
Al menos 50 personas afectadas por el cierre de Air Comet pasaron la Nochebuena en el aeropuerto de Barajas, en Madrid, con la esperanza de poder embarcarse este viernes en el vuelo fletado por el gobierno español que saldrá hacia Quito y mañana se tiene previsto que otro salga rumbo a Lima.
“Nos arruinaron las vacaciones, no hay ganas de fiesta”, dijo una mujer ecuatoriana procedente de Menorca, donde trabaja de empleada de limpieza. La señora viaja con dos hijos, uno de dos años y otro de catorce.
En tanto, algunos declinaron la oferta de hotel que se les brindó. Prefirieron dormir recostados sobre sus maletas o sobre las cintas transportadoras antes que salir del aeropuerto, debido al miedo a perder un avión en el que no tenían certeza si tenían cupo.
Según los cables que llegan de Madrid, muchas de estas personas hacían un esfuerzo para contener las lágrimas al relatar su drama particular. Ese es el caso de Eric, un ecuatoriano de 35 años que trabaja en España, en el sector del metal, y que tiene que ir “de urgencia” a operarse de un varicocele, que es la dilatación de las venas del cordón espermático que drenan los testículos.