
Así se conoce a la misa que se celebra la noche de Nochebuena. Su denominación proviene de una fábula que afirma que fue el gallo el primer animal en presenciar el nacimiento de Jesús, encargándose de anunciarlo al mundo. A comienzos del siglo XX era habitual que la medianoche fuera anunciada dentro del templo por un canto de gallo, real o simulado. Esta misa apareció en el siglo V y a partir de la Edad Media se transformó en una celebración jubilosa lejos del carácter solemne con que hoy la conocemos. Hasta principios del siglo XX perduró la costumbre de reservar a los pastores congregados el privilegio de ser los primeros en adorar al Niño. Durante la adoración, las mujeres depositaban dulces caseros que luego cambiaban por pan bendecido o Pan de Navidad. Era también costumbre reservar un trozo de este pan como amuleto al que sólo se podía recurrir en caso de enfermedad grave. Otra tradición que ha perdurado es la de estrenar esa noche una prenda con la que atacar al demonio. En algunas zonas, esta misa se celebra durante las primeras horas del día. En la mayoría de países de Iberoamérica es tradición que toda la familia acuda a ella unida, y para los panameños es el momento más importante de las fiestas. Fuente: Terra