
Umar Farouk Abdulmutallab compareció en el hospital donde sigue ingresado por las quemaduras que le provocó en la pierna el explosivo cuando intentó hacer estallar el vuelo 253 de la compañía Northwest Airlines el día de Navidad con 278 pasajeros a bordo.
El joven nigeriano de 23 años logró pasar los controles en el aeropuerto de Amsterdam-Schipol desde donde salió el avión hacia Detroit porque escondió el explosivo, pentrita, en el muslo debajo del pantalón. Abdulmutallab había salido de Lagos con un visado estadounidense, según explicó la policía holandesa.
Fotografía sin fecha de Umar Farouk Abdulmutallab.Foto: Reuters/Saharareporters.com/Handout
Según varios testimonios de pasajeros recogidos por el FBI, cuarenta minutos antes del aterrizaje el joven se encerró en los baños durante unos veinte minutos y cuando salió se quejó de tener dolor de estómago y le colocaron una manta encima. Minutos más tarde se comenzaron a escuchar ruidos “como de petardos” y vieron las llamas.
Uno de los pasajeros del vuelo 253, el holandés Jasper Schuringa, se convirtió en el hombre de la situación al conseguir reducir a Abdulmutallab y arrancarle el explosivo.
Durante su declaración, Abdulmutallab explicó que se había entrenado con miembros de Al Qaida en Yemen. Su padre, un banquero nigeriano, ya había avisado a la Embajada de Estados Unidos hace un mes de la “radicalización de su hijo”.
El chico había dejado sus estudios en Dubai para estudiar en Yemen y según el padre que dijo estar “consternado” por la acción de su hijo, se había alejado de la familia.
Umar Farouk Abdulmutallab forma parta desde noviembre de una amplia lista de 550.000 personas que pueden tener relación con el terrorismo pero no estaba en la clasificación de las 4.000 personas que tienen prohibido volar a Estados Unidos.
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Fuente: RFI