
(*) Oscar Maúrtua de Romaña
1. Teoría de Las Relaciones Internacionales. Concepto y Desarrollo
Las Relaciones Internacionales son una disciplina relativamente joven de las ciencias sociales. Es con el fin de la Primera Guerra Mundial cuando se configura el contexto histórico a partir del cual surge una discusión teórica autónoma y sistemática sobre las grandes cuestiones internacionales, principalmente aquellas referidas a la guerra y el conflicto entre Estados y la forma cómo evitarlos.
A lo largo de más de nueve décadas que han trascurrido desde la creación de la primera cátedra en relaciones internacionales, en 1919, la disciplina ha experimentado un avance teórico significativo. Si bien es cierto este desarrollo se ha producido principalmente en países anglosajones, un indicador de la importancia que la disciplina ha adquirido en las últimas décadas se encuentra en la proliferación de programas académicos en Relaciones Internacionales, tanto en postgrado como en pregrado, ofrecidos por universidades de los cinco continentes.
Como sucede con la evolución de toda ciencia social, dentro de las Relaciones Internacionales muchos estudiosos han formulado elaboraciones teóricas que buscan explicar integralmente o, al menos, de la mejor manera posible, el porqué de las acciones de los principales agentes del sistema internacional. Estos desarrollos han originado el surgimiento de grandes debates teóricos entre diversas escuelas y discusiones sobre la vigencia de ciertos paradigmas. De esta forma, un paradigma es un “mapa mental” que posee el teórico, aquello que le ofrece una imagen del mundo y que constituye un principio organizador y una guía para la investigación de las relaciones internacionales.
Siguiendo esta línea del pensamiento, dos son los principales mapas mentales en el desarrollo teórico de las Relaciones Internacionales.
En primer lugar, encontramos al realismo y su visión pesimista de la naturaleza humana y de un mundo compuesto por Estados soberanos que se encuentran en conflicto en defensa de su propia supervivencia. Para afrontar este reto los Estados solo pueden confiar en sí mismos. La anarquía del sistema, entendida como ausencia de un gobierno mundial, ocasiona que los agentes recurran a la auto ayuda y al egoísmo en el intento de mantener y maximizar su poder. Para el realismo los estados son los actores más importantes y, por lo tanto, la principal unidad de análisis.
La solución de los problemas internacionales no radicaba en discutir sobre cuestiones normativas o sobre “lo que debería ser”, sino que lo importante era analizar la política internacional como “lo que realmente es”. Después de finalizada la Segunda Guerra Mundial, y con el inicio de la Guerra Fría, fue en los Estados Unidos donde esta corriente conoció un gran desarrollo teórico debido a la necesidad de los gobernantes norteamericanos de justificar una política global de intervención, que se contraponía a su tradicional aislacionismo en los asuntos internacionales.
En segundo lugar, está el liberalismo que posee una visión optimista de la realidad internacional y que sostiene que es posible conducir las relaciones internacionales de manera pacífica en un entorno de cooperación donde las “ganancias absolutas” que resultan de una mayor integración e interdependencia entre los Estados y demás actores internacionales (organizaciones internacionales, empresas multinacionales, ONG internacionales, etc.) minimizan la importancia de las “ganancias relativas” en términos de poder, obtenidas por los estados para alterar en su favor el balance vigente. Su inspiración procede de los primeros tratados sobre el pensamiento liberal del siglo XVI.
A pesar del predominio de la corriente realista en las Relaciones Internacionales, existieron épocas en que las ideas liberales alcanzaron predominio, como el periodo de entreguerras (1919-1939), denominado idealismo, el cual terminó con el fracaso de la Sociedad de Naciones de impedir una nueva guerra mundial. En la década de los sesenta y setenta, con la distensión entre las dos superpotencias, así como el progresivo aumento de la importancia de los factores económicos y sociales en las relaciones internacionales permitieron el resurgimiento de las ideas liberales.
Se introdujeron nociones de “interdependencia compleja” y de “regímenes internacionales” al análisis de las relaciones internacionales, lo cual supuso aceptar la existencia de un juego cooperativo entre los actores internacionales. Según esta nueva concepción al momento de producirse un
conflicto, este no se trasladaría inmediatamente al campo militar, ya que la violencia resultaría inútil en un mundo altamente interdependiente y donde comenzaban a entretejerse reglas no escritas que condicionan el comportamiento de los actores internacionales.
2.-CONCEPTO DE SEGURIDAD EN LAS RELACIONES INTERNACIONALES
El fin de la Guerra Fría y la emergencia de la globalización han transformado la realidad de las Relaciones Internacionales, lo cual ha supuesto un cambio en las teorías con que se le asumía. El concepto de seguridad se muestra como una idea organizativa sobre los distintos fenómenos de la globalización, desplegando un programa de investigación que va más allá de las presunciones realistas del poder militar o de los principios idealistas de la investigación por la paz.
Acontecimientos como la desaparición de la confrontación Este-Oeste, el vacío material que dejó el oponente disuelto, la aparición de nuevos actores internacionales o la porosidad de la soberanía al interior de los estados hicieron que surja la idea de que el curso de la dinámica internacional se estaba abriendo hacia un horizonte más allá del mundo bipolar. Los teóricos y los hacedores de políticas, buscan una reformulación de los fundamentos de la Teoría de las Relaciones Internacionales, que permita asumir los problemas de la posguerra fría y los procesos de tendencias diversas derivadas de la globalización.
Tradicionalmente los conceptos que orientaron el campo de análisis de la política internacional fueron el poder y la investigación por la paz, los cuales son fácilmente asociables con la corriente realista y liberal.
Cada vez más, la Teoría de las Relaciones Internacionales se está enfocando hacia el concepto de seguridad como guía de interpretación de la dinámica del sistema. Algunos analistas que vieron el colapso de la Guerra Fría como el camino a un nuevo orden internacional señalaron que los nuevos problemas políticos requieren programas de investigación distintos, siendo susceptibles de tratamiento por las luces que pueden arrojar los actores políticos y la comunidad académica en torno a la seguridad, pues ella abre el campo de análisis a cuestiones que antes se restringían a una sola variable, y que los conceptos tradicionales de poder o paz no trataban completamente. La seguridad se ha convertido en un eje articulador de los debates en relaciones internacionales, asumiendo programas de
investigación científica y tratando problemas que no se resolvían o asumían satisfactoriamente desde el debate entre realistas e idealistas.
La seguridad permite, por tanto, interpretar problemas diversos y estructurar el debate en torno a fenómenos que normalmente se estudian de forma separada, y cada uno por su cuenta, como la carrera de armamentos, la industria bélica, el comercio y la inversión internacionales, la elaboración de la política exterior, la dinámica del sistema y la soberanía, los cuales pueden conectarse dentro de un marco amplio.
Podemos definir tres acercamientos conceptuales sobre la seguridad, provenientes de la filosofía política y las ciencias sociales. Thomas Hobbes es uno de los primeros autores que incluye el tema de la seguridad en sus tratados filosóficos. El “Leviatán”, tiene como función preservar la integridad de sus propios ciudadanos y de librarlos de las incertidumbres de la naturaleza anárquica del mundo. Pone a la seguridad como una de las causas del establecimiento del Estado moderno, buscando la satisfacción del bienestar general como justificación para su supervivencia.
Por su parte Emmanuel Kant, interpreta el problema de la seguridad desde la relación de los estados de acuerdo a normas morales y a imperativos categóricos que superen el estado de anarquía. La única vía para crear seguridad es crear un ordenamiento jurídico internacional, semejante al que hay al interior de los estados. Según esta visión universalista de la moralidad internacional, en el sistema internacional hay imperativos morales que limitan las acciones de los Estados. Por último, tenemos la tradición de Hugo Grocio. El pensamiento grociano está más cerca al de Kant, al considerar una sociedad internacional de Estados, pero acepta la idea según la cual los estados son los mayores actores en la política internacional.
La concepción grociana de la política internacional interpreta que los estados se comportan según una serie de normas y de conductas acordes con el tipo de sociedades que cada Estado forma. Los parámetros de una posible interpretación de las relaciones internaciones se basarían en la constitución de zonas de estabilidad y respeto mutuo como motivación de las acciones de los estados, pero no exime al sistema de la posibilidad de conflicto, sino que lo inscribe en una serie de reglas que es necesario respetar para mantener un orden dentro de los actores del sistema.
3.-MODELOS DE SEGURIDAD
La seguridad se ha convertido en una categoría explicativa del sistema internacional caracterizado por los fenómenos de globalización. Una opción metodológica para abordar la
gran variedad de posturas y propuestas consiste en distinguir entre aquellos modelos que se basan en una concepción restringida de la seguridad o entre los que asumen nuevas amenazas o problemas a la seguridad. En la primera se encuadran los paradigmas que han elaborado modelos clásicos de seguridad, en tanto que en la segunda se abordan fenómenos emergentes del final de la Guerra Fría y de la actual condición de globalización.
3.1 MODELOS CLASICOS
1.-El primer modelo se puede denominar complejo interdependiente. Este es un conjunto de normas y reglas que crean unas condiciones de relación estables entre las naciones, las cuales trazan una agenda que procura ante todo acompasar los dilemas de la seguridad para coordinarlos en un sistema de cooperación transnacional. El énfasis de este modelo está puesto, en oposición a los realistas, no en los aspectos militares, ni en la prioridad de la integridad territorial, sino en los lazos de interdependencia y en la correlación de intereses como garante de la seguridad.
2.-Modelo de Regímenes Internacionales. Se centra en los principios, reglas y normas que procuran a un Estado esperar de otro un comportamiento predecible en el proceso de sus relaciones. Las normas son estándares de comportamiento definidas en términos de derechos y obligaciones. Las reglas son prescripciones o proscripciones para la acción específicas. Los procedimientos de toma de decisiones son las prácticas prevalecientes para llevar a cabo y aplicar las decisiones colectivas.
3.-Modelo de Seguridad colectiva, en la cual diferentes estados disfrutan de similares condiciones y tienen expectativas estables de relación pacífica entre ellos; están relacionados estructuralmente de tal manera que se reproducen las mismas condiciones de estabilidad y seguridad. Incluye valores comunes, semejanzas de expectativas en los intereses y promoción de instituciones internacionales. Está planteada con el fin de facilitar y promover la cooperación entre los estados para hacer frente a la situación de anarquía internacional y superar la carencia de una autoridad central supranacional.
4.-Modelo de Seguridad Cooperativa. Propone evitar los conflictos, a través de la implementación de medidas preventivas que inhiban la capacidad y el potencial de agresión. Otorga un énfasis especial en la “prevención”. En lugar de
disuadir amenazas a la seguridad nacional o prepararse para combatirlas si éstas llegan a concretarse, la Seguridad Cooperativa apunta, en primer lugar,”a evitar que surjan” Es así como el antiguo paradigma disuasivo va siendo reemplazado por el de cooperación. Uno de los instrumentos fundamentales de la implementación de la seguridad cooperativa son las medidas de confianza mutua, que en su aplicación constituye elemento “desencadenante” de un proceso de transformación del contexto de seguridad.
En definitiva, la Seguridad Cooperativa busca alcanzar la seguridad por medio del consentimiento, institucionalizado, entre los actores internacionales involucrados en el sistema, en lugar de que entre ellos se utilice la amenaza o uso de la fuerza coercitiva para subsanar sus diferencias. Supone que los objetivos de seguridad de los socios han sido identificados como comunes y compatibles, pudiéndose establecer relaciones de cooperación entre ellos para alcanzarlos.
5.-Modelo de Paz Democrática. Este concepto sobre seguridad emerge en 1970 directamente relacionado con la promoción de la democracia como modelo de gobierno, en cuyo seno se consolidan zonas de paz. La paz democrática procura que exista en las democracias, unas conexiones entre política local, condiciones culturales y su impacto en la política exterior que las llevan a ser más pacíficas entre ellas. La tesis central es que el sistema democrático permite las conexiones entre la cultura democrática y la política exterior, de tal manera que lleva a las democracias a resolver sus conflictos por vías más consensuadas y menos violentas que otros regímenes. Lo característico de la paz democrática consistiría en impulsar estos factores a través de una cultura política que promueva una resolución pacífica de los conflictos.
Estos modelos no plantean temas centrales como el deber de proteger al individuo o de resguardar la identidad de una sociedad concreta, ya que su acento está puesto en la conservación de la integridad del Estado.
3.2 Modelos Globales
Sin embargo, hay una serie de nuevos modelos de seguridad que tienen en cuenta los fenómenos producidos por el fin de la Guerra Fría, en concreto, los que se vinculan al proceso de globalización. Éstos no se concentran, únicamente, en el nivel militar o económico, y van más allá del ámbito nacional o regional. Estos modelos se inscriben dentro de la visión expansionista de la seguridad y que se enuncian a seguidamente:
a).-Seguridad Societal. Este modelo afronta los nuevos problemas que afrontan los
grupos sociales, los cuales tienen una identidad determinada y que ven amenazada su
supervivencia debido a fuerzas de cambio hostil hacia esa comunidad. La seguridad societal defiende la integridad de grupos y de comunidades que comparten valores por encima de los intereses de los estados o los gobiernos y, de esta manera, abre el campo de análisis a nuevos problemas que no cabían dentro de la agenda de la seguridad de los estudios tradicionales, el problema de la identidad del grupo y su erosión frente a las tendencias unificadoras de la globalización, o el proceso de migraciones al que están sometidos distintos pueblos.
b).-Seguridad Democrática. Las democracias son más pacíficas entre ellas, y la extensión de este sistema promoverá una estabilidad general en el conjunto de la dinámica del sistema. Pero dado que la democracia no está consolidada, ni propagada por toda la faz del sistema, es necesario promover un modelo que consolide la democracia y refuerce los procesos de transición democrática. El modelo parte del presupuesto de que la identidad de una sociedad se forma a partir de consensos, los cuales llegan a la postulación de los derechos humanos y el Estado democrático como el fundamento de la integridad de una sociedad. Para preservar esto, el modelo de la seguridad democrática impulsa un mecanismo sistémico de protección y consolidación de los principios de los derechos humanos y del Estado democrático
c).-Seguridad Humana. Su proposición se refiere a la necesidad de proteger el desarrollo libre de las personas en zonas donde se vean amenazados y violados los derechos humanos. El concepto responde a la necesidad de ir más allá del concepto tradicional de seguridad nacional, mostrando que la base y fundamento de las políticas de seguridad se centran en la persona humana, pues el fin de toda institución debe ser proteger al ser humano de las amenazas a su integridad. El modelo pone énfasis en el deber que tiene el sistema internacional de intervenir para proteger a los individuos de las distintas amenazas a las que están sometidos, ya sea por los estados o por grupos ilegales. De esta manera ha planteado el principio de intervención humanitaria, el cual busca entrar en aquellas regiones en conflicto en donde la población y las personas ven amenazadas sus condiciones básicas de seguridad.
Estos conceptos extensivos, que se han elaborado en su gran mayoría a partir de la década de los noventa, no tienen en la base de sus consideraciones el concepto clásico de seguridad. Por el contrario, van más allá en su intento por abarcar los fenómenos que
se produjeron con la finalización de la Guerra Fría y con la emergencia de la globalización en los asuntos internacionales. Por ello, no son restrictivos a la hora de incluir asuntos en las agendas de las políticas y en promover la redefinición de los roles y competencias de los actores del sistema internacional. Se podría decir que con estos nuevos modelos el concepto de seguridad ha adquirido una reformulación de su objeto referente y se ha abierto a nuevos problemas, los cuales no estaban tratados lo suficientemente por los modelos clásicos.
El punto para la reflexión sobre los distintos enfoques del concepto de seguridad en la teoría de las relaciones internacionales consiste en ver la multifuncionalidad del concepto, asumiendo que permite abarcar una serie de problemas que normalmente no son asumidos en conjunto o que se dejan por fuera de los programas de investigación científica. La seguridad permite, de este modo, conectar una serie de temas que están presentes en la agenda internacional y que no se constriñen al aspecto militar o a la integridad territorial.
4.-LA SEGURIDAD PARA EL ESTADO PERUANO
El Libro Blanco de la Defensa Nacional del Perú, define a la seguridad como una necesidad básica de la persona y de los grupos humanos y un derecho inalienable del hombre, de la sociedad y del Estado. Este concepto denota un estado de confianza, de garantía, tranquilidad, prevención, protección, previsión, preservación, defensa, control y estabilidad, tanto de la propia persona, como de las instituciones y del Estado, frente a las amenazas, presiones o acciones adversas que atenten contra su existencia, su integridad, sus bienes, su tranquilidad y el libre ejercicio de sus derechos.
El Estado Peruano, conceptualiza la Seguridad Nacional como la situación en la que el Estado tiene garantizada su existencia, la integridad territorial y de su patrimonio, sus intereses nacionales, la paz y estabilidad interna así como su soberanía e independencia que permita y propicie el logro de los Objetivos Nacionales.
Por su parte el Plan Bicentenario diseñado por el Centro de Planeamiento Estratégico
(CEPLAN) sostiene que el Perú tiene como objetivo desarrollar una política de seguridad
en el ámbito hemisférico y promover una política de paz y seguridad en el ámbito regional, a fin de establecer un sistema de seguridad cooperativa que permita evitar conflictos armados, reducir el armamentismo y reorientar los recursos nacionales a la lucha contra la pobreza, consolidando una zona de paz sudamericana y contribuyendo así a un clima de paz y seguridad mundial. Sin embargo, el Estado peruano, en su proceso de desarrollo y consolidación, se mantiene alerta y preparado para hacer frente a las amenazas contra la nación y garantizar así su seguridad, condición indispensable para lograr el desarrollo y alcanzar sus objetivos.
El Plan Bicentenario critica el hecho de que la sociedad peruana no tiene una adecuada conciencia de la seguridad y considera a la defensa como una tarea exclusiva de las Fuerzas Armadas. Asimismo. Además también advierte sobre la limitada capacidad operativas de las FFAA, debido a la obsolescencia de los equipos, la falta de programas de renovación y los bajos niveles de alistamiento.
5.-POLITICAS DE SEGURIDAD CON PAISES DE INTERES
COLOMBIA
Si analizamos nuestra actual relación bilateral con Colombia desde la óptica de los modelos de seguridad podemos identificar ciertas políticas comunes para hacer frente a problemas que compartimos ante el crimen organizado dentro de un determinado modelo.
En el ámbito económico comercial se está implementando políticas de “interdependencia compleja”. Ambos países se proyectan a los países del Asia – Pacífico a través de la Alianza del Pacífico. Ambos tienen TLC firmados entre ellos y con los EEUU. De esta forma se están profundizando los lazos de interdependencia económica y la correlación de intereses como garantes de la seguridad.
Por otro lado, también tenemos una amenaza común con Colombia. El narcotráfico, junto con todos los tipos de crímenes que conllevan, está comprometiendo seriamente la seguridad de ambos estados. Para combatir este flagelo internacional se pueden implementar políticas de seguridad colectiva para combatir a los grupos narcoterroristas que no conocen fronteras, como de seguridad cooperativa, sumadas a políticas de seguridad humana con el objetivo de prevenir el surgimiento de los factores
en los que se apoya el narcotráfico, promoviendo el desarrollo de las comunidades indígenas y de los pueblos en donde se desarrolla esta
BRASIL
Brasil es una potencia global emergente. Ya es la sexta economía del mundo. A través de la iniciativa IIRSA (Iniciativa para la Integración de Infraestructura Regional Sudamericana) se avanza en la integración territorial mediante la construcción de grandes proyectos de infraestructura, por ejemplo, la Carretera Interoceánica. El Perú se está convirtiendo en la salida natural al Pacífico de Brasil. De esta manera, se profundizan los vínculos de interdependencia económica. Nuestras políticas de seguridad se enmarcan dentro de el Consejo de Defensa Suramericano (CDS) que es una instancia de consulta, cooperación y coordinación en materia de Defensa, como una instancia de la UNASUR. Los objetivos del CDS es consolidar a Sudamérica como una zona de paz, construir una identidad sudamericana en materia de defensa y generar consensos para fortalecer la cooperación regional en materia de defensa.
ECUADOR
Nuestras relaciones con el país del norte son en la actualidad, excelentes. Después de más de 15 años de embarcarnos en nuestro último conflicto armado, hemos llegado a realizar hasta seis Gabinetes Binacionales en ciudades fronterizas de ambos países. Este hecho es un reflejo de los avances sustantivos que se vienen logrando en los diversos ámbitos de la relación bilateral, entre ellos: la integración y el desarrollo fronterizo, la cooperación, la seguridad y la confianza mutua, la promoción de las inversiones y el intercambio y difusión culturales.
Las políticas de seguridad respecto a Ecuador se están aproximando cada vez más a lo que denominamos “seguridad cooperativa”. Se puede avanzar hacia un escenario de compatibilidad de objetivos en materia de seguridad, trabajando para prevenir el desarrollo de futuros conflictos.
CHILE
Las relaciones con Chile en los últimos años han estado dominadas por la demanda jurídica ante la Corte Internacional de la Haya. El fallo de la Corte cerrará el último capítulo conflictivo sobre límites fronterizos en la historia de ambos estados. Siguiendo
el modelo de seguridad de “interdependencia compleja”, se puede comprobar como las relaciones económico-comerciales se han profundizado mucho en la última década. Los dos países forman parte de la Alianza del Pacífico, tienen firmado un TLC, las bolsas de valores están en un proceso de integración a través del Mercado Integrado Latinoamericano (MILA), y las inversiones bilaterales están creciendo de forma sostenida.
Sin embargo el armamentismo de Chile nos plantea formular políticas de seguridad desde una óptica distinta. El creciente poderío de la capacidad militar chilena supone un desequilibrio geopolítico en la región. Es el país que más ha gastado en armamentos solo superado por Brasil. Dadas las circunstancias, no es posible confiar la resolución de conflictos, solamente a los mecanismos institucionales .
ESTADOS UNIDOS
Con los EEUU se han profundizado los lazos de integración económica en los últimos años. Somos unos de los pocos países de la región que tenemos un TLC con el país de norte. Nuestras relaciones bilaterales pasan por un buen momento. Un problema que afecta la seguridad de ambos países es el narcotráfico internacional que transporta droga desde el Perú hacia los EEUU. Esta amenaza se enmarca dentro de la categoría de las emergentes. Va ser necesario contar con más apoyo logístico y tecnológico y de transferencia de armas de los EEUU para combatir este flagelo.
CHINA
En los últimos años, el gigante asiático se ha convertido en nuestro principal socio comercial. Las relaciones bilaterales con China han estado marcadas por la integración económica en los últimos años. El Perú planteó la iniciativa de la Alianza del Pacífico, la cual, junto con otros países como México, Colombia y Chile, busca proyectarse hacia el Asia-Pacífico de forma integrada para ser más competitivos. Gran importador de materias primas, el Perú tiene en China un gran mercado para poder colocar sus productos tradicionales. Sin embargo también deben desarrollarse las exportaciones no tradicionales.
UNION EUROPEA
Las relaciones bilaterales con la Unión Europea han estado marcadas por la integración económica en los últimos años tanto a nivel estatal como a nivel regional. Este año entró en vigencia el Tratado de Libre Comercio entre el Perú, Colombia y el bloque europeo. En enero se llevó a cabo la IV Cumbre CELAC-UE, en Santiago de Chile. Este evento refleja la positiva relación que existe entre la Unión Europea y nuestra región. Un dato importante es que el flujo de las inversiones europeas representa no menos de 43% del volumen total de Inversión Extranjera Directa (IED) en América Latina y el Caribe. Por otro lado, en el TLC firmado con la UE existe un capítulo de desarrollo sostenible y una parte social en el que hay una cláusula de derechos humanos que señala que si hubiera una violación se puede suspender el acuerdo comercial. Esto da cuenta de las políticas europeas de seguridad humana y societal que ellos practican, lo que desean extender con sus nuevos socios comerciales.
6.-CONCLUSIÓN
El fin de la Guerra Fría supuso para las Relaciones Internacionales, disciplina relativamente nueva, el surgimiento de temas para la investigación. Los fenómenos internacionales y la aparición de nuevos actores internacionales que no reconocen las fronteras del estado, no pueden ser estudiados mediante paradigmas que explicaban bien un sistema internacional bipolar. Se está dando una reconfiguración del orden mundial. Una vez bien entrado el siglo XXI, el sistema internacional tendrá rasgos similares al concierto europeo anterior a la Primera Guerra Mundial. Los BRICS, acrónimo por las primeras letras de los países que lo conforman: Brasil, Rusia, india y China, difundido en el 2001 por el economista Jim O`Neill, quien preconiza que tales economías se convertirán en dominantes para el 2005.
Van a ser las potencias de primer orden de este siglo. Una muestra de la intención de estos países de promover un nuevo orden mundial, es que en su última reunión en Durban, en marzo último ya dieron los primeros pasos para la creación de nuevas instituciones financieras internacionales que remplacen al FMI y al BM, actualmente dominados por los EEUU y Europa. Los BRICS, seguidos de otros países emergentes van a reclamar un nuevo reparto de poder en el sistema internacional.
Este fenómeno también traerá a colación el tema de la reforma de las Naciones Unidas, especialmente del Consejo de Seguridad para que pueda reflejar las realidades del
siglo XXI y supere la actual arquitectura propia del mundo post bélico de 1945.
Para abordar estas nuevas temáticas de estudio, las Relaciones Internacionales cuentan con la seguridad como el eje articulador de los debates, asumiendo programas de investigación científica y tratando problemas que no se resolvían o asumían satisfactoriamente desde el debate entre realistas e idealistas.
Además la seguridad también sirve como una fuente indispensable para poder concertar una política exterior que, teniendo el ser humano como eje central contribuye, a compartir las "nuevas amenazas" y/o "amenazas transversales" como el narcotráfico, el terrorismo, el lavado de dinero, ( más de 7000 millones de dólares en los últimos 5 años) las migraciones, el medio ambiente , desastres naturales, el crimen organizado entre otros fenómenos que afectan la paz , la democracia que reclaman nuestros pueblos. En tal sentido, la polarización que se da en Latinoamérica es una visión trasnochada que, afortunadamente, se da en el ámbito ideológico, sin desencadenar conflictos armados pero que no contribuye a fortalecer la unidad ni la integración regional, sino que más bien proyecta una imagen de mundos paralelos y de desencuentros tanto en
el ámbito subregional como continental.
Por lo tanto, los estudiosos de las relaciones internacionales deben incentivar y fortalecer -redobladamente- el concepto de la seguridad como una metodología, con lo que, mutatis mutandis, comparten las diversas escuelas de análisis y que, sin duda, confirma que la humanidad que habita el planeta es semejante, aunque transiten los siglos, pues siempre prevalecen los objetivos de ejercer el poder y la hegemonía sobre
las demás naciones; los que nos permite concluir como señalaba Otto Bismark que” lo que es obstáculo para el débil, puede ser trampolín para el fuerte”; y a su vez concordar con Honorato de Balzac que “ en la política como en el mar, la calma es engañosa”.
7. BILIOGRAFIA
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(*) Oscar Maúrtua de RomañaEmbajador, Ex –Canciller yDirector de la Escuela de RelacionesInternacionales y Gobierno de laUniversidad Tecnológica del Perú