
El mandatario Barack Obama pronunció el tan esperado discurso en el Ayuntamiento de Oslo. Un discurso con voz cálida y (aseguran algunos analistas), inspirado en dos hombres que él admira y que le antecedieron en el Nobel, Martin Luther King (1964) y Nelson Mandela (1993).
Su alocución era ansiada pero sobre todo considerada como el gran test de su eficacia de su retórica. ¿Cómo evocar la paradoja del Premio Nobel de la Paz a un presidente en guerra? ¿Cómo explicar, no la guerra sino su visión de un mundo en paz?
El día que le atribuyeron el premio (nueve de octubre), Obama declaró que “era un galardón no merecido” y este jueves lo recibió “con humildad y gratitud “. El presidente del Comité Nobel, Thorbojoern Jagland, volvió a defender su decisión,
“Muchos piensan que el premio llegó demasiado pronto a Obama (nueve meses en la Casa Blanca, sin éxitos diplomáticos notables y con dos guerras en curso, Irak y Afganistán), dijo Jagland “pero la historia está llena de ocasiones perdidas. Es ahora cuando tenemos la oportunidad de apoyar las ideas del presidente Obama”, concluyó.
Obama es un hombre de discursos pero éste, como su acción es particular. ¿Cómo conciliar su papel como comandante de las fuerzas armadas con su aspiración para promover un mundo en paz?
El mandatario se comprometió a continuar con su política exterior “para consolidar la paz, la seguridad y la estabilidad en el mundo”. Entre los objetivos: hacer que reine la calma en Afganistán, luchar contra el calentamiento climático y obrar por un planeta sin armas nucleares.
El presidente aludió explícitamente a la polémica suscitada tras su decisión de enviar 30.000 soldados suplementarios a Afganistán para combatir a la insurgencia islamista. “La guerra a veces es necesaria”, afirmó al tiempo que reiteraba su compromiso de comenzar la retirada de sus tropas en julio de 2011.
Estados Unidos no debe comprometer sus ideales y debe cumplir con las reglas de la guerra al combatir a sus enemigos, afirmó, criticando sin mencionarlo al gobierno de su predecesor, George W. Bush.
“La guerra es necesaria para combatir el mal y las amenazas a la seguridad en el mundo”, pero lamentó “el elevado costo humano de los conflictos armados”. Discurso intenso, sentido y sobre todo “comprometido”, el del nuevo premio Nobel de la Paz.
Fuente: RFI