
Dicen que empezar a narrar una historia en donde converjan buenos -y de los otros- sentimientos, siempre serán materia primordial para sentirnos enlazados a los íntimos recuerdos. Más aún cuando los protagonistas principales son nuestras propias esencias.
Es menester confiarles que -a veces- nos sentimos comprometidos con la providencia y recurrimos a deambular sin rumbo fijo, extraviados en nuestras propias cavilaciones. Inmerso estoy en estas elucubraciones que no me percato de que vengo siendo acompañado de un singular desconocido quien no deja de acercarse a mi, e irremediablemente invítame a seguir su viejísimo latir. Su nombre cala en mis sentidos, susurrando que estoy siendo impulsado por un aire – de los tantos - viajero; quien es sumamente estimulante, dejándolo que vaya apoderándose de este émulo de Icaro. Pidiéndole a su etéreo trayecto me permita retroceder con él, para así ir hurgando en los inicios de las singulares experiencias que hasta hace muy poco nos tocó -gracias a la vida- vivir.
Los vaivenes se aferran entre mi mente y estos dedos para ir plasmando sobre el papel casi todas o cada una de las peripecias asumidas desde que llegamos a pisar estas calidas tierras. Y voy observando extasiado a través de este fraternal amigo - que me alienta a continuar-; como en algunos lugares van germinando -gracias al amor- la unión de dos disímiles voluntades enamoradas y bendecidas ante el altar del Señor; para luego conseguir acariciar entre sus brazos a una pequeñísima frágil muñeca de nacientes carnes y huesitos. Quien al verme volar embelesado por tan divina gracia, llora porque no puede describir a sus progenitores, la experiencia que de tan pequeña viene viviendo.
Continúo surcando altitudes y me detiene el llanto persistente de otra bella niña -gracias a Dios- quien al observarme con sus hermosos ojitos de color caramelo, es decir con singular dulzura; permíteme ver en ella, que las circunstancias no fueron tan favorables para su llegada. Pero con todas las vicisitudes arrastradas y el desmedido cariño familiar, voy divisando hacia delante que su situación de carencias -junto a sus condiciones innatas de guerrera-la llevarán -los años venideros- al más edificante destino.
Mientras tanto el cielo se ve interrumpido por las aves que transitan, Buenaventura. Estas casi consiguen que no me percate de la presencia de una radiante princesita que ha llegado a estos parajes, y la observó cómo va llorando de tristeza. Me pregunto ¿tan pequeñita para haberse quedado solita? y luego comprendo que nació viendo colores plomizos; inevitablemente negros de ausencia o ingrato postre para sus tiernos ojitos.
Dicen los sabios;…"para muestra es necesario un solo botón", y para este nauta no termina de convencer tan trascendental frase. Soy partidario de la ligazón y compañía que produce el número tres, porque unidos en trilogía demostramos que la razón de esta relación van directo a enlazarse a un solo poder llamado Benefactor, quien como el botón es el grandioso generador sujeto incondicionalmente a nuestras vidas –acaso- significativas.
Han transcurrido algunos años y este viaje va teniendo condimentos de sal y azúcar, lamentando que este vuelo hacia el pasado sólo tenga el propósito de renacer las idas cotidianas y sentir como estas van insuflándose en las sutiles historias de estas adorables nenas.
Ellas comienzan a gatear estos laberintos, sin presagiar que la Providencia les va ha deparar una o varias agradables sorpresas y de pronto mi oxigenado y amigable compañero detiene su peregrinar para hacerme ver como se van iniciando en los primeros tropiezos, haciéndose in agradables señas en sus tiernos cuerpecitos, sobre sus angelicales rostros o en sus manitos. Así van dibujando las primeras -chuecas- letras o los "espectaculares" grabados, hechura de pincel o simplemente juegan a ser mayores y en tanta felicidad sueñan - con algún día- ser; buenas mujeres, excelentes profesionales, doctoras, maestras, contadoras, arquitectas, economistas, empleadas, aportes amorosos de hogar, etc, y terminar siendo -con la ayuda del Gran Hacedor - modelos excelsos de mamás.
Si hasta voy contemplando anonadado como una de estas bebés lanzaba un tierno y volátil beso al engreído de Romeo; con el mensaje simbólico para que se lo guarde cuando pueda disfrutarlo de grande esta amorosa Julieta en ciernes. Luego vamos pasando los desafíos que - los papás, abuelos o familiares entrañables – les permiten sortear y vamos llegando con el espíritu sano hacia la edad que se cobija entre la niñez y la indomable pubertad, -pesos livianos y lindas razones- quienes van controlando fugaces emociones.
Estas las reúnen bajo el mismo techo que es un templo de formación, donde el carbón era un sujeto ataviado sobre ellas. Asiduo ente para alumbrar sus desmedidas osadías y de a pocos dejar que el sentido común; honesta y febrilmente lo pulan – sus incomparables profesores, guías, tutores - para convertirlas en obrados diamantes que revaloren tesoneramente la iglesia del conocimiento. El centro educativo de instrucción inolvidable donde convergen y se aferran al querer saber con el entendimiento ligado hacia sus ilustres mercedes.
Ahora – en esta estación – aprenden a vivir en comunidad, se apoyan, discuten con efervescencia, "pelean", teatralizan, van entonando sus "lamentables " desilusiones, cantan a la vida, al porvenir, hurgan tratando de experimentar entre el cariño, deseo y el amor; provocan – con ingenuidad – a las rutas del sexo, ese intrépido secuaz que se ubica tratando de ser irresistible como un doncel rapaz y pequeño esperando agazapado cuando el toque de la campanada, señale la salida a una idílica libertad.
Graban en el corazón de -alguna o - muchas incondicionales amigas el compromiso de poder contar con ellas sea cualquiera las circunstancias que les toqué irremediablemente participar. Sienten, viven, renacen a cada instante; más cuando asoman detalles frescos de femineidad, ellas intercambian inquietudes a sus púberes congéneres, acechadas por el candor y lozanía de sus gráciles cuerpos. Y mientras tanto el cabello alborotado e incipiente ondeados sin miramientos, ni protección. Con una audacia propia de rebeldía, desenfadadas, naturalmente formadas y con la autoestima experimentándose libres; sin tintes históricos sobre sus novísimas cabecitas.
Observo también que –en esta evocadora remembranza– van surgiendo la responsabilidad espontáneamente en estas ilustres hijas de Eva. Audaces, generadoras y constantes para ir haciendo cambios en la historia -de tantas lamentaciones- con sus fulgurantes chispas de alegría o sensatez en apoyo de la canasta familiar; como el caso de esa bella niña que se quedo a temprana edad sin el héroe – su inolvidable papá – y recurre al ingenio innato en la mujer; ideando un recurso bellamente humano de fabricar exquisitos pasteles que le sirvan para ayudar a la valerosa progenitora y dar con su original idea, calor a la fría indiferencia social. Esa misma – en ciernes - sociedad que le brinda un galardón de reina a tanta belleza impactante que nos brinda su tenacidad espiritual. Al menos esta nena, no tendrá necesidad de recurrir al azúcar, elemento principal de su loable accionar porque conservará y recurrirá a la inagotable dulzura que va adherida y se le desprende incontrolablemente para colmar su -momentánea- soledad. Otras, van cobijándose en los libros e introduciéndose en ellos, sabiendo que estos serán los estímulos para conseguir cambiar sus -quizás- precarias existencias y ruegan al Creador Universal las mantengan despiertas entre página y página para rendirle tributo cuando llegue el tan ansiado nuevo amanecer.
Hasta aquí, continuo volando arrobado, al percibir variadas peripecias de estas grandiosas muchachitas que ríen, juegan, sueñan y se juntan revoloteando las "viejas" aulas. Colocando sobrenombres al señor portero, al que vende sanguito, a los dueños del restaurante chiquito, a la "vieja" auxiliar o a los "profes…" de geografía, biología, o historia que se comportan circunspectos -por lo general muy serios- aunque en sus hogares sean seres proclives al dicho famoso "quien te conozca en ganga te compre" en fin hombres y mujeres docentes, quienes al abandonar estos trajines; con nostalgia y mil disculpas les procurarán otorgar todo su profundo agradecimiento.
Cada año que va pasando va dejándoles una ligera enseñanza y viven esperando que las vacaciones pasen de inmediato y poder reunirse nuevamente para compartir e intercambiar sus inquietudes o travesuras. Aparecen las consabidas "fulanita de tal" no seguirá, "esa otra" sus papás se separaron y "sabe Dios" donde estudiará, o quizás "sultanita piso el palito" o mejor dicho "cayó sobre el palito" y este le ha provocado una hinchazón que dará por resultado una "astillita" que late, come y grita como una mandamás celadora o simplemente esperar que se incorporen nuevas amistades para ir fortaleciendo la promoción que se debate entre las moneditas, los –pocos- concurridos festivales, las "chelitas" o la "guinda" que es el trago -donde se iniciaron algunas- para probar su temple indomable de conocer – de una buena vez- al parrandero compadre Baco, que les hace perder-cuando ellas quieren - la sensatez.
Hasta que llega el -penoso y lloroso- día en que las vidas de esta trilogía simbólica van llegando al final de esta hermosísima etapa y la jornada se estaciona lluviosa en sus sollozantes pupilas. Una a una van compungidas y estrechándose en el abrazo del alma. "Dame tu dirección", "Nunca te olvides de mí", "Búscame cuando puedas o necesites una amiga", "Rogaré por todas para que nos vaya bien" , "Si ingresas a la Universidad o algún trabajo, no dejes de llamar", "Cuéntame si tienes una relación afectiva" o "Hazme sentir con tu plegaria, que estoy viva…" y "Si te enlazas matrimonialmente, convócame para reunir a la "manchita", en fin tantos y tantos deseos sanos, desinteresados y sin la –hipócrita- competencia; que muchas veces nos hacen daño, apartan y no dejan fluir enseñanzas destinadas hacia los excelsos senderos de los –hijos, nietos, bisnietos – que vendrán.
Es cuando el amigo que me transporta en este periplo de ensueño va alertándome que su compañía está llegando a su final. Debe pronto renovarse con otros hermanos; hijos del poderoso Viento. Ente purificador y renovador de reencuentros que nos acompaña y traslada a experimentar los primarios sueños embargados de nostalgias, acudiendo festivo y presuroso por acuse de requerimientos o plegarias.
Diviso arrobado desde una altitud prudencial como los calendarios humanos - toman para sí -, las disconformes juveniles existencias; estacionadas bajo los umbrales de las puertas que una vez les brindaron esmerada educación. Se dan un mínimo tiempo para elucubrar pensamientos contagiados por arranques de desatino como el de "ya quisiera salir de estos claustros", "la educación física no es de mi agrado" o "todos los días lo mismo, levantándome temprano, estudiando," o tal vez ese otro "odio el Lunes", y "ya quisiera ahora mismo salir", en fin noveles licencias que -en su momento- el pasado colegial; solía con engreimiento otorgar.
Pero como todo libro valioso contiene enseñanzas, estos suelen estimularnos a contemplarlo y extraerle provecho. Así es la vida cuando nos invita a seguirla, dándonos en las diversas vías asumidas, nuestras propias – orgullosas o no – vivencias; algunas llenas de insospechadas oportunidades y otras – con persistencia esperando – conteniendo convicción y fe para tantas necesidades. Aquellas que cuando nos damos cuenta ya se instalaron en nuestras añejas navidades y la vamos acercando tiernamente a los recuerdos imborrables de las grandes amistades que dejaron estelas inolvidables.
Nunca podremos obviar en un rincón la hermandad remitida por el Padre de los Padres, al haber unido 2, 3, 4, 5 hasta 40, 30 ó 50 y tantas estudiantiles voluntades; las copiosas que han estado comprometidas junto a las frases de entusiasmo destinadas al infinito. Y que él pueda darnos la alegría terrenal de observarlas llenas de energía, juventud, y de esperanza porque lo que jamás dejamos olvidado en estos desérticos parajes fue la Gratitud a Dios por habernos brindado la más hermosa lección de Amor que –hasta hace muy poco – nos regocijó; compartiendo la importantísima compañía de estas fraternales y simbólicas amigas.
Hoy al concluir este viaje inusitado y apeándome con suavidad a los vericuetos del bullicioso mundo, siento como la magistral corriente va soplando y oxigenando cada generación. Ahora me voy dando cuenta porque nace un abrazo entre seres que se extrañan, recuerdan, se aman. Es que cada uno trae consigo poderoso aliento sublime del Santísimo de las Alturas, para compartirlo intensamente con sus inacabables fecundadas estaciones, sus recordadas hijas. Ellas se solazan, motivan e impulsan a los demás con las bellas historias que tejieron grandiosamente con sus inigualables hojas arrancadas tiernamente desde el Edén Universal, donde podrán continuar enseñándonos a vivir, remitiéndonos sus aires frescos y reinando hasta que volvamos a reencontrarlas dispuestas a dar - sin recibir nada a cambio - y por los ciclos de los ciclos, amando.
No sé en que momento terminarán las distancias terrenales o de las otras, aquellas que nos hicieron sentir – por breves momentos – frágiles y dueños de nuestros propios ensueños; esos pasajeros añorados en la estudiantil comunidad. Primordial sentimiento para orar al amigable espíritu y no nos falte un lugar adecuado en la mentalidad de estas primorosas doncellas, quienes estrecharon sus circunstancias amarrándose a la esperanza de jamás -auto- marginarse. Y si ellas no se olvidan del Gran Poder, él ha de permitir que las prolijas siluetas de sus estoicas hijas –cada día más radiantes– ¡Jamás¡ dejen de alumbrar los caminos por donde converjan nuevas y atrevidas e inocentes chiquilladas.
La Naturaleza al descender me acaba de hacer saber que sus ejemplares periplos no tendrán necesidad de reunirlas otro día o año más; ellas tienen licencia de por vida para con el pensamiento augurarse lo mejor y como el Todo Poderoso existe y es Grandioso Director; acaba de otorgarles un eterno diploma que a la letra dice: …"Toda HIJA de MARÍA, - su entrañable y universal bienhechora -, sea PROMOVIDA con el celestial mensaje que el universo otorga a quienes supieron revalorar y compartir su AMOR. Sublime Maestro que unifica – a las de aquí con las del más allá – excelso APROVECHAMIENTO como vínculo de bien hacia los demás, gestando con sus lumínicos transitares, brillante luz que provea -a otras niñas y niños- ejemplos de vida y no se pierdan o desvíen sus históricos caminares en la cotidiana –pero superable-oscuridad…"
Mientras tanto y al alejarme complacido, voy sintiendo a lo lejos como otros sonoros llantos -de amazonas y donceles en formación- van cubriendo lugares y roles. Así el intenso presente en este – nuestro – mundo siempre estará avivado por ellas, contagiadas y poblándose de humanidad; y sobre los siglos de los siglos, maternalmente obrando. Así sea para llegar proveídos de honestidad, sabiduría y ternura por la GRACIA del CREADOR a Él unidos – por el cordón celestial - con naturalidad y grandeza terrenal día a día, germinando…:
ALABADOS Y BENDECIDOS SEAN SIEMPRE
NUESTROS EDIFICANTES SUEÑOS,
LOS RECUERDOS IMBORRABLES Y
LAS COTIDIANAS ILUSIONES DE CONVIVIR, LATIENDO PAZ.
Y LUEGO PARTIR AGRADECIDOS HACIA LA ETERNIDAD…
AUTOR: Lizardo G. Abril Cano
Rímac, Lima (PERÚ)