La crisis económica mundial a muy corto o mediano plazo, acompañada de los estragos originados del calentamiento global, obligará a la humanidad a la selectividad del consumo de los alimentos agrícolas considerados como básicos y a través de las fuerzas del mercado se establecerá una nueva demanda bajo un marco globalizado de sustentabilidad, sostenibilidad, competitividad y viabilidad económica a mediano y largo plazo.
Es muy obvio, que muchos productos agrícolas considerados no básicos, serán desplazados por su exigua demanda, con la tendencia a convertirse en actividades poco rentables, por su actual volumen presente dentro del mercado. Por lo tanto, el productor y comercializador, deben realizar un análisis de costos con las áreas ya establecidas, dirigiéndose hacia las ventanas de mayor volumen y precios que el mercado ofrece de los productos básicos, mejorando su eficiencia en productividad, precios y calidad, reduciéndola a la vez en la temporada baja a su mínima expresión.
Existen países que cuentan con ciertos elementos a su favor, como son una estación de invierno y verano definida, coincidencia que su mayor producción es en la época alta, ausencia de desastres naturales como huracanes, tifones, como acaba de suceder en el cultivo de banano, pues el precio en el Ecuador ascendió de un oficial promedio de 3,75 a 12 Usd/caja por los desastres en Centroamérica y Colombia.
Recordemos que la cosecha de mango en el país se afectó seriamente por la disminución de la HELIOFANIA EFECTIVA, debido a una alta presencia de nubosidad, originando un retraso en su cosecha mayor a 30 días, motivando un gran impacto económico a sus productores, puesto que su ventana de colocación en el mercado mundial es desde octubre hasta fines de enero, situación que fue aprovechada por la competencia.
Por lo tanto, la lógica nos lleva a programar la cosecha para la época en la cual los precios de venta son altos, que a su vez permitirá la reducción de costos de producción y producir fruta de alta calidad y un menor uso de químicos para controlar enfermedades. Este sistema permitirá al productor ser más flexible en cuanto a la toma de decisiones de alto riesgo.
Tomando como ejemplo el cultivo de banano, vemos que se trata de un sistema basado en una plantación de alta densidad, llegando hasta 3,300 plantas/Ha, dependiendo de época de cosecha y destino de la fruta, sembradas en doble hilera y a una distancia mínima entre hilera y el centro de las hileras, para permitir una mejor filtración de luz y evitar el traslape de las hojas.
Un sistema permanente de riego por goteo o por medio de micro-aspersores es instalado, usando la fertirrigación para poder garantizar la homogeneidad de la plantación hasta la época de cosecha. Su rendimiento oscila entre las 2.500 a 3.000 cajas/ha/año. Con la diferencia que sus costos de producción se reducen entre un 25 al 30%, su ciclo es de 9 a 10 meses, no hay futuras generaciones, reducción de sustancial control de sigatoka negra en un 60%, puesto que sus meses de siembra es la época de menor incidencia y una vez alcanzado el área foliar necesaria que coincide con la época invernal, su incidencia es menor.
Terminada la cosecha, se reinicia el proceso con la preparación de suelos, viveros, reinstalación del equipo de riego y se corre el sitio de siembra de entre 15 a 20 CMS y así se repite el ciclo. Este sistema permitirá al productor y comercializador realizar ventas y compra a futuro, generándose un nuevo estilo de comercio bursátil y obtener capital fresco.
Como también el productor contara con una mejor capacidad de reacción ante las fuerzas del mercado y cambiar fácilmente a otro cultivo más rentable, según el caso, recomiendo a los productores ya establecidos que designen un área no menor del 5 al 10% para su programación e inicio y adquieran la experiencia en su instalación y manejo, para lo cual deberán contar con una Línea base de información técnica como: Mapa textural de suelos, Heliofania efectiva, mayor eficiencia en su infraestructura de red de drenajes, sistemas de riego, capacidad de empaque semanal, plantas meristemáticas de alta calidad con la variedad adecuado y aplicar los principios de agricultura de precisión o por sitio especifico.
Es muy obvio que dado que para el mercado europeo se debe obtener sello de certificación Globalgap y para USA el sello Rainforest Allience Certified, se sugiere incorporar el sello de SA 8000 o de Responsabilidad Social y homologar el sello ISO 14000, puesto que por la nueva corriente ambientalista mundial el consumidor en la percha del supermercado escogerá dentro de las marcas exhibidas, por igual precio, la que posea el mayor numero de sellos que garanticen su consumo.
Además recuerden que en el caso de cambiar de cultivo, los Sellos Certifican las fincas y sus procesos, incluyendo el cultivo o los cultivos a desarrollar; por lo tanto, el costo de implementación y obtención de los sellos no se pierden. Y habría solo que desarrollar el nuevo manual de gestión del nuevo cultivo. Con la tecnología actual, ya existen productos que permiten la lectura de su código de barras y el consumidor puede acceder a través de la web y apreciar todo el proceso de producción, desde su inicio hasta su empaque final antes de adquirirlo.
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Guayaquil/Ecuador