
En la práctica odontológica cotidiana de nuestro país la asistencia a pacientes de edad avanzada está en aumento en los últimos años. El último censo poblacional, realizado el año de 2007 por el Instituto Nacional de Estadísticas e informática INEI, nos informa que las personas de 60 años a más, constituyen el 7% del total de la población, lo que significa que existe alrededor de 1 millón 544 mil personas comprendidas en este grupo etareó, de este número el 48.3% corresponden al género masculino y el 51.7% al género femenino.
Muchos adultos mayores que presentan un compromiso médico importante de su salud general no requieren renunciar por completo al tratamiento dental. Las personas con enfermedades degenerativas como la demencia tipo Alzheimer presentan una salud oral deficiente por factores propios de la enfermedad, factores que deben ser valorados adecuadamente por el odontólogo especializado para poder proporcionar un buen manejo y tratamiento del paciente, brindándole así una mejor calidad de vida al mismo.
Si bien como odontólogos no estamos capacitados para hacer un diagnostico de demencia y menos un diagnostico diferencial, si debemos poner atención a determinados signos y comportamientos que despierten cierta sospecha en nuestros pacientes que se ven en la clínica diaria y que deberán ser motivo de derivación al médico especialista
Los odontólogos que especialmente asisten a adultos mayores, con frecuencia ven signos y síntomas como errores de juicio, negligencia en la higiene, confusión, agresividad, agitación, deterioro en la memoria, cambios en la personalidad, reiteración de preguntas, problemas de coordinación, trastornos en el lenguaje, etc. Cuando se conoce al paciente por muchos años más valor tiene esta observación y la derivación al médico especialista debe hacerse lo antes posible. En más de una oportunidad los odontólogos son los que pueden hacer esas observaciones y deben asumir su rol en el equipo de salud participando en este de manera involucrada y con la responsabilidad que le corresponde.
Los problemas orales más frecuentes encontrados en pacientes con demencia son:
· Traumatismo maxilofaciales· Ulceraciones traumáticas orales
· Caries dental extensa (coronaria y radicular)
· Reducción del índice de salud periodontal
· Numerosos dientes perdidos
· Atricción, abrasión y migración de la dentición residual
· Disfunción glandular salival
· Severa atrofia de los rebordes alveolares residuales
· Prótesis dentales desajustadas o deterioradas
· Lesiones hiperplásicas secundarias al mal estado prostodóntico
Un punto importante es la alimentación de la persona con Alzheimer: A veces rechazan alimentarse o pierden el apetito por causas relacionadas a problemas orales como resequedad de la boca, incomodidad en la boca debido a la enfermedad de las encías o dientes postizos incómodos.
El mal estado de las prótesis dentales influye negativamente en la nutrición del paciente con Alzheimer porque los pacientes frecuentemente eligen alimentos que puedan masticar mejor (carbohidratos) evitando aquellos con alto valor proteínico. Se producen también cambios en la visión que no permiten a la persona ver bien los alimentos o utensilios para comer y se tiene que tener en cuenta que los músculos de la garganta y mandíbula no trabajan bien para la masticación.
Otro aspecto que destacar de los pacientes con Alzheimer es que en muchos casos hacen neumonías severas a repetición. Lo grave es que en muchos pacientes la causa es la aspiración de alimentos y en otros la aspiración de focos infecciosos bucales ocasionados por caries dental no tratadas o enfermedad de las encías que son muy corrientes en el adulto mayor con demencia. La mala higiene bucal, la disminución de la saliva, como efecto secundario a la medicación que ellos toman, el deterioro inmunológico etc., hacen que esos focos bucales por aspiración puedan provocar esas neumonías crónicas.
Hay que tener en cuenta que en las etapas finales de la enfermedad solo se llevaran a cabo procedimientos paliativos, eliminación de focos infecciosos que puedan empeorar la condición sistémica del paciente, estas en citas cortas y con buen manejo del estrés, si es posible a domicilio. Otro alcance en la prevención es poder realizar la confección de vario juegos de prótesis dentales en los primeros estadios, ya que con el aumento de la enfermedad hay disminución en los reflejos y la aparición de movimientos involuntarios en la musculatura bucal, lo cual dificultara o más bien hará casi imposible la confección de una prótesis nueva. En este caso podemos realizar rebasados sobre las prótesis confeccionadas anteriormente tendiendo en cuenta que en estos pacientes los cambios más pequeños en su medio bucal pueden resultar sumamente molestosos.
Es fundamental que una vez localizados los problemas orales se busque instaurar el plan de tratamiento odontológico para pacientes con Enfermedad de Alzheimer lo más pronto posible, el cual consiste fundamentalmente en restaurar y mantener la salud oral, y controlar el progreso de las enfermedades orales.
C.D Julio Cesar Vásquez Estela
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