
Elogié el libro de Nelson Manrique titulado “Usted fue aprista, bases para una historia crítica del APRA”. Psicoanalíticamente descubrí en ese excelente trabajo –no me desdigo– que en el hondón de su alma, Nelson seguía siendo un aprista, más allá de cualquiera de sus verbalismos o termocefalismos posseurs. Es que el aprismo, más que un Partido –con todos los errores cometidos, aliarse con Prado y con Odría–, es una interpretación revolucionaria de la historia del Perú y de Indoamérica.Sigo aprista por eso; por la memoria de Haya, Seoane, Sánchez, Cox, Manuel Arévalo, el búfalo Barreto y otros trabajadores manuales e intelectuales. Pero, fundamentalmente, por esa obra capital y genial de Víctor Raúl que es el Antiimperialismo y el APRA. Sin embargo, Manrique quiere ahora, con desnaturalizaciones, menguar lo que principistamente dijo en su recientísimo trabajo. Como coartada radicaloide se pone al mismo nivel panfletario de Eudocio Ravines y de Federico More. Afirma, ahora, que un Haya presuntamente decrépito, en 1978, sostuvo en una interviú haber derrotado a Lenin en el Congreso Antiimperialista Mundial de Bruselas (1927). ¡Imposible!, proclama rasgándose las vestiduras apóstatas, Lenin había muerto en Moscú en 1923. ¿Cómo lo iba a refutarPero Haya no sostuvo nunca que hubiera tenido un vis a vis con Vladimir Ilich Ulianov, alias Lenin. Lo mantenido por él en toda su vida fue que la tesis leninista del imperialismo, etapa final o superior del capitalismo, no tenía valor en el tercermundismo indoamericano porque el imperialismo era, paradójicamente, desarrollador del capitalismo nativo. Nuestra primera etapa, antesala del socialismo democrático. Su libro es una respuesta al militante comunista cubano Julio Antonio Mella, quien escribió ¿Qué es el Apra? Allí refuta sus tesis leninistas y repite lo afirmado en el Congreso Antiimperialista, donde se enfrentaron.Lenin sostuvo en 1917: “El Imperialismo, etapa final del capitalismo”. Haya replicó en libros y Congresos:“Es la última etapa, pero sólo para los países industrializados que han cumplido todo el proceso de la negación y sucesión de las etapas anteriores. Mas para los países de economía primitiva o retrasada, a los que el capitalismo llega bajo forma imperialista, esta es su primera etapa”.Manrique, por su pasión, decae y desconoce que el lenguaje académico es intemporal. Puedo decir que refuté en la universidad la tesis del obispo Bartolomé Herrera sobre la soberanía de la inteligencia (1860), por reaccionaria y arcaica. Empero, su autor murió hace ciento treinta años. Existe intemporalidad, como la que tenía la famosísima sordociega Helen Keller. Un día su secretaria, Anne Sullivan, al verla meditabunda, con un libro en las manos, le preguntó en su clave “¿Qué estabas haciendo?” Respondió: Estaba conversando con Aristóteles. Y no mentía.Fuente: Expreso