
En honor al prohombre que ahí descansa, Víctor Raúl Haya de la Torre, se han escrito estos relatos...
RELATO 83.- LOS OCHO MARINEROS
El 6 de marzo de 1932, Víctor Raúl Haya de la Torre fue tomado preso y sometido a juicio en el Panóptico (donde hoy funciona el Hotel Sheraton de Lima) por el delito de incitación. Un mes antes, el gobierno había tomado preso a los 27 congresistas del APRA y los había deportado, simultáneamente había cerrado todas las universidades. El Perú vivía una dictadura, estado de violencia oligárquica generado por la manera fraudulenta que se había arrebatado la victoria del APRA en las elecciones Presidenciales de noviembre de 1931, donde Víctor Raúl Haya de la Torre había sido el legítimo ganador.
En estas circunstancias, se da un movimiento de la plana de marineros de los cruceros Almirante Grau y el Coronel Bolognesi estacionados en el Callao; y del cazatorpedero Teniente Rodríguez. Era el sábado 7 de mayo de 1932, cuando los insurrectos apresan a los oficiales de guardia y jefes. El Presidente Sánchez Cerro, se entera y envía 300 hombres para aplacar la revuelta. Los amotinados de las embarcaciones Grau y Teniente Rodríguez, se rindieron, pero los del Coronel Bolognesi se negaron a hacerlo. A las seis de la mañana, la embarcación es atacada por aviones y con disparos del submarino R-4, determinándose la rendición de los rebeldes el 8 de mayo de 1932.
Ante estos hechos de ingobernabilidad, el Congreso Nacional apresura otorgar facultades al Gobierno para que decrete la pena de muerte. Esto fue el 9 de mayo y el Decreto Ley no podía tener efecto retroactivo. Sin embargo el 10 de mayo la corte marcial condena a muerte a ocho de los insurrectos basados en estas facultades y con la mayor impunidad.
Los marineros, en sus alegatos, reconocieron pertenecer al APRA. Antes de ser fusilados quisieron vendarlos, pero ellos no aceptaron. Heridos y torturados, fueron parados frente al pelotón de fusilamiento. Alzaron su brazo izquierdo y entonaban la Marsellesa Aprista, cuando certeros balazos callaron su canto. Uno de ellos tenía 16 años de edad. Dos meses después, un 7 de julio de 1932, sucedería lo que se conoce en la historia como "La Revolución de Trujillo", donde fueron fusilados seis mil apristas por las cortes marciales.
Los ocho marineros fueron enterrados juntos, en el Cementerio Presbítero Maestro de Lima, donde actualmente se encuentran. Hasta la fecha, nadie ha sido capaz de reivindicar la injusta muerte de estos marineros, por unas facultades que otorgó el Congreso Nacional y aplicadas con retroactividad. Hasta ahora, ninguna reparación moral a los ocho jóvenes asesinados por el terrorismo de Estado.
El 28 de Julio de 1978, en la emotiva primera presentación del flamante Presidente de la Asamblea Constituyente, Víctor Raúl Haya de la Torre, el Teniente de la Marina de Guerra del Perú, encargado del saludo protocolar a su ingreso, le dice: "Señor Presidente, la Guardia de Honor de la Marina de Guerra del Perú presenta su saludo, en nombre de los 8 marineros que murieron por sus ideales". El entonces Mayor Oficial del Congreso, Luis Chacón Saavedra, vio como Víctor Raúl fue sorprendido con ese gesto y como, emocionado, agradeció las palabras a ese joven oficial de la marina.
Libro: "Aquí Yace la Luz"
Ediciones Populares Ariel