
La Organización Movimiento Peruanos Sin Agua advirtió que esta famosa Cumbre de Copenhague iba a ser una cita para hacer vida social: Nos encontramos en el cruce de la crisis más seria en la historia moderna.
La Cumbre que tuvo lugar en Copenhague, que casi todos los medios de comunicación masiva trataron de representar -un poco más- como el acontecimiento principal de la historia universal, parece que se ha ganado la fama como del show político más escandaloso de la contemporaneidad, representado en los intereses del capital financiero. A Copenhague le precedió el desenmascaramiento ruidoso de la actividad de una serie de climatólogos británicos y norteamericanos que reveló el carácter pagado del ideologismo del calentamiento catastrófico global.
Es así que a vista y paciencia del mundo entero, nos hemos visto estafados por esta tropa de personas, que sin representar a nadie fueron por comedidos. Y muchos de ellos fueron a hacer vida social, una vergüenza mundial, que esto ocurra en nuestras narices. En la propia cumbre el escándalo se desató por causa de la fuga del proyecto secreto del acuerdo, preparado por el reducido círculo de los enterados, el llamado “Texto Danés”, que apareció en las manos de los periodistas de “The Guardian”. De acuerdo a este texto, para los países desarrollados y en vías de desarrollo se establecen las normas límite de las emisiones carbónicas para el año 2050, desiguales en violación del primer acuerdo de la ONU: a los países pobres se les permite expulsar no más de 1,44 tonelada de carbono en contaminaciones, al tiempo, que la norma de los países ricos constituirá 2,67 toneladas. En otro descubrimiento escandaloso se convirtió la información de que la financiación de la lucha contra el cambio del clima se entrega, prácticamente, a las manos del Banco Mundial, que junto con nueve otras organizaciones formará parte del Fondo Ecológico Global, el mismo ministerio sobre nacional, al que se planea entregar el control de los recursos naturales del planeta; esto es lo más descarado de esta cumbre.
Las resoluciones que adoptará la conferencia de Copenhague (KC-15) habían sido aprobadas aún en mayo de 2009 en la Cumbre Mundial de los Problemas del Cambio del Clima (CMPCC), que reunió a destacados representantes del mundo del negocio y la política. Los resultados de aquellas consultas en el nivel más alto habían sido entregados al gobierno de Dinamarca, así como a los gobiernos de los países, participantes de la CMPCC. El llamado “breve resumen” para los hombres de confianza había sido formulado por la compañía Pricewater House Coopers. Este documento casi no tiene que ver con la protección del medio ambiente, sino es en gran medida un programa, producido por la aspiración a maximizar las ganancias, y que especula en el problema del calentamiento global del clima.
Las emisiones del gas carbónico se declaran en el documento de Pricewater House Coopers no sólo son la principal, sino la única amenaza para el futuro de la humanidad. No se trata ya de las guerras de EEUU y la OTAN, de sus consecuencias destructivas para el medio ambiente. No se mencionan las amenazas de la estrategia del uso preventivo del arma nuclear como instrumento del “establecimiento de la paz”. No se dice nada de las precipitaciones radioactivas como consecuencia del uso de las cargas nucleares “humanitarias” de baja potencia.
Los científicos al servicio del Pentágono proponen calificar las armas tácticas nucleares como “inofensivas para los habitantes de la Tierra”. No se mencionan las armas meteorológicas y climáticas, se guarda silencio en torno al proyecto 2025 de las fuerzas aéreas de EEUU “La posesión del tiempo”, etc. El problema de la dirección del clima con fines militares está excluido también del Programa de la ONU del cambio del clima, aunque en la agenda de la cumbre de Río de Janeiro en 1992 este problema estaba presente.
La Cumbre de Copenhague no sólo sirve a los intereses del gran negocio, interesado en el comercio mundial “de los derechos” a las emisiones carbónicas, evaluadas en muchos miles de millones de dólares, sino tiene que desviar la atención de la sociedad de la ruina, provocada por la crisis real, que crece de los procesos de la globalización económica y de aquella “guerra sin fronteras” por la ganancia, que en el Pentágono llaman “una guerra larga”.
Nos encontramos en el cruce de la crisis más seria en la historia moderna.
El sistema del comercio de “los derechos” a la emisión de los gases de invernadero es el filón de oro para el sistema financiero gobernante. Las apuestas son elevadas al nivel muy alto. Ya se han definido los grupos de presión que trabajan en los intereses de Wall Street. Afirman que “el mercado carbónico pronto puede superar los volúmenes del mercado de petróleo... En cualquier caso... tales proyectos, como el comercio de las emisiones carbónicas (ETS), van a desarrollarse en todo el mundo”
Las grandes estructuras que se ocupan del comercio de los derivativos – JP Morgan Chase, Bank America Merrill Lynch, Barclay’s, Citibank, Nomura, Société Générale, Morgan Stanley y Goldman Sachs ya están tomando la participación muy activa en el comercio de los derechos a la emisión carbónica.
Todo este sistema se construye a base del consenso en torno al calentamiento global, creado por la hábil influencia informativa a la sociedad. Los participantes del consenso exigen reconocer la emisión de CO2 como la única amenaza a la ecología del planeta. Y para Wall Street el sistema del comercio de “los derechos” a las emisiones carbónicas es una beneficiosa red del bombeo de miles de millones de dólares a los bolsillos de un círculo reducido de los beneficiados.
Abel Cruz GutiérrezPresidente del Movimiento Peruanos Sin AguaVer más de mis artículos en: http://www.generaccion.com/usuarios/perfil.php?id=1026