
Mercedes Cabanillas ... Ayer revolucionaria desde la juventud o desde el Sinamos Velasquista, firme defensora de la educación pública en los ochenta, solitaria combatiente Hayista en su curul frente a la hegemonía fujimorista, hoy convertida en la última rueda del coche del neoliberalismo y portavoz de las tendencias más fascistoides de la derecha peruana.
Es interesante detectar el tipo de discurso que subyace en algunos correos. Hay una especie de derrotismo existencial, de cansancio político y una predisposición a aceptar cualquier seudo justificación para mantenerse navegando en las aguas del aprismo, aunque lo que se defienda en nombre del partido no sea más que un simulacro. ¿Que hubiese pasado si para la segunda vuelta del 2006 quedan Lourdes Flores y Alan García ? o ¿ Ollanta Humala frente a Lourdes Flores?, siguiendo algunos razonamientos, para derrotar a la derecha Lourdista, AGP ¿ Hubiese tenido que desempolvar el Antimperialismo y el APRA y llamar al voto util del nacionalismo?. Y que hubiese pasado, si el APRA queda fuera de la segunda vuelta. ¿Por quien hubiesen votado los apristas?... ¿Por Ollanta? o el voto Aprista se hubiese dividido?Los escenarios hubiesen demostrado que no era necesario que el APRA renunciara a su identidad política ni a su programa, simplemente hubiese tenido mayor capacidad de negociación, incluso más que la que tiene ahora. Me aventuro a pensar que si AGP con el voto nacionalista, derrota a Lourdes Flores, hubiese planteado un gobierno de coalición tipo la concertación chilena incluyendo al nacionalismo. Y si Ollanta le gana a Lourdes, lo más probable es que el PAP se ubicara en el centro desde el parlamento, apoyando las reformas que fueran necesarias como la restitución de la constitución de 1979 y oponiéndose en otros proyectos. Pero lo que no estaba planteado, era que el partido que ganó las elecciones, renunciara a su programa y propuesta. Eso nunca se ha hecho, es una clara excepcionalidad mundial. Los apristas fueron echados a patadas del gobierno y su programa e ideario lanzados al cesto de basura. Alan García ya no los necesitaba y su objetivo fue reconciliarse con la derecha y la oligarquía. De nada valió ganar las elecciones. Hay desmemoria o cinismo, según se quiera valorar, cuando se omite que el Perú (salvo la derecha) en el 2006 quería un cambio. Y se votó por el "cambio responsable", el cual fue inmediatamente traicionado. Ni en la elección del 2000 ni en el 2006 se planteó un programa inspirado en el Antimperialismo y el APRA. Es más AGP nunca lo planteó ni siquiera en 1985. El "cambio responsable" era lo que se necesitaba, un gobierno de reformismo tranquilo que preparase el camino para otros gobiernos apristas con más vocación transformadora. Pero ya sabemos que Alan García siempre ha considerado que eran "sus votos" y no el esfuerzo de los apristas, lo que definía el proceso político. Actitud infantil, antipolitica, prediluviana. Ahora, se yerra cuando se adjura, se reniega, se practica la apostasía. No se trata de aplicar un libro de sociología política y económica a la realidad, sino usar un discurso sociológico y económico para interpretar la realidad y definir objetivos. Lo vivo de una ideología son las categorías que sobreviven al tiempo, no la narración en un determinado contexto. Ahora hablamos de "poderes fácticos" y antes la llamábamos "oligarquía"; Ahora hablamos de economía social de mercado y antes hablábamos de "economía mixta"; Ahora hablamos de "Globalización" y antes usábamos el concepto de "Imperialismo".Lógicamente hay procesos nuevos que enriquecen la interpretación de la categoría de análisis. Y eso se puede discutir, porque la izquierda debate, discute, piensa. La derecha todo lo simplifica, lo enumera y establece los parámetros de lo que es correcto o incorrecto. La izquierda democrática cree en la historia, la derecha en el fin de la historia. La izquierda palpa los procesos de cambio, la derecha mantiene el "orden" es decir, el "sistema". Por ello las grandes obras inspiradoras del Aprismo, son nuestro referente, sus categorías son las que nos ayudan a construir discursos interpretativos. El Alanismo es populismo, todo lo hace descansar en "el carisma" (por ello Javier Barreda hablaba de "democracias carismáticas" para justificar el caudillismo de García). Como se dice en el correo de líneas abajo,"Estoy bien curado del susto y simplemente espero para mi paìs: CRECIMIENTO ECONOMICO, EMPLEO, PROGRAMAS DE DESARROLO HUMANO, MEJOR DISTRIBUCION DEL INGRESO Y FLEXIBILIDAD CREATIVA PARA LA INVERSION Y GENERACION DE EMPLEO. ¿cómo lo llamaré?... puedo darle el nombre que mi doctrina polìtica me mande, pero creo que la mayoría de la población sólo le da un nombre BIENESTAR PARA VIVIR EN PAZ Y LIBERTAD y el gobernante que lo logre buen gobernante será".Lo escrito lo pudo redactar también Enrique Chirinos Soto, Alberto Fujimori, Pedro Pablo Kusinsky, Carlos Boloña. Lugares comunes tomados del recetario neoliberal y repetidos como consigna abstracta y gaseosa, que apela al buen sonido de las palabras, pero que ocultan la concentración del ingreso, la acumulación de desigualdades, el autoritarismo, la reproducción de la pobreza. Eso no es aprismo, es apostasía completa simulada de pragmatismo. Ha sido tan violento el giro derechista de Alan García, que muchos se le sumaron cansados de luchar, les ganó la edad, la postergación de justas expectativas, se asumió este gobierno desde la derrota existencial. Y en estas situaciones, hay que recordar a Haya de la Torre volviendo al marxismo indoamericano revolucionario en la etapa final de su vida, hay que recordar al cachorro Manuel Seoane ya septuagenario, sacando su rebeldía incluso confrontándose con Víctor Raúl, lo mismo que Luis Felipe de las Casas, semanas antes de morir enfrentándose a Alan García desde su curul del senado y recordándole que el programa aprista no planteaba la estatización de los bancos, sino la cooperativización de los mismos, si fuera necesario. ¿Porque la gente se cansa de luchar?, ¿Porque el desaliento? o es pura sinvergüencería porque se pueden hacer negocios y "yo ya luché por el partido en el CUA, en la JAP en mi sector y ahora voy a lo mío"... ese es el envilecimiento de la política aprista que el alanismo ha promovido y consolidado en el aparato. Y un ejemplo es Mercedes Cabanillas, lo cual es una lástima y no es cosa de alegrarse. Ayer revolucionaria desde la juventud o desde el Sinamos Velasquista, firme defensora de la educación pública en los ochenta, solitaria combatiente Hayista en su curul frente a la hegemonía fujimorista, hoy convertida en la última rueda del coche del neoliberalismo y portavoz de las tendencias más fascistoides de la derecha peruana. Como decía Bertolt Brecht “Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles.” Saludos, Eduardo Bueno