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REVISTA

Atlantis y el futuro incierto de Estados Unidos en el espacio

El fin de una era
La NASA deja definitivamente en Tierra a los transbordadores.
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Atlantis y el futuro incierto de Estados Unidos en el espacio

 

El 9 de julio del 2011 pasará a la historia como uno de los días más tristes de la Agencia Espacial estadounidense (NASA, por sus siglas en inglés) no solo por porque el vuelo del Atlantis puso fin a más de 30 años de servicios de los transbordadores, sino también porque abrió un capítulo de incertidumbre en la otrora boyante industria aeroespacial norteamericana.

Una historia que vivió sus momentos de gloria y esplendor con la llegada del hombre a la luna en 1969, la puesta en órbita del telescopio Huble, la llegada de la sonda Mars a Marte y la construcción de la Estación Espacial Internacional (EEI).

Hoy esos logros, que fueron producto de la genialidad y el pensamiento humano, se ven lejanos y poco repetibles debido a los cambios que se aproximan en un futuro cercano a la NASA.

Y es que al poner punto final a la era de los transbordadores, la agencia entrará en un proceso de reorganización total que muchos temen, y con razón, que de paso a recortes presupuestarios, despido de personal o, lo que es peor, la fuga de cerebros a otros lares en los que serían consentidos económicamente como la emergente China.

“Se acabó, todo lo que quedaba de la vieja y gloriosa NASA ya es pasado”, dijo entre lágrimas un operario de la agencia a un reportero de la cadena CNN.

En realidad, el fin de los transbordadores es solo una perla más que sufre la NASA en sus casi cinco décadas de existencia.

Según estudios, entre los años cincuenta y sesenta la industria aeroespacial estadounidense vivió los momentos de mayor innovación tecnológica debido a dos factores fundamentales: la Guerra Fría y el dinero en abundancia que corría.

Tanto Estados Unidos como la ex Unión Soviética gastaban verdaderas fortunas con tal de que sus programas espaciales se superaran unas de otras para saber qué país orbitaba primero la Tierra, quién era el primero en enviar a un humano, simio o perro al espacio, o quién era el primero en llegar a la Luna.

Como se sabe, Estados Unidos ganó la carrera espacial pero esto se debió a que destinaba el 5% de su presupuesto federal a las investigaciones de la NASA. Hoy, con la Guerra Fría como un triste recuerdo y ya con el espacio visto como un tema científico y sin fines políticos e ideológicos, esta cifra a duras penas llega al 0.5%.

Con una crisis económica que no termina de irse y con altos niveles de desempleo era necesario, según la Casa Blanca de Barack Obama, hacer un reajuste y eliminar un programa que en tres décadas había requerido del fisco US$ 196,000 millones, el doble de lo que se previó en un principio.

Forzada por la realidad, la NASA tuvo que asentir a una evaluación del desempeño de los transbordadores y estas fueron algunas de las cifras.

Desde 1981 en que se construyeron las aeronaves se realizaron unos 135 vuelos, la mitad de lo que se había planeado originalmente. Además, 14 astronautas murieron en los desastres del Challenger en 1986 y el Colombia en el 2004.

“Lo del Apolo 11 fue importante para la imagen de Estados Unidos, una victoria geopolítica trascendental. Lo demás, con el transbordador a la cabeza, no ha sido relevante”, señaló Alan Stern, ex administrador de la NASA.

Muchos de sus colegas difieren de su posición y creen que el programa de transbordadores no solo permitió que la EEI fuera una realidad sino que su tecnología permitió el desarrollo de otros “pequeños” logros que han facilitado y mejorado la calidad de vida de los seres humanos.

Allí tenemos para su asombro: el horno microondas, los lentes de contacto -creados para proteger a los astronautas de la luz ultravioleta-, los alimentos deshidratados, el teflón de las sartenes y ollas -que protegía a los cohetes-, los monitores cardiacos tan comunes en los hospitales, el láser, los pañales infantiles desechables, los termómetros digitales y hasta los códigos de barra.

Por si fuera poco, también está el Sistema de Posicionamiento Global (GPS), que permite ubicar con precisión un punto en cualquier lugar del planeta con la ayuda de satélites.

¿Será posible que la NASA mantenga este ritmo de avances sin armas tan grandes y complejas como los transbordadores?, se preguntan algunos críticos. Además, ya sin las viejas naves, ¿cómo harán los astronautas para volver al espacio?

Según los planes temporales de la NASA, a partir de ahora los viajes se realizarían en las sondas rusas Soyuz hasta que compañías privadas como SpaceX u Orbital Sciences presenten a los sucesores de los transbordadores, algo que no se estima que pase en tres o cinco años.

Un tiempo inédito para los estadounidenses que nunca antes habían dependido de los rusos y su tecnología para volver al espacio. Mientras los chinos también ya trabajan y están más adelantados para crear su propia nave espacial.

Hay quienes podrían preguntarse ahora si Estados Unidos sigue siendo el amo y señor del espacio. El Atlantis a su partida y a su regreso demuestra que no.


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COMENTARIOS
2 comentarios      
En efecto los EU son los amos en la carrera espacial, y hoy se encuentran en un momento de inmovilidad, mientras resuelven sus problemas economicos. Así que por el momento harán uso de la tecnologia alternativa mientras tanto, como si alguien que tiene un auto lo deja en el taller y renta uno para poder moverse. Lo que si se debe ir pensando, es en la universalidad de la tecnología, es decir, que toda tecnología pueda ser universal y todos puedan contribuir a que el exito de la conquista espacial no sea de un solo pais, sino de todo el mundo...
14 de julio 2011
ADIOS TRANSBORDADORES.
17 de julio 2011
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