Por Luis Alberto Pacheco
luisitopacheco@hotmail.com
17 de julio de 2009
He recibido el mensaje que ahora voy a pasar a comentar.
Haya de la Torre, nuestro gran Jefe, recomendaba no detenerse a perder el tiempo en la nimiedad de lo soez e intrascendente. No hay necesidad de contestar ni comentar la grosera que el hombre, con gran vileza y perversidad, puede llegar a generar. Por trmino general, como expresin de normalidad para m, sa ha sido una de las reglas que he implementado en mi vida. No obstante, toda regla tiene tambin sus excepciones. Haya deca que se dan, sin embargo, frente a lo comn, situaciones de necesidad que s invitan, y hasta obligan, a detenerse a enfrentar el referido detritus, al que hay que enfrentar y combatir, porque generan cierto tipo de pus febril que puede producir gangrena social. Su carcter nocivo justifica esa pausa, porque es una necesidad vital para la sociedad y, ante todo, para la justicia de la poltica.
Eso es justamente lo que voy a hacer ahora. No suelo, repito, detenerme a "ver" por estas cosas. Ms, ante semejante expresin de lenguaje y de pensamiento, contenidos en el e-mail redactado por el escritor del mismo, se hace necesario precisar dos asuntos puntuales, en cuanto a su contenido, en cuanto a su forma (escritura) y al fondo (pensamiento) que lo define, para que sirvan, despus, como gua hasta de redaccin, cuando se pretenda hacer "crtica" poltica. Dos cosas son, pues, importantes en este asunto, a saber:
i) El lenguaje del ser humano es el instrumento que, a ms de permitir la comunicacin entre los hombres, constituye el medio de materializacin de nuestros pensamientos. Vale decir, todo aquello que transmitimos por el lenguaje no es sino la manifestacin externa de nuestros pensamientos. Dicho de otra forma, si el lenguaje se expresa de modo oral y escrito, todo aquello que decimos, repito, oralmente o por escrito, es el reflejo exacto de lo que pensamos, lo que refleja, al mismo tiempo, las estructuras internas, mentales, de nuestros pensamientos individuales.
El reconocido epistemlogo austraco Ludwig Wittgenstein, discpulo mayor del empirista-lgico ingls Bertrand Russell (1872-1970), fundador del Wiener Kreis (Crculo de Viena), centro mundial del neopositivismo, fue quien advirti, con mayor precisin desde los tiempos de Aristteles (386-322 a.C.), la presencia del pensamiento en el lenguaje. Una adecuada expresin lgica para explicar esta relacin pensamiento-lenguaje, gracias a este epistemlogo, puede sintetizarse en la frmula siguiente: nuestro lenguaje es directamente proporcional a nuestro pensamiento. As, la forma de hablar y de escribir (el llamado ideolecto) de una persona, nos permite conocer las estructuras mentales del raciocinio que se hallan en ella.
Ntese, por ejemplo, y para demostrar ejemplarmente, el lenguaje de dos reconocidos personajes pblicos: Alan Garca y Susy Daz; ambos casos nos revelan los niveles y estructuras del pensamiento y el raciocinio de dichas personas: el caso del primero revela la expresin de un gran nivel de formacin del pensamiento, construido sobre la base de una preocupacin personal, que se manifiesta en su lenguaje y en su pensamiento, lo que, siendo integrante de nuestro glorioso Partido, y ms an, Presidente de la Repblica, nos llena de orgullo y hasta nos motiva como ejemplo a seguir; el otro, el de la seora Daz, en forma dramtica, a la vez que pattica (cuando, como congresista, deca, por ejemplo, tan soez y grotescamente, "yo me gano el pan con el sudor de mi poto"), revela la despreocupacin personal sobre la formacin de sus raciocinios, lo cual se manifiesta permanente y regularmente, as como en su personalidad, en la misma mayora de la sociedad.
Para terminar: el anlisis de nuestro lenguaje (oral y escrito) pone de relieve la clase de pensamiento, de raciocinios que nos caracterizan. Esta es una expresin de verdad. Y yendo un poco ms adelante, hasta podemos concluir diciendo que el lenguaje tambin puede, por todo lo antedicho, revelarnos la clase de personalidad del sujeto que habla y escribe.
Ahora bien, el e-mail que motiva mi participacin en este asunto, siendo analizado desde su forma (escritura), puede revelarnos el nivel de la estructura mental de pensamiento y de raciocinio del escritor (fondo del asunto) que ha remitido el texto y que parece llamarse "Ramiro" (por el inicio de su e-mail), aunque lo ms probable es que provenga ?por provenir del anonimato? de algn medroso cobarde y pelmazo sujeto que evita, justamente porque es un badulaque, ser reconocido. No importa. Tal ocultamiento no impide que analicemos la estructura de raciocinio y hasta la personalidad que define a este "compaero", gracias a su lenguaje.
En el e-mail de "Ramiro" encontramos tal conjunto de expresiones, entre barbarismos, cacofonas, dislates y errores (horrores) ortogrficos que, unidos a la falta de conjugacin en la congruencia gramatical de sus trminos y expresiones, nos revelan una [des]estructuracin mental del raciocinio que adolece de enormes virtudes. En otras palabras, gracias a la terminologa de su ideolecto, de su grotesca escritura, enrevesada y entreverada, hallamos una enorme incapacidad personal en este sujeto para poder desarrollar un anlisis mnimo serio de la realidad de su ser, lo que slo le posibilita, frente a su monumental carencia de capacidad de enjuiciamiento y anlisis crtico, manifestarse a travs de una mezcla entre el sentimiento ms vital ?y, por lo mismo, animal? de su corazn, y el ataque y la denuncia gratuita como arma de ofensiva.
En trminos concretos, se evidencia que "Ramiro" siente ?o ha sentido? afecto y hasta admiracin por la llamada "Clula Vctor Ral Haya de la Torre" (dicho sea de paso, una ms de las Clulas que, llevando el mismo rimbombante nombre, abundan dentro del PAP sin posibilidad de que una sea mejor que la otra, ni puedan articularse hasta hoy), de la cual, o ha formado o forma an parte. Pero parece evidente que en dicha organizacin sub-partidaria, "Ramiro", que ha admirado a la Clula ?tal vez ms por el pomposo nombre que evoca la gloria del c. Jefe, que lo que ha hallado ah?, ha encontrado a "compaeros" que lo han decepcionado profunda y ontolgicamente y no llegaron a colmar sus expectativas personales. Ello ha llevado a "Ramiro", con seguridad, en su intento de querer "defender" y "salvar" a la Clula, a "reaccionar por ella", aunque la mejor forma que ha encontrado para ello es el ataque simpln y grosero. Lamentablemente, y tal vez l mismo no sea tan consciente de esto, como ya qued demostrado lneas arriba, "Ramiro" es un sujeto que revela una pattica incapacidad para estructurar su raciocinio, hasta para el ataque, porque hasta el ataque se raciocina, se piensa, se estructura y se define. "Ramiro", para desgracia de l, no puede hacer eso. Por eso su ataque es burdo, soez, vil y canalla.
Desgraciadamente, "Ramiro" no puede evadir esa barrera humana que su [des]estructuracin mental para el pensamiento le impone. Qu pena! Poor little boy!
Todo ello invita a que podamos entender a "Ramiro" como una persona joven, de escasa preparacin cultural, proveniente, con seguridad, de un sector socio-econmico caracterizado por el conflicto intrafamiliar, que lo ha marcado como un sujeto en quien es difcil hallar con precisin qu es lo que quiere, porque l mismo no sabe an lo que quiere. "Ramiro" ha tratado de convertir al APRA en el hogar que no tuvo, y no precisamente por amor social y/o por vocacin revolucionaria, sino porque su alma, su espritu, est vaco de familia, justamente porque no la tuvo jams verdaderamente. Esto lo diferencia de aqul revolucionario que, siendo slida y estructuradamente formado en su propia familia, por amor a la humanidad, se integra al Partido para desarrollar la actividad poltica y la revolucin. ste no es, sin embargo, el caso de "Ramiro".
Ataca por ello con soltura y desparpajo psicoptico (insensible) a la c. Frida Martnez (a quien, por si acaso, no conozco ni tengo la menor idea de quin pueda ser), cuyo nombre y apellido escribe "Ramiro" con iniciales minsculas, desconociendo dolosamente que los sustantivos propios principian con maysculas por disposicin reglamentaria del idioma espaol que tan mal habla y escribe nuestro "Ramiro", lo que, al mismo tiempo, revela desdn de l sobre aqulla. La trata como a una cosa, pero "Ramiro" ignora que al tratar a un ser humano (sea cual fuere su condicin, situacin o posicin) como a una cosa, ello nos convierte, tambin, en una cosa. Y eso es lo que finalmente es "Ramiro": una cosa que aspira a ser humano. Por eso exorciza su conciencia con ataques a terceros, porque en ese afn, traslada, como lo explicara Freud, sus fantasmas internos a terceros, y niega su condicin a partir de sus vctimas. As, "Ramiro" se siente ms tranquilo y cada vez menos pesado. Est tratando de ser humano.
Ataca, por otro lado, a Enrique Melgar, a quien califica de asesino, quizs sin conocer a Melgar y sin saber qu hizo ste exactamente para ganarse ese pesado calificativo de asesino, y sin conocer tampoco las circunstancias polticas por las cuales Melgar debe cargar consigo esa tremenda acusacin.
El joven "Ramiro" despliega supina ignorancia de la historia del Per y, por eso mismo, dada la personalidad que lo caracteriza, se limita aqu a repetir como paporreta lo que los dems dicen sobre Melgar, sin saber cmo ni por qu lo dicen. Es, en suma, un segundn, un repetidor vaco y desnudo, sin contenido, ni capacidad crtica, ni siquiera para el ataque. Sera mejor por eso que "Ramiro", si es aprista de verdad, leyese el manual "Propaganda y Ataque" del genial maestro de Vctor Ral: el egregio padre del nacionalismo peruano don Manuel Gonzlez Prada y Ulloa, de quien tanto aprendi el Jefe; pero, claro, esto slo ser posible suponiendo que "Ramiro" podr entenderlo, primero. Y es el que el escrito de "Ramiro" es todo un monumento a la estulticia.
En suma, "Ramiro" es el producto sub-humano del nuevo orden social, tan decadente y miserable, al que se adhiere como cinta scotch, con gran fuerza y rechazo, al mismo tiempo. Lstima por l, lstima por el APRA.
ii) Por otro lado, "Ramiro" pretende, con seguridad, ser crtico en su correo. Crtico de varias cosas. Su llamamiento al "avance" de la Clula as nos lo revela. Pero que es ser crtico? Qu es la crtica? Acaso crtica no es ms que el mero raje? Veamos. Immanuel Kant, el Coprnico del pensamiento social, defini, ya en 1781, a travs de su "Crtica de la Razn Pura" (hoy, ms que nunca, texto vigente en el mundo de las ideas), que la crtica surge cuando el crtico dirige su atencin sobre un objeto cualesquiera de atencin y, descubriendo en l elementos importantes que han de ser desarrollados y potenciados, advierte que ellos se hallan rodeados de complementos inservibles y hasta perniciosos. La crtica, as entendida, es, pues, la actividad por la que el crtico extrae esos elementos positivos de su objeto de atencin para liberarlos de sus complementos perniciosos y potenciarlos y desarrollarlos. Toda crtica es, justamente por ello, constructiva, dialctica. Por el contrario, toda otra actividad que no siga estos parmetros de desarrollo, no son ms que palurda queja, lenguaraz actividad de raje. Eso es precisamente lo que hace "Ramiro", y es que toda crtica verdadera ?as como la acabamos de entender? siempre presenta aportes, lo que posibilita el avance, pero, cunto ha aportado "Ramiro" con su "crtica"? Nada! Es "Ramiro" no ms que un rajn. Otra vez, lstima por l. Lstima por el APRA.
Para "Ramiro" (que tan brutalmente escribe "conpaeros" en lugar de "compaeros", o cuya mxima expresin lingstica es "hay denuncias como cancha"), Melgar, que no es de Tacna, no merece nada. Pero, no es acaso Melgar peruano? Por supuesto! Y tal vez ms que lo que algunos hijos de Tacna lo son por su cercana a Chile. Pero, si el reclamo de "Ramiro" es ya propio de un chauvinista cualquiera, como de esos que abundan y siguen al seor Antauro Humala, lo que s resulta imperdonable es "razonar" que Melgar es asesino tan slo porque "los peridicos y el Internet lo dicen". Jajajajaja!!!
Disclpenme ustedes si me ro. No es por soberbia ni por falta de respeto hacia ustedes. Es por nervios. Dios nuestro que ests en los cielos, cmo permites que alguien pueda razonar a partir de los peridicos y del Internet! Ms an cuando "los peridicos", tan slo quince aos atrs noms, con Fujimori y Montesinos, decan que el APRA era un Partido anti-peruano porque haba rechazado el apartamiento de la jurisdiccin del Tribunal de San Jos de Costa Rica. Dios nuestro que ests en los cielos, perdona a estos tus hijos porque tal vez no sepan razonar!
Qu ms se puede decir sobre semejante forma de "pensar"? Sabr "Ramiro" que ha cometido una falacia formal llamada argumentum ad verecundiam? Creo que no. Y tal vez no valga la pena explicarlo ahora porque, a estas alturas de la lectura de este correo, "Ramiro" ya debe haber sufrido un soroche cerebral.
Concluyo diciendo lo siguiente: el Per, para desgracia de nuestra historia, est llena de idiotas. Nada raro sera esto, pues en todo pas se halla una dosis, mayor o menor, de presencia de idiotas. Lo preocupante de ello es que la gran mayora de esos idiotas se hallan vinculados a organizaciones polticas, ms o menos fuertes, como el APRA.
Yo pregunto a ustedes, compaeros, si consideran que la poltica se pueda construir sobre la base de tanta estupidez producida, no por un animal poltico (Aristteles), sino por un poltico animal. Qu dira Haya si viera lo que los apristas han hecho del APRA?
Yo creo que hace tiempo ha llegado la hora de impulsar desde el interior del APRA, con el concurso de todos los apristas verdaderos, una revolucin y limpieza cultural que pase por la expulsin moral de oportunistas, de pancistas, de cipayos, y, por qu no, de imbciles (en el sentido impulsado por Jean-Paul Sartre), por el bien del Per, del APRA y en respeto de la memoria gloriosa del fundador de este gran Partido: Vctor Ral Haya de la Torre. Cuando suceda ello, podremos arengar de verdad "sigan adelante, compaeros". Qu opinan ustedes?