
El Papa Benedicto XVI pidió al mundo que renuncie a la violencia y a la venganza y no mostró signos de estar afectado por el episodio de la misa de Nochebuena, cuando una mujer “inestable” se abalanzó sobre él y lo tiró al suelo.
En su tradicional mensaje Urbi et Orbi (a la ciudad y al mundo) desde el balcón central de la basílica de San Pedro, Benedicto XVI instó al mundo a redescubrir la simplicidad del mensaje de la Navidad y mandó su felicitación en 65 idiomas.
“La gente debería abandonar toda lógica de violencia y venganza y comprometerse con renovado vigor y generosidad en el proceso que lleve a la coexistencia pacífica”, dijo Benedicto XVI. Añadió que mientras el mundo estaba en la actualidad inmerso en una grave crisis económica, también se veía afectado, “incluso más, por una crisis moral, y por las dolorosas heridas de guerras y conflictos”.
Mientras el Papa se dirigía a las decenas de miles de personas que abarrotaron la plaza de San Pedro, el Vaticano permanecía centrado en el incidente del jueves por la noche, que planteó de nuevo la cuestión de cómo mantener al Papa protegido al tiempo que sigue teniendo un contacto estrecho con el pueblo.
Fuente: Peru21