
Campaña en Banda Aceh, Indonesia, para recaudar fondos para los niños que se quedaron huérfanos con el paso del tsunami, 25 de diciembre de 2009. Foto: Reuters
El gobierno debe rendir cuentas sobre la mitad de los 2.200 millones de dólares que habían prometido los donadores tras el paso del tsunami. “No sabemos dónde está el dinero”, afirma Rukshana Nanayakkara, director adjunto de Transparencia Internacional.
La organización denuncia que el gobierno utilizó el dinero para otros proyectos pero nadie habla por miedo a represalias. La última auditoría que se hizo fue en 2005 y entonces se estableció que sólo se había destinado a la reconstrucción menos del 13% de la ayuda.
Aún quedan miles de personas sin casa, sobre todo en las poblaciones de minoría Tamil donde mucha gente vive en barracas de plástico.
El gobierno ha tenido que devolver una parte de los fondos del Banco Mundial que recuperó 134.000 dólares en mayo. El BM denuncia que las autoridades de Colombo compraron 168 motos con el presupuesto del tsunami.
Esta catástrofe en la que murieron en 12 países 220.000 personas aún está muy presente en la mente de todos. En estos años se han instalado sistemas de alerta anti tsunami en muchos países asiáticos para evitar que las consecuencias de otro tsunami sean tan nefastas. India desembolsó 32 millones de dólares para detectar temblores en el océano Indico que sean superiores a los 6 grados en la escala de Richter en menos de 20 minutos.
Por su lado, Sri Lanka dice estar preparado para enviar las alertas por SMS a los teléfonos móviles y Tailandia ha instalado 103 torres con altavoces en diez provincias.
A pesar del despliegue de medios, lo más complicado es que ante una situación de tal magnitud impere la eficacia y no el pánico. “Los mensajes llegan de forma efectiva al gobierno cuando un desastre es inminente, sin embargo, el problema está en transmitirlo a la gente que tiene que reaccionar, a la gente que está en el terreno”, explica Al Panico de la Federación internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja.
Fuente: RFI