
El Arzobispo de Arequipa Javier del Ro Alba
Por Salvador Muoz del Carpio Churqui
Domingo, 19 de julio de 2009
No es la primera vez. El proceder de este personaje que exhibe unas actitudes que lindan con el desprecio absoluto por la vida humana ya tiene antecedentes y conforman un patrn de conducta propio de mentes patolgicas, megalmanas, soberbias y autoritarias que se disfrazan con indumentaria religiosa.
Antecedentes
La decisin del Arzobispo de Arequipa Javier del Ro Alba de persistir en celebrar los 400 aos de Creacin de la Dicesis de Arequipa, SU dicesis, en el Estadio Monumental de la UNSA en plena pandemia de la gripe AH1N1 con asistencia masiva de al menos 40 mil personas, significa enviar a su propio rebao a enfrentarse a un inminente riesgo de muerte. Pero no es la primera vez.
En mayo del ao 2006 cuando el volcn Ubinas estaba en actividad y exista el riesgo de una erupcin, el Arzobispo Luis Reynoso Ros, antecesor de Javier Del Ro, le dio el ejemplo y desafi las recomendaciones de Defensa Civil, el Instituto Geofsico del Per y SENAMHI de suspender la peregrinacin al Santuario de Chapi, geogrficamente muy cercano a Ubinas, y envi a 80 mil peregrinos a la zona en peligro argumentando que "el milagro ms grande de nuestra madre es que estemos aqu".
Del mismo modo, cuando en febrero del 2008 se implement el protocolo del aborto teraputico en Arequipa buscando salvar la vida de la madre, Del Ro sali a enfrentar a las autoridades mdicas y polticas insultando al Gerente Regional de Salud llamndolo "Satans" y refirindose a Arequipa como "la capital de la muerte". A este amante de embriones y fetos le import un comino la salud y la vida de las mujeres y conden a las madres gestantes en riesgo a una muerte inminente.
Un ao despus, el 21 de marzo del 2009 la agencia oficial del Per Andina tanto como la agencia de noticias EFE publicaron en grandes titulares que Benedicto XVI no condenaba el aborto teraputico. Del Ro result ser ms papista que el Papa. De esta manera, siendo consecuente con su manera de pensar, el arrogante arzobispo en cuestin convirti al Papa en el mismo Lucifer y traslad su capital de la muerte al propio Vaticano.
Delito contra la salud pblica
Es importante recalcar que en relacin con la salud pblica, cuando la comunidad cientfica ha determinado con mayor o menor precisin el riesgo que un determinado producto supone para la sociedad, el siguiente paso es tomar la decisin de qu medidas polticas se aplican para proteger en la medida de lo posible de ese riesgo a la poblacin y a la sociedad.
Del Ro Alba denunci el 15.7.9 que existan intereses de personas que defienden el aborto para que se suspenda "todo tipo" de actividades religiosas. Nada ms paranoico contra la ciencia mdica. Sin embargo aadi deafiante: "No se puede suspender (la misa masiva) hasta que tenga una recomendacin legtima y por una autoridad competente".
Antes de tomar las medidas poltico-legales que se requieran o correspondan, es totalmente inexcusable decidir si el riesgo cuantificado por los cientficos es un riesgo admisible o no por la sociedad afectada. Obviamente esta decisin en cuanto a admisibilidad o no de los riesgos cuantificados cientficamente, es una decisin fundamentalmente poltica y que solo tras haberla tomado, desde la posicin de los responsables polticos, se podr establecer o legislar de acuerdo con la tradicin legal actualizada en ese momento histrico.
Hay que poner de manifiesto que las opiniones cientficas son necesarias para establecer criterios polticos de proteccin ante los riesgos y la subsecuente legislacin y por extensin los conocimientos tecnocientficos aportados a travs de las periciales son la regina probatorum en jurisprudencia.
La legitimidad democrtica y poltica no recae sobre los cientficos ni sobre los tcnicos. nicamente las autoridades legtimamente elegidas o designadas - en este caso el Consejo Regional de Salud - pueden tomar estas decisiones y al hacerlo es lgico y justo que lo hagan considerando otras realidades ms all de las cientficas, como son la realidad social, econmica y geopoltica, que son elementos fundamentales a tener en cuenta a la hora de tomar las decisiones polticas y legales.
Propagar de manera premeditada una enfermedad peligrosa o contagiosa es un delito contra la salud pblica. El Cdigo Penal, promulgado en 1991 (Decreto Legislativo No. 635), establece los delitos contra la salud pblica (Ttulo XII, Captulo III). La inclusin de este tipo de delitos en el Cdigo Penal es un avance muy importante para la sancin de infracciones.
Difundir a sabiendas una enfermedad contagiosa o peligrosa para la salud de las personas ser sancionado con una pena privativa de la libertad de 3 a 10 aos; y si resultan lesiones graves o la muerte a consecuencia de este delito, la pena ser de 10 a 20 aos (Art. 289). El Arzobispado de Arequipa, y sobre todo su representante legal Javier Del Ro Alba, en su calidad de lder espiritual de las organizaciones catlicas convocadas al Estadio Monumental de la UNSA tambin habra cometido el delito de instigacin al homicidio, sancionado con pena privativa de libertad no menor de seis aos, tipificado en los artculos 24 y 106 del Cdigo Penal
Libertad religiosa
La Asociacin Mdica Peruana ya se ha pronunciado anteriormente sobre la preeminencia de los derechos humanos en actual discusin. Se trat del caso de un nio que muri en Sullana porque sus padres se negaron a permitir que recibiera una transfusin sangunea recomendada por presentar un cuadro de anemia e infeccin generalizada. El pronunciamiento mdico publicado en agosto del 2005 manifestaba que la libertad de creencia, culto o religin es un derecho de menor jerarqua ante el derecho a la vida.
Evidentemente el derecho a la libertad de reunin convocada por Del Ro y aducida por el Presidente de la Regin Arequipa queda muy abajo en esta escala de valores.
La Asociacin Mdica Peruana, igualmente, exigi tanto al Ministerio de Salud como a la Fiscala de la Nacin una profunda investigacin para sancionar a los responsables tal como manda el Cdigo Penal no solo para los que permitieron la muerte del nio, sino tambin para todos aquellos que por omisin se comportaron como mudos testigos.
Los responsables
En el caso de la celebracin del 400 aniversario del Arzobispado de Arequipa en el Estadio Monumental de la UNSA con asistencia masiva de cerca de 40 mil personas en plena expansin de la gripe AH1N1 desoyendo olmpicamente las recomendaciones mdico-cientficas del Consejo Regional de Salud, tambin tendran responsabilidad los siguientes "mudos" testigos: el Presidente del Gobierno Regional de Arequipa, la jefatura de la oficina de Defensa Civil y la Fiscala de Prevencin del Delito quienes claudicaron vergonzosamente ante el poder religioso de Del Ro.
En Arequipa las autoridades democrticamente representativas del Estado Peruano agacharon la cabeza con pusilanimidad ante el vicario de una potencia extranjera -el Vaticano- que no tiene carcter ni trayectoria democrticas, (ya que ninguno de nosotros ha elegido con su voto ni al Papa Benedicto XVI, ni al Cardenal Cipriani, ni al Arzobispo Del Ro) y terminaron desprotegiendo obscenamente a una multitud de ingenuos creyentes que confiaron en sus autoridades civiles, polticas y religiosas.
Quien debiera proteger a su feligresa hace primar los intereses dogmticos y econmicos de su arzobispado y se convierte en su principal verdugo. Estas actitudes no solamente son irracionales, anticientficas y temerarias, son actitudes suicidas, y, peor an, criminales. Del Ro es un enemigo de la vida.
Los asistentes a la celebracin de la misa masiva en el Estadio Monumental de la UNSA, una vez superado este evento, luego del corto perodo de incubacin, debern ser evaluados en su condicin clnica y si se determina que alguno de ellos adquiri la enfermedad en el Estadio Monumental, la vctima tendr todo el derecho de reclamar al responsable religioso (por accin) y a cada uno de los responsables polticos (por omisin) por las consecuencias sanitarias y legales que sobrevengan de esta desatinada celebracin.
Esperamos que Javier Del Ro Alba como jerarca religioso y siendo jurdicamente conciente de las implicancias de sus temerarias actitudes asuma su responsabilidad legal si se diera el caso que sus feligreses hubiesen adquirido la fiebre AH1N1 y requiriesen financiamiento para su hospitalizacin, para su tratamiento mdico farmacolgico, para sus exequias y para la indemnizacin a la familia. La poblacin de Arequipa sabr cobrarle la factura.