
Se les conoce como remates, pero más exacto sería llamarlos subastas. Se trata de las convocatorias que hacen entidades públicas o privadas y que ponen en subasta bienes, como casas, departamentos, vehículos o artículos del hogar, que se venden a un precio mucho menor a su valor comercial dado que se trata de objetos embargados o de poco uso.
¿Cuál es el provecho? Es una inversión o un ahorro. Hay gente que se dedica exclusivamente a comprar inmuebles en remate para, luego, venderlos a valor comercial. Otros pagan menos por productos que se venden más caro en otros canales.
CUÁLES SON. Existen varias clases de remates. Las más conocidas son las judiciales, que surgen de los litigios. Por ejemplo, el juzgado puede ordenar el remate de una casa. Esta convocatoria es publicada en el diario oficial El Peruano. De acuerdo con la ley, el precio del remate es las dos terceras partes de la tasación. A partir de ese monto, los postores pueden hacer sus ofertas ante un martillero público. Si no se les adjudica el bien, se les devuelve el pago.
La persona que gana debe cancelar el monto pactado en el mismo remate si se trata de un mueble o de un vehículo, y tiene tres días para hacerlo si se trata del primero. Alberto Villanueva, autor del blog Haganegocios.com, recomienda una asesoría especializada para las personas que nunca han participado en estos procesos, para asegurarse de que los trámites estén en orden.
Otra entidad que suele realizar remates periódicamente es la Sunat, que busca recuperar las deudas de los contribuyentes. En la última convocatoria se remató prendas de vestir, máquinas industriales, electrodomésticos, entre otros.
También, las empresas privadas sacan a subasta los bienes que ya no utilizan o que han obtenido por embargos. La semana pasada se pusieron en remate los equipos que se usaron para la construcción del gasoducto de Camisea en Pampa Melchorita, y se vendió bienes desde 15% de su valor comercial.
Fuente: Peru21