
América Latina pasa por Copenhague... pues la cumbre sobre el clima sigue acaparando el interés de la prensa europea, que observa con pesimismo el desarrollo de las negociaciones.
Y a "La cumbre pierde el tiempo", como bautiza el español El País el encuentro de Copenhague, llegaron ayer el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y su colega y aliado boliviano Evo Morales. "A falta de acción en lo esencial, la cumbre se entretiene con el folclore", escribe El País. "Ante las delegaciones oficiales Chávez se llevó los focos, y no pocos aplausos... Chávez, que recuperó algunos lemas ecologistas como el ya célebre: si el clima fuese un banco ya lo habrian salvado", cuenta el diario español. El lema encuentra eco fácil en los diarios, ya que lo retoma también el francés L'Humanité, que subraya el ambiente mortifero de la conferencia, donde, dice una delegada boliviana: "todos esperamos mucho de la administración Obama, que ya ha dado algunos pasos adelante".
Y en espera de Obama, "Libération", bajo el titular "Cocaína o Diversidad, hay que elegir", cuenta la propuesta de otro de los mandatarios latinoamericanos presente en Copenhague. "Alvaro Uribe quiere recordar a los países ricos que son co responsables junto a Colombia de la destrucción del medio ambiente por los traficantes de droga". Colombia, destaca Libération, va a pedir en Copenhague una compensación porque, según Bogotá, "cada gramo de cocaína que se consume en los países ricos destruye cuatro metros cuadrados de bosque".
Y mientras Chávez era aplaudido en Copenhague, contra él arremete la columnista Gina Montaner en las páginas de "El Mundo". Es el contrapunto a la denuncia reiterada del presidente venezolano contra el neo imperialismo de la Casa Blanca: "a diferencia de los demagogos del victimismo de Latinoamérica con las venas abiertas hasta sangrarse, Barack Obama no gobierna lamiéndose las heridas de afroamericano agraviado por las injusticias del pasado, sino con una agenda en politica internacional que obedece a los intereses de los ciudadanos que votaron por él", sentencia Montaner. Esperemos que Obama, que mañana estará en Copenhague, desmienta lo que hoy muchos comentaristas temen: que su agenda, que los intereses de los suyos, no esté a la altura de la exigencia, de los imperativos del planeta.Fuente: RFI