
Lo que más nos sorprendió de la nave de Richard Branson, más allá de sus capacidad para llevar turistas al espacio, es que se trata de algo real. Ya no es un concepto, o un pobre dibujo sobre un tablero. Hemos visto la nave, y esperamos con ansias su primer vuelo. Claro que, según el "experto" en naves extraterrestres e inventor llamado Luke Fortune, la presentación de Branson fue hecha "a las apuradas", debido a la información que Fortune iba a publicar. Básicamente, se trata de más de seis mil páginas conteniendo múltiples tipos de patentes en las que se especifican "diseños" de platos voladores, utilizando diferentes métodos de propulsión. Se pueden ver diseños con propulsión aérea (básicamente, turbinas gigantes), con plasma, con fusión, e incluso con magnetohidrodinámica, un término que hemos escuchado en un clásico de guerra como "La Caza al Octubre Rojo".
Las patentes son reales, pero Fortune, en vez de hacerse millonario creando un UFO, prefiere vender los libros...De acuerdo a Fortune, todo este material ha salido de la oficina de patentes. La compilación abarca varios años de publicaciones, destacando algunas hechas durante la década de los 70, una época de alta popularidad para los platos voladores. Las patentes son reales, y los planos parecen convincentes, pero las declaraciones de Fortune ciertamente no. Según él, detalles como la gravedad "no son un factor" con estos diseños. O sea, que la respuesta para un control gravitacional total ha estado almacenada en la oficina de patentes estadounidense durante casi un siglo, y absolutamente nadie excepto él se han percatado de ello. Además, tanto el anuncio oficial como su página habla de "compartir" y "entregar" esta información al público general, cuando lo único que hay disponible de forma gratuita es un e-book de ocho páginas con información que tranquilamente pudo haber sido compilada de cualquier fuente en la red. Los e-books que "van al hecho" a la hora de diseñar un plato volador, se venden por unos módicos veinte dólares. Y son varios.En resumen: Compra todos los libros, junta una buena cantidad de dinero, realiza un curso súper-acelerado de ingeniería, y en menos de lo que imaginas tendrás tu propio volador que te llevará de New York a Tokio en apenas unos minutos, transportando carga, pasajeros, sin sufrir en absoluto los efectos de la gravedad, y convirtiéndote en millonario al mismo tiempo. O gasta casi el doble en un boleto, espera a que la flota de Branson sea más grande, y visita al espacio durante unos minutos. Lo más perturbador de todo esto es que Fortune llega a la conclusión de que la gran mayoría de los platillos voladores que se han visto alrededor del mundo serían de diseño humano, o sea, nada de hombrecillos verdes secuestrando gente. La pregunta de los sesenta mil dólares es: ¿Habrá alguien lo suficientemente loco como para intentar esto?
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