
Hillary Clinton, la estratega diplomática de Obama. Foto: Reuters
En la sede del Departamento de Estado, Hillary Clinton presentó las líneas maestras de la nueva política de EEUU para América Latina. En medio de las críticas de varios países latinoamericanos por la respuesta de Washington a la crisis hondureña, la jefe de la diplomacia estadounidense declaró que, aunque busca el reconocimiento de las pasadas presidenciales en Honduras, su país sigue respaldando el acuerdo de San José/Tegucigalpa, suscrito el 30 de octubre por los negociadores del depuesto Manuel Zelaya y los del gobierno de facto, que instaba al Congreso hondureño a aprobar la restitución del derrocado mandatario en el poder.
Expertos en Washington así como altos funcionarios del Departamento de Estado aseguran que el Gobierno de Barack Obama es conciente de la irritación que existe en las relaciones entre Estados Unidos y el resto de países del hemisferio debido a la postura que adoptó la administración norteamericana frente al gobierno golpista en Honduras y su reconocimiento a las elecciones del 29 de noviembre.
Pero no fue Honduras el eje principal de su discurso sobre la estrategia diplomática de Estados Unidos para América Latina. En un tono ambiguo, mezcla de consejo y amenaza, la secretaria de Estado norteamericana advirtió sobre las consecuencias que puede acarrear para los países de la región acercarse a Irán.
Una vez más Hillary Clinton acusó al gobierno de Teherán de apoyar grupos extremistas y volvió a cuestionar los supuestos fines pacíficos del programa nuclear iraní. Lanzadas las acusaciones, la jefe de la diplomacia norteamericana aclaró a los gobiernos de Venezuela y Bolivia que era una mala idea promover vínculos con Irán. “Si desean coquetear con Irán, deben observar cuidadosamente cuáles serían las consecuencias. Esperamos que lo pienses dos veces y si lo hacen, los apoyaremos” dijo.
En su intervención sobre la diplomacia estadounidense para América Latina, Clinton se refirió a la defensa de la democracia y expresó su preocupación por los países de la región que, a juicio de la Casa Blanca, no respetan las libertades individuales: Venezuela y Nicaragua, citó la secretaria de Estado. A Estados Unidos le preocupan “líderes que son elegidos libre y legítimamente pero que luego de ser electos comienzan a socavar el orden constitucional y democrático, el sector privado, los derechos del pueblo a nos ser hostigados ni presionados” afirmó la jefe de la diplomacia norteamericana. A los mandatario que desean aferrase al poder indefinidamente los llamó a “regresar a la senda en la que la democracia no es cuestión de líderes individuales sino de instituciones fuertes”.
En una breve alusión a Cuba, Clinton afirmó que espera ver en el corto plazo una “Cuba democrática” que sería un “paso positivo para el hemisferio”.Fuente: RFI