
Gracias a su característica de permanecer siempre verde, el muérdago ha sido considerado ancestralmente como una planta sagrada, un signo protector que aporta suerte y fertilidad. La costumbre de colocar unas ramitas de muérdago sobre los marcos de puertas y ventanas o en los techos entronca con su particularidad de enraizar sobre el tejido vivo de otras plantas y no sobre la tierra, a diferencia de la mayoría de los vegetales. La tradición dice que la muchacha que recibe un beso bajo el muérdago en Nochebuena encontrará el amor que busca o conservará el que ya tiene. En el caso de una pareja, obtendrá el don de la fertilidad. Esta aplicación navideña procede de los países del norte y centro de Europa. En Estados Unidos se implantó a mediados del siglo XIX. En España cuenta con poca tradición, no así en Latinoamérica. Por su parte, el acebo, de hoja perenne y con un llamativo fruto rojo, ha acuñado prácticamente la misma simbología que el muérdago. Fuente: Terra