
Contaminación industrial no gravada en el impuesto carbono. (Licence de documentation libre GNU)
Nicolas Sarkozy presentó el proyecto de “impuesto carbono” en septiembre, afirmando que se trataba de una revolución fiscal y un “giro mayor” en la política del medio ambiente. El Impuesto para las energías fósiles (petróleo, gas y carbón) entraría en vigor, el primero de enero de 2010, y modificaría durablemente el comportamiento de los franceses, afirmó el mandatario.
Empero, el proyecto provocó una gran polémica y finalmente este martes el Consejo Constitucional, garante de las leyes francesas, anunció que anulaba el plan por desigualdades.
La idea original era sancionar el consumo de energías contaminantes usadas tanto por empresas como por particulares. Cada hogar o compañía pagaría 17 euros por cada tonelada de CO2 que emitiera. Quedaba gravado así el transporte privado, la calefacción (no electrica), y el consumo personal.
Sin embargo, se exoneró a industrias como las centrales térmicas, que funcionan con carbón y emiten C02, lo mismo para las refinerías, las empresas de cemento y el transporte aéreo, entre otros.
El Consejo estimó que una medida que no se extiende a todos sería injusta, sobre todo por que 93% de las emisiones de gas con efecto de invernadero son de origen industrial. Esas emisiones son las que provocan el calentamiento global de la tierra, causante del cambio climático. Esta es la razón por la que invalidó el proyecto de impuesto.
El primer ministro François Fillon que corregirá algunos puntos del proyecto y volverá a presentarlo el 20 de enero para una nueva evaluación.Fuente: RFI