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Sábado 02 de julio 2022   |   Contáctenos
REVISTA

EMBRIONES CONGELADOS

Gran dilema
Mucho se habla del aborto, pero en menor proporción de los embriones congelados que luego son destruidos. ¿Dónde comienza la vida? He ahí la gran pregunta. Según el genetista Jérôme Lejeune, los embriones son "seres humanos tempranos". ¿Usted que piensa?
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EMBRIONES CONGELADOS

Tras una larga batalla legal de cinco años, en última instancia, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos denegó en el 2007 la solicitud hecha por la británica Natallie Evans para que se le implanten sus óvulos que fueron fecundados por espermatozoides de su ex esposo, Howard Johnston.

Siete años antes, la pareja decidió realizar una fecundación in vitro. Los embriones fueron congelados mientras Evans se sometía a un riguroso tratamiento contra el cáncer. Sus ovarios fueron extirpados y ella quedó estéril.

Pero la relación sentimental terminó en el 2002 y el hombre revocó su consentimiento para que los embriones fueran implantados en el útero de la mujer y pidió la destrucción de los mismos.

Howard alegaba que no quería convertirse en padre en esas condiciones. "Quiero ser capaz de elegir cuándo y con quién quiero ser padre", argumentó tras conocer el veredicto a su favor. Sin embargo, al negarle ese permiso a Natallie, ella perdió su única posibilidad de ser madre biológica.

Según las leyes británicas, el padre y la madre deben dar su consentimiento para la implantación. La legislación prevé la destrucción de los embriones tras cinco años congelados, lo cual finalmente sucedió. Natallie nunca tendrá la oportunidad de tener hijos propios.

En el reverso de la moneda, varios años antes, al otro lado del mundo, un juez estadounidense concedió a una mujer divorciada la "custodia" de siete óvulos fertilizados por su ex marido.

Mary Sue y Junior Davis se conocieron, se enamoraron, se casaron y quisieron tener hijos. Luego de intentar infructuosamente lograr un embarazo, decidieron someterse a un tratamiento de fertilidad. Como resultado del mismo, se fecundaron nueve embriones. Dos de ellos fueron implantados a Mary Sue, pero no llegaron a término, por culpa de un aborto espontáneo. Los otros siete quedaron congelados para una implantación posterior.

Pero el matrimonio se terminó antes de que los embriones sobrantes puedan ser implantados. Cuando Mary Sue y Junior se divorciaron, surgió el problema del destino de los siete embriones congelados.

Mary Sue quería que se le implanten los embriones aunque no siguieran casados. Junior se negó aduciendo que los embriones son simple tejido humano y que su implantación en el útero de su ex mujer lo convertirían en padre sin desearlo.

La disputa llegó hasta la corte y el juez Dale Young dictaminó que: "Debido a que la vida humana comienza al momento de la concepción", los siete embriones congelados eran seres humanos, otorgándole su custodia a la madre.

Posteriormente Mary Sue se casó de nuevo, cambió de opinión y decidió donar los embriones a una pareja que no podía tener hijos.

Fue en ese punto que la decisión que otorgaba la custodia exclusiva a Mary Sue fue apelada por su ex esposo. El Tribunal de Apelaciones de Tennessee rectificó la anterior sentencia y otorgó a ambos la custodia conjunta de los embriones.

La justicia determinó que "sería repugnante" que Junior soportara las consecuencias psicológicas de su paternidad forzada, sean cuales sean las circunstancias.

Nadie sabe a ciencia cierta cuántos embriones humanos congelados hay en el mundo, pero lo cierto es que existen miles de embriones creados a través de la fecundación in vitro, con sus vidas suspendidas en recipientes de nitrógeno líquido.

Los embriones criopreservados que ya no van a ser implantados, son simplemente desechados, en algunos casos donados y en otros son utilizados para fines de investigación. Esto ha generado extensos debates éticos entre partidarios y oponentes. ¿De qué lado está usted?

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