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REVISTA

El estilo de la entrenadora de Vóley

Natalia Málaga: ¡Cállate, carajo!
La ex voleibolista y actual entrenadora de la selección peruana de vóley, Natalia Málaga, ha dado que hablar en las últimas semanas por su peculiar manera de dar indicaciones a sus dirigidas durante los partidos. Más allá de que sea correcto o no, ¿da resultados?
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El estilo de la entrenadora de Vóley

En el entretiempo de un partido contra la selección de Brasil en Lima, Málaga mandó callar con un carajo a una de sus jugadoras porque, al parecer, la muchacha respondía a sus gritos con murmullos.

“Cállate, carajo”, dijo la seleccionadora, gesticulando con los brazos. “Tú me vas a callar a mí cuando todas las bolas que agarres las metas al piso. ¿Qué tanto reclamas?, ¿qué tanto te luces?”

A pesar de los bramidos de Málaga, el seleccionado cayó por 1-3 con parciales de 25-18, 11-25, 22-25 y 13-25. Los carajos no dieron resultado.

ZAPPING

Cuando fue requerida por la prensa, Málaga contestó que esa es su manera de dirigir y que no cambiaría de estilo porque hasta ahora no había tenido problemas con las chicas.

“Que las chicas no se piquen conmigo, sino contra el rival, porque conmigo no sacan nada. Ellas no están compitiendo conmigo, sino contra el otro equipo”, declaró.

Luego añadió: “Yo no voy a estar pensando si a la gente le gusta mi manera de hablar. Si no les gusta, que cambien de canal o apaguen el televisor. Que digan lo que quieran. Es mi problema con las chicas”.

Por su parte, las jugadoras dijeron que las lisuras de su entrenadora no las ofenden ni las consideran una falta de respeto. Una de las referentes del seleccionado, Rafaela Camet, dijo: “Sus palabras me llenan de garra, me incentivan y, como dice ella misma, me ‘desahuevan’ para afrontar el encuentro”.

Otra de las figuras, Vivian Baella, sostuvo: “Personalmente, a mí me ayuda a despabilarme, a no estar callada. Yo no sé las demás, pero a mí sí me ayuda un montón”.

Los padres de las seleccionadas, muchas de las cuales todavía no llegan a los 20 años, tampoco han mostrado su desacuerdo con el estilo de Málaga.

LOS CELULARES SE QUEDAN EN CASA

La próxima competencia que deberá afrontar el seleccionado de vóley será los Juegos Olímpicos de la Juventud, desde el 21 de agosto, en Singapur. Las muchachas viajaron el domingo 9 de agosto, con el equipaje más ligero que de costumbre.

Al respecto, Málaga ha declarado: “¿Va a haber ajos y cebollas en Singapur? Habrá lo que tiene que haber. Cebollita china, también. Las chicas tienen que entender que ya no son las ‘matadorcitas’: ahora son jugadores de vóley”.

Málaga ha prohibido a sus jugadoras llevar celulares y laptops con el objetivo de conseguir la máxima concentración de cara a este torneo.

Sin embargo, el hecho de permanecer un mes alejadas de familiares, amigas o algún enamorado, sin poder comunicarse con ellos, ¿no desconcentra más a muchachas que todavía no han alcanzado un grado de madurez suficiente? ¿No sería mejor restringir el horario de uso de celulares y laptops en lugar de prohibirlos de plano?

CÁMARA INDISCRETA

Las lisuras de Natalia Málaga han merecido aprobación y rechazo. Algunos sostienen que esa “mano fuerte” es la que necesita el entrenador de fútbol, Sergio Markarián, para controlar a sus dirigidos. Otros dicen que Málaga se excede y cruza la línea del respeto. Han sido pocas las personas que se han mostrado escandalizadas.

Ciertamente, no debiera ser motivo de escándalo el repertorio de lisuras que exhibe Málaga ni el hecho de que las suelte en el calor de un partido. Todos decimos lisuras en algún momento. Como se sabe, además, hay códigos entre los jugadores de un equipo deportivo y su entrenador que no tienen por qué salir a la luz pública.

¿El problema entonces son las cámaras y los micrófonos que permiten que los regaños de Málaga sean escuchados por espectadores y periodistas? 

En el contrato firmado entre el canal que transmite los partidos de la selección y la Federación Peruana de Voleibol debe de figurar una cláusula que admite la presencia de cámaras y micrófonos. ¿Esto molesta o incomoda a la entrenadora y a las seleccionadas?

Quienes la conocen, afirman que Málaga posee un carácter explosivo y que suele emplear lisuras de manera habitual. Es cierto. A la entrenadora no parecen afectarle las cámaras ni para bien ni para mal.

Pero a sus jugadoras sí. Mientras Málaga las apabulla con frases subidas de tono, ellas apenas pueden sostenerle la mirada y casi ninguna le contesta. Cuando lo hacen, Málaga las manda a callar con un carajo. Ellas saben que las cámaras las están enfocando y que los micrófonos están reproduciendo para todo el Perú, en vivo y en directo, la embestida de su entrenadora.

Y después de la ráfaga de carajos, deben concentrarse para continuar con un partido que previsiblemente van perdiendo. Cuando alguna yerra un mate o un bloqueo, mira de reojo al banco para observar la reacción de la entrenadora.

Quizás las palabras de la subcampeona olímpica Natalia Málaga, en vez de impulsar a sus jugadoras hacia la victoria, estén consiguiendo lo contrario: ponerlas nerviosas, asustarlas y encaminarlas hacia la derrota.

Un carajo soltado en el momento oportuno, con el tono de voz indicado, puede conseguir maravillas no solo en el deporte, sino casi en cualquier actividad humana. Pero el exceso nunca es bueno.

En cualquier caso, la prueba de fuego para Natalia Málaga y sus pupilas comenzará el 21 de agosto en Singapur. Quizás el hecho de estar lejos del país y de las entrometidas cámaras sean dos puntos a favor para el equipo nacional. ¡Vamos Perú, carajo!

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COMENTARIOS
1 comentarios      
Como decìa mi profesor en la universidad :< Un castellano sin carajo es como una campana sin badajo> y tiene razòn porque a travès de los años vividos y experiencias adquiridas he podido comprobar la necesidad de soltarlo oportunamente y quienes rasgan sus vestiduras y ponen el grito en el cielo que confiesen si es que ellos tambièn utilizan el lenguaje procaz que el momento requiere, lo demàs es puro cuento y poses para demostrar la limpieza de su lenguaje, ademàs como dice Martha Hildebrandt si la palabra existe en el diccionario, es para usarla.
07 de septiembre 2010
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