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Jueves 05 de marzo 2009

DANZA DE HUANUCO: LOS NEGRITOS DE LLATA

La presencia de los hombres de color marcó con su singular impronta también al ueblo Llatino. Un testimonio es está bella danza.
Jueves 05 de marzo 2009
DANZA DE HUANUCO: LOS NEGRITOS DE LLATA

Los Negritos de Llata

La danza de los Negritos de Llata constituye la expresión artística y popular más importante del pueblo. Sus orígenes se remontan hasta cuando los hombres de color fueron traídos al Perú desde Cafre y otros pueblos del África para los trabajos en las haciendas, en la minería y en los conventos.

Sin embargo, por esos curiosos quiebres que dan las tradiciones, ha pasado a ser un festivo modo de expresar cariño al Niño Jesús, evocando a través del ritmo cadencioso de su danza el esplendor de pasadas épocas virreinales. Constituye también una genuina expresión de la alegría de los negros esclavos por su libertad y emancipación.

Con el correr de los años los hombres de color fueron exterminándose, por lo que tuvieron que ser reemplazados por los mestizos y luego por lo blancos. Como la danza era de los negritos, éstos tuvieron que confeccionarse máscaras.

INTEGRANTES DE LA CUADRILLA:

Los Negritos: Esta danza bastante elegante la ejecutan los actuantes desplazándose en seis o más parejas masculinas, bailando con singular elegancia (Huarahua), cubiertos sus rostros con máscaras relucientes de cuero negro con auténticas expresiones de hombres de origen africano, ojos grandes y labios gruesos (getón).

Llevan en la boca bombillas de plata que les sirve de sorbetes, se cubren la cabeza con sombreros de paja, adornado en la parte frontal con penacho de varios colores y cintas que terminan colgándoles por la espalda, cotones bordados con hilos de oro, plata y lentejuelas, pecheras, camisa blanca, corbata roja, pantalón color azul en la víspera y blanco en el día adornadas en los extremos con franjas bordadas de color rojo, en las manos sendas chicotillas de cuero adornadas con aros de plata en cuyo extremo llevan sonoras campanillas de bronce.

El Patrón y la Dama: Símbolos de la nobleza española propietarios de la hacienda y dueños hasta antes de la liberación de los  esclavos.

El Patrón viste con elegante terno ceremonial color azul, camisa blanca, corbata roja. Cubre la cabeza un sombrero de tipo colonial denominado "zara". Lleva en la mano un bastón enchapado, adornado con cintas de diferentes colores; banda ancha por el hombro de color rojo con bordados, terminadas en gruesas borlas de hilo de oro, guantes blancos de fina calidad, máscara con rasgos de raza blanca.

La Dama baila con vestido largo de seda muy elegante a la usanza virreinal, enjoyado con collares, aretes, pulseras, anillos, todos de oro, peinetas, guantes finos color blanco y una sombrilla.  Esta pareja se desplaza con gallardía dentro de la comparsa.

El Abanderado: Cubre su rostro una máscara con expresión de raza blanca, birrete adornada con cintas de colores distribuidos en todo el perímetro, camisa de mangas anchas color generalmente verde, pantalón corto bombacho por encima de la rodilla, medias largas, zapatillas, capa con los colores verde, amarillo y rojo, en la mano derecha lleva un fete (látigo) quien se desplaza con saltos entre los danzarines simbolizando la libertad.

En el elenco de danzantes destaca el Corochano, personaje de larguísima barba que representa a un viejo hidalgo de la nobleza española, quien con su matraca en una mano y látigo en la otra, agita constantemente, gasta bromas al público y asusta a los niños, viste de raída levita de color azul o negro, en los hombros lleva charreteras doradas, cubriendo  la cabeza un sombrero de copa cilíndrica, adornadas con cintas de colores, camisa blanca con corbata roja, pantalón blanco o azul oscuro, máscara de cuero color blanco y guantes blancos.

Durante la celebración de la Navidad y Pascua de Reyes los integrantes de la comparsa bailan por las calles de la ciudad ante la admiración de la población, con el lucimiento de sus vestimentas, agilidad y destreza al compás de una música Afro-Hispana que sigue a la comparsa.

DESARROLLO DE LAS FESTIVIDADES:

Las festividades navideñas se inician la segunda quincena de diciembre hasta la primera quincena de enero de cada año.

En la ciudad de Llata la mayoría de las familias tienen en su hogar al Niño Jesús, listo para cuando las familias tienen que armar su nacimiento en honor a la Natividad. Momento en el que también se organizan las misas en la Iglesia matriz.

Los encargados de organizar las comparsas de los Negritos son los Mayordomos, personajes que asumen su función con un año de anticipación; es decir, durante el último día de la presentación de los Negritos, se comprometen para desempeñar el cargo (trucay) el siguiente año.

El nuevo Mayordomo antes de las fiestas busca los mejores bailarines de la ciudad y una vez asumido el compromiso, envía al potencial bailarín el Shogay (ruego) consistente en una fuente de picante de cuy entero, acompañado de bollos, biscochuelo, pan de maíz y una jarra de chicha de jora. El bailarín por su parte tendrá que alquilar su disfraz correspondiente y acudir a los ensayos.

Los Negritos de Víspera salen por la tarde anterior a la misa de día siguiente, a recorrer las calles de la ciudad demostrando destreza en sus desplazamientos y donaire al son de la banda de música.

El Pachahualachi se ejecuta a las 5 de la madrugada anterior a la misa, sale la comparsa trasnochada, recorriendo las calles con melodía especial y en las equinas los danzantes simulan la embriaguez con piruetas propias a los borrachitos, la población todavía soñolienta sale a contemplar con alegría la ejecución de este ritmo.  

El día de la misa la familia, se prepara con toda pompa para el traslado de la imagen del Niño Jesús a la iglesia, acompañado por la comparsa de Los Negritos que entonan la música de Adoración, seguido por familiares, amigos y público, sahumadores, no faltan los cuetecillos, cohetes que realza la fiesta.

Concluida la misa, el retorno es de la misma forma que el traslado. En el hogar de la familia se sirve el famoso ponche de cocos, acompañado de biscochuelo, bollos y pan de maíz.

Terminado el desayuno, la comparsa de los Negritos ejecuta en el patio el baile correspondiente en honor al Niño Jesús y de los asistentes, con una melodía característica que hace vibrar los corazones de todos los presentes.

Finalizan el baile con un juego que consiste en coger a los niños y adolescentes para que chicotilla en mano los negritos hacen saltar con las voces de Saltaropé, Brincaropé, Araropé, so pena de recibir latigazos en caso de resistencia.

Luego la Comparsa sale a las calles a dedicar el baile al pueblo Llatino, que siguen a la danza con desborde de alegría. Por la tarde se ejecuta  el Trucay (cambio), o sea, quien asumirá la Mayordomía el siguiente año.

Luego, con el nuevo mayordomo, se recorre las calles al compás de la banda que entona el pasacalle y el ayhuallá (despedida). La multitud se desborda de alegría, en espera del próximo año.

Esta danza, en el tiempo no ha tenido continuidad en la ciudad de Llata, se ha detenido momentáneamente, ahora se está bailando "Los Negritos de Huánuco". Sin embargo en el Club Huamalíes los buenos y auténticos Llatinos  año tras año seguimos la tradición de esta magnífica y bella danza.

Nos vemos en el Club, están invitados, no se lo pierdan.

Ingeniero Sadí Dávila Barrena

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