
Un pasajero es revisado en el aeropuerto de Fráncfort, el 27 de diciembre de 2009. Foto: Reuters
En Roissy-Charles-de-Gaulle, el principal aeropuerto de Francia, el cacheo de los pasajeros aumentó en las últimas horas, mientras que todos los equipajes de mano deben viajar en el compartimiento de las maletas. En cabina sólo se aceptan las carteras de mujeres, mientras que los objetos personales deben ser introducidos en bolsas transparentes de plástico. Estos controles suplementarios redundan en retrasos de hasta dos horas y media.
Similares medidas fueron tomadas en aeropuertos europeos de Roma, Estocolmo, Bruselas, Londres, Fráncfort, Viena o Ámsterdam, donde embarcó el nigeriano Umar Faruk Abdulmutallab, que presuntamente pretendía hacer estallar el avión con un poderoso explosivo, PETN o pentrita.
Las compañías Air Canada y Singapore Airlines impiden a sus pasajeros se pongan se pie una hora antes de aterrizar en suelo estadounidense y que se cubran el cuerpo con una manta.
Por el momento, los pasajeros parecen resignarse de buen grado a los nuevos controles. Sin embargo, queda por ver si estas nuevas medidas están a la altura de los métodos cada vez más discretos y sofisticados empleados por los terroristas.
En este sentido, es emblemático el caso de frustrado ataque del vuelo 253 de la Northwest Airlines. Por un lado, el joven nigeriano pudo sortear los controles de dos países habiendo disimulado el explosivo indetectable en su ropa.
Por otro lado, la desinteligencia entre los servicios secretos y las autoridades aeroportuarias también fracasó. El padre de Umar Faruk Abdulmutallab, ex ministro de Finanzas de Nigeria, había advertido a la embajada estadounidense sobre el peligro que podría representar su hijo. Este figuraba en una lista de medio millón de personas vinculadas al terrorismo, lo que no impidió que pudiese abordar el avión.
En esta carrera entre la espada y el escudo, los controles prometen ser cada vez más intrusivos. Los aeropuertos evalúan implementar costosos escáners capaces de examinar la anatomía humana al detalle, lo que supone una fuerte exposición a radiaciones y una exhibición del cuerpo que no todos están dispuestos a tolerar.
Fuente: RFI