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Martes 22 de septiembre 2020   |   Contáctenos
REVISTA

Ollanta: ¿manso corderito o lobo sanguinario?

La experiencia de otros líderes latinoamericanos
La moderación del candidato nacionalista es creída por algunos pero es vista con mucha desconfianza por otros. Aquí la historia de algunos mandatarios que cambiaron para bien de sus pueblos.
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Ollanta: ¿manso corderito o lobo sanguinario?

Ya es un hecho. Ollanta Humala repite el plato del 2006 y logra conseguir su pase a la segunda vuelta electoral en el Perú con más del 30% de los votos, lo que pone a nuestro país a un paso de la ola roja e izquierdista que vive la región desde hace una década.

Lo que empieza ahora es una nueva campaña, completamente distinta a la primera vuelta en la que existen dos candidatos altamente polarizantes con un anti voto muy fuerte y con estereotipos muy marcados.

El que la tendría más difícil es quizá el comandante Humala quien deberá cambiar o apaciguar esa imagen de militar con tendencias revolucionarias, amigo de impresentables como Hugo Chávez y Evo Morales y, al fin de cuentas, izquierdista retrógrado capaz de poner todo de cabeza y echarse abajo el destino de todo un país.

Pero, ¿es realmente Humala el demonio?, ¿será que nos hemos dejado llevar por una campaña de miedo en torno a su candidatura?

Este artículo no tiene el propósito de defender al líder de Gana Perú pero sí recordar el caso de otros ex mandatarios o actuales líderes quienes también tuvieron que vencer fuertes anticuerpos durante su tortuoso camino al poder. Ojo, todos ellos con una característica única: ser de izquierda.

LUIZ INÁCIO LULA DA SILVA

El ex presidente brasileño por dos periodos ha sido el referente máximo de la nueva izquierda latinoamericana. Durante su gobierno del 2002 al 2010 fue halagado por su liderazgo moderado y moderno, vinculado al respeto de los derechos humanos y a mantener una economía de mercado con rostro humano, con respaldo a los inversionistas extranjeros, así como la puesta en marcha de programas sociales destinados a la lucha contra la pobreza y el hambre.

Antes de ser presidente, Lula estuvo vinculado a partidos socialistas y comunistas que combatieron en su oportunidad la dictadura militar, por lo que siempre se le asoció  a grupos extremistas.

La verdad es que su lenguaje tosco y vulgar de obrero fueron una de las razones por las que el público le temía y más cuando se supo que solo tenía educación básica. Sin embargo, fue esa experiencia personal la que hizo que impulsara fuertemente la educación y la tecnología mientras estuvo en el poder.

Por cosas del destino, entró al gobierno con muchos llamándolo aún el “gran demonio” y terminó siendo el gran padre del pueblo brasileño.

MICHELLE BACHELET

La ex mandataria de Chile del 2006 al 2010, Michelle Bachelet, no solo fue la primera presidenta chilena, sino también fue la primera mujer en ser nombrada en el continente americano como ministra de Defensa durante el gobierno del ex presidente Ricardo Lagos.

Lo curioso del caso fue que en la práctica se convirtió en la máxima jefa del Ejército chileno, una institución a la que había pertenecido su padre, quien murió víctima de las torturas del régimen de Augusto Pinochet.

Cuando tenía unos veinte años se acercó a la Juventud Socialista y fue una férrea defensora del gobierno de la Unidad Nacional de Salvador Allende, razón por la cual fue perseguida durante los primeros años de la dictadura al punto de ser encarcelada y torturada con su madre en la prisión de Villa Grimaldi.

Al salir estuvo exiliada en Europa y no regresó a Chile hasta principios de la década de los ochenta cuando se vio involucrada en las actividades del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, un grupo revolucionario opositor al régimen de Pinochet.

Cuando llegó al poder no hizo distingos y menos aún inició una cacería de brujas para los antiguos defensores del régimen pinochetista. Por el contrario, siempre hizo un llamado a la unidad nacional y la reconciliación mientras consolidó a su país en la senda del desarrollo económico con el mantenimiento del sistema económico pero con una visión más humana.

Su paso por La Moneda fue exitoso a tal punto que rompió récords de aprobación con picos superiores al 84%. Quién lo diría para una mujer que fue criticada también por su condición de divorciada y agnóstica, dos pecados graves para la conservadora sociedad chilena.

JOSÉ MUJICA 

José Mujica es el actual presidente de Uruguay, que sucedió en el poder al también izquierdista Tabaré Vázquez. Pese a su actual imagen sosegada y de aspecto bonachón, “Pepe” Mujica fue durante su juventud un importante miembro del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros con el que realizó actos guerrilleros y fue herido hasta con seis balazos y apresado cuatro veces.

En total pasó 15 años de su vida en la cárcel hasta que una amnistía política lo dejó en libertad en 1985.

Durante esos años, su pasión por el mensaje marxista se fue enfriando hasta convertirse en un líder de izquierda pero alejado de los radicalismos. “El sistema puede ser mejorado, darle una connotación más sensible”, señaló durante su campaña por la presidencia.

MAURICIO FUNES

El actual presidente de El Salvador, Mauricio Funes, es un conocido comunicador que fue reportero de la cadena CNN. Su figura no causó polarización en su país más sí su relación con el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, la guerrilla que causó tanta muerte y destrucción en la década de los ochenta.

El país que había virado hacia la derecha se sorprendió ante la irrupción del FMLN que canalizó los resentimientos de un gran sector de la población por las injusticias del sistema económico -¿le es conocido?-.

Al ganar muchos pensaron que el país se volcaría hacia la esfera radical de Hugo Chávez, pero lo cierto es que tras su llegada al poder, Funes ha hecho lo imposible por no verse asociado con el régimen bolivariano al punto de ganarse la antipatía de un sector recalcitrante en su partido.

Chávez, por lo menos, no lo nombra y mucho menos piensa en visitarlo, mientras el presidente estadounidense Barack Obama ya visitó el país centroamericano en su reciente gira latinoamericana. Algunos lo consideran un traidor pero otros creen que en el camino Funes se ha convertido en un estadista.

¿Y OLLANTA HUMALA?

Ante este panorama surge la pregunta: ¿Humala podría integrarse a la pequeña lista de líderes políticos que pasaron, para bien, una trasformación profesional y personal?

Solo el tiempo lo dirá. Todo depende de sus actitudes y, sobre todo, de los planes finales con los que espera conquistar a ese otro 70% de la población que cree que es una pesadilla y lo peor que le pudo haber pasado al país. Está en sus manos la posibilidad de hacer del Perú una nación cada día mejor y sin mirar atrás en fórmulas que demostraron ser un fracaso.

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