados en experiencias infantiles e inclusive detalla magistralmente la vida de padres y abuelos. Asimismo, el autor es un virtuoso construyendo diálogos. El intercambio de palabras entre los protagonistas en el ultimo capitulo es memorable.
La flaqueza del libro son las reflexiones y situaciones que pasa el cronista gringo. Lo que le sucede a Morgan es prescindible, no aporta nada a la gran historia de Tamara y Raúl.
En conclusión, ¨Confesiones de Tamara Fiol¨ es una obra interesante que narra un idilio insólito y rinde homenaje a la generación sanmarquina de los sesenta.