
Autor: Por Emilio CamachoPedro Salinas es un paladín sin identidad secreta. Todo empezó con las historietas de superhéroes que le regalaban de niño. Y ahora, sin capa ni antifaz, usa su columna de los domingos para combatir a los villanos que se camuflan entre nuestros políticos. Claro que a veces, como todo héroe, cede ante el lado oscuro. Como aquella vez, en 2006, que terminó votando por Alan García.A nivel político, ¿el año 2009 deja algo positivo?Bueno, de parte del Gobierno no. Pero en general, creo que el juicio a Fujimori ha sido ejemplar. Pero es lo único, no hay más cosas positivas que comentar en términos políticos. Y en el otro extremo, ¿qué es lo más fatal que ocurrió en 2009?Lo de Bagua. Es lo más terrible en términos humanos, por las vidas que quedaron allí, además que tuvo un pésimo manejo político. Además que queda como tarea pendiente para 2010…Yo presumo que no van quedar claras las cosas. Para mí, es obvia la responsabilidad del Gobierno, pero creo que van a dejar todo en la ambigüedad, tampoco creo que se sancione a nadie. Obviamente estoy especulando, estoy haciendo un poco de política de ficción. El problema es que no me parece tan ficción. Desde que empezó este Gobierno, los dislates, las metidas de pata y la corrupción no han dejado de avanzar, cosa que era previsible, si vemos en retrospectiva lo que fue la primera gestión de García. Lo que pasa es que el presidente hizo una suerte de mea culpa muy relativo, y algunos pensaron que este Alan García iba a ser otra cosa, distinta a su primer gobierno. Pero yo creo que Alan García sigue siendo el mismo, con unos kilos de más. Con el cambio de Luis Carranza por Mercedes Aráoz en el MEF, ¿será el propio García quien se encargue del manejo económico?Sí. Para mí lo mejor que ha tenido el Gobierno en su gabinete ha sido Luis Carranza, que ha sido una suerte de administrador, de gestor.De 'Doctor No’, de candado para que se gaste con responsabilidad…Claro, él ha sido responsable de que las cosas no se descarrilen. Pero ahora nadie garantiza nada. A mí, la ministra Aráoz, que tiene muy buena prensa y cuenta con la simpatía de propios y extraños, no me da ninguna confianza. Yo la veo más permeable que Carranza antes los ímpetus farrísticos que va a tener García el próximo año y el subsiguiente, que son netamente electorales, donde la demagogia y el populismo van a estar en boga. Entonces se cumple la predicción de que el presidente García, hasta el tercer año, es una suerte de 'Doctor Jekyll’ bastante ordenado, pero que al cuarto año se transforma en un descontrolado 'Mister Hyde’. (Sonríe) La metáfora me parece buena. Lo que vamos a tener en los próximos dos años es a 'Mister Hyde’ haciendo de las suyas. Tengo la percepción, como muchos, de que quien va a manejar la economía es Alan García y no la ministra Aráoz. Eso lo doy por descontado. Es más, la forma como ha salido Carranza anuncia un preámbulo de lo que se va a venir. Las propias declaraciones de García, eso de decir que está feliz porque hemos superado la crisis y que estamos blindados frente al cualquier fenómeno, ¿no adelantan algo de eso?Yo creo que estos discursos hostiles contra el SNIP (Sistema Nacional de Inversión Pública) y la promulgación de leyes de exoneración a espaldas del ministerio de Economía dibujan a un García voraz, hambriento y angurriento. ¿Hambriento?(Risas) Bueno, hambriento siempre ha estado, pero ahora más. Este es un García voraz. ¿Está consciente de que él va a responder a su crítica diciendo que la desconfianza en Mercedes Aráoz es un acto machista?Pues no, no lo es. Puede haber farra fiscal con un ministro hombre, mujer, gay, negro, azul como un avatar o verde como Shrek. Nadie, que yo sepa, ha hecho un comentario machista sobre la ministra. La desconfianza se da porque el que va a estar detrás de las presiones para gastar más es Alan García, y él es responsable por haber destruido nuestra economía entre el 85 y el 90. Las críticas son a él, lo demás son distractivos. Hay otros temas igual de serios que lo de Bagua, que se han agravado en 2009. Está, por ejemplo, la guerra en el VRAE. ¿Cómo calificaría la gestión del Gobierno en este tema?Ese es un hecho que se dibuja por sí mismo. La capacidad para actuar y brindar soluciones es nula en este Gobierno, particularmente en materia de seguridad. Es más, mantienen en el sector Interior a un personaje que en términos periodísticos es una maravilla, porque siempre dispara un titular, pero en términos de país es un desastre. Es un incompetente que, por alguna razón, está atornillado a su silla… Volvamos al VRAE. Jorge Bruce afirma que 2009 nos deja la idea de que esta zona del país tiene un manejo organizado. El problema –dice– es que está en manos de los narcos… (Risas) Sí pues, lamentablemente funcionan mejor que el Gobierno. Pero por el lado del poder político uno no ve algo que se convierta en acciones concretas. Lo último que sabemos sobre el VRAE es que han conversado con Brasil sobre la posibilidad de que nos vendan aviones Tucano. Claro, asumimos que eso es para el combate en el VRAE y no para otra cosa. Pero de allí, nos hemos limitado a recibir noticias trágicas de la zona. No hay ninguna voluntad política para cambiar las cosas. Lo peor es que cuando entremos a los procesos electorales, que se vienen en 2010 y 2011, va a empezar una época en la que los gobiernos ponen piloto automático, empiezan a silbar, y hacen campaña por sus candidatos. Eso es lo trágico de esto. Lamentablemente, los gobiernos no son realmente de cinco años, sino de tres años y medio o de cuatro. Para rematar la cosa, el Gobierno da pasos contradictorios en materia de seguridad. Hay que recordar que el ex ministro del Interior Remigio Hernani destituyó a Octavio Salazar de su cargo como director general de la policía. Y ahora, el destituido es el ministro del sector. Bueno, en el caso particular de Salazar, que mete la pata hasta el corvejón, hay que preguntarse qué ha hecho hasta ahora por la seguridad ciudadana. La respuesta es: nada. Y claro, antes tuvimos a la ministra Cabanillas con el 'Baguazo’, que daba declaraciones muy particulares. No se hace nada en seguridad ciudadana, a pesar que es un tema fundamental para un país con instituciones débiles como el nuestro. Vamos al Congreso 2009. De 120 congresistas, ha salvado a 10. Son los 'Diez justos de Pedro Salinas’. ¿No se la ha pasado la mano?(Risas) Bueno, algunos ya me habían criticado por mi lista de congresistas. Yo quería salvar a 10 por lo menos, me sentía Abraham. Y le di cinco vueltas a la lista. De repente, es verdad, sobran un par en la lista. Lo patético es que de 120, hemos hecho una lista de 10, y sobre esos 10 la gente ya está dudando. Qué Congreso es este. ¿Este es el año en que el Congreso nos ha demostrado que más bajo no puede caer?A ver. Decir que este es el peor Congreso de nuestra historia es una verdad de perogrullo y redundante. Lo patético es que cada vez que vamos a una elección, terminamos diciendo lo mismo. Yo pensé que el Congreso de la época de Fujimori fue lo peor que se pudo concebir. Pero vino el de Toledo...Claro. Y ahora estamos con el de García, que es peor que los anteriores, y eso es decir bastante. Todo esto es muy fuerte. Todos se preguntan qué hacemos. …Sin reconocer que son responsables de la elección de estos congresistas. Eso es verdad. Al final queda el dicho que sostiene que cada pueblo tiene el Gobierno que se merece, y nosotros tenemos un Congreso de pacotilla. Sin embargo, nos faltan herramientas como el voto facultativo. Esta es una ausencia muy importante en el sistema político. Hay que eliminar el sistema de voto preferencial. Creo que es mejor que los partidos políticos nos presenten a sus mejores cuadros. ¿Quién ha sido más intolerante con la prensa este año, el presidente García o el ministro Rey? Rafael Rey dice que no es intolerante, sino que es como un niño. Habría que ver qué tipo de niño (Risas). Lo que pasa es que Rey es fosforito, se pica rápido, yo no sé si eso encaja como intolerancia. Si fuera intolerante, él trataría de someter a la prensa. Él no hace eso, pero sí es picón, tiene poca correa y tiene exabruptos. Es un político muy primario. Sus reacciones me parecen normales para el Congreso, pero como ministro la cosa es un poco más delicada, y como ministro de Defensa hay que preguntarse a qué juega García. ¿Entonces el campeonato de la intolerancia lo gana García?Sí, lo hemos visto. Cada vez que un reportero le hace una pregunta incómoda, él reacciona inmediatamente. Esto empezó con un reportero de RPP. Le dijo: “Trátame bonito, yo conozco al dueño”. Bueno, no precisamente en esos términos, pero ese fue el mensaje. ¿Si tuviera que darle un 'Antioscar’ a un ministro, a quién se lo daría?A Octavio Salazar. Es el ganador absoluto, sin competidores y en todas las categorías. Le debemos varios Oscar por todas los titulares que ha regalado a la prensa en todo el año. Lo de los Pishtacos simplemente es su consagración. Ya adelantó que va a votar por Jaime Bayly para presidente…Se postule o no (Risas). Bueno, allí no hay mucho que decir entonces. ¿Por quién votaría para alcalde de Lima? (Lo piensa unos segundos) Podría ser Susana Villarán. Aunque está bastante relegada. Pero al final el voto tiene que ser un ejercicio de conciencia, sino te queda un complejo de culpa. Eso fue lo que me pasó en 2006, cuando voté por Alan García. ¿Siente que puede aparecer un 'outsider’, una figura inesperada en 2011?Bueno, mí esperanza es Jaime Bayly (risas). A estas alturas no hay un 'outsider’, la cosa es entre los cinco primeros en las encuestas. Quizá haya una expectativa o misterio por la figura del padre Marco Arana. Pero de allí no hay más. Por sus críticas al Gobierno le han dicho desde opinólogo hasta caviar, ¿con cuál de los apodos se queda?(Risas) Últimamente me dicen caviar. Es el término que más usa la derecha más intolerante, la que se parece más al fujimorismo de los 90. Pero no me afecta. Siempre me han endilgado la etiqueta de periodista de derecha, y de pronto me dicen caviar. Es muy gracioso eso.Fuente: Peru 21