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Domingo 26 de junio 2022   |   Contáctenos
REVISTA

PERÚ NO SE LIBRARÁ DE LA CRISIS

Economista Enrique Díaz
Transcurrido varios meses desde que se iniciara la crisis financiera mundial, Gener@cción conversó con el economista Enrique Díaz acerca de lo que podría suceder en el Perú. En la siguiente entrevista, el profesor de la Escuela de Postgrado de la Universidad San Ignacio de Loyola, analiza las raíces que desencadenaron un problema que todavía mantiene en vilo a todas las economías del mundo.
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PERÚ NO SE LIBRARÁ DE LA CRISIS
Tras el desencadenamiento de una crisis que mantiene a muchos países en la incertidumbre, ¿qué balance haría acerca de este problema?
La primera gran crisis del presente milenio viene todavía escribiéndose y sus efectos están en proceso de evaluación; sin embargo, ya hemos constatado que se trata de la mayor crisis en muchas décadas; comparable posiblemente –por su impacto– con aquella de la Gran Depresión de 1929. Y si bien, hay consenso en que la crisis se gesta en Estados Unidos, esta se ha expandido a los mercados financieros de los países avanzados, deviniendo en un desequilibrio casi mundial. En ese contexto, es importante entender lo mejor posible las causas de esta crisis, sus factores expansivos, los posibles escenarios que enfrentaremos y, por supuesto, sus implicancias para el Perú.
 
Ahora que menciona las causas, ¿dónde radica la esencia del problema?, ¿qué similitud encuentra con crisis anteriores?
Definitivamente, es importante tomar en cuenta las lecciones que las crisis financieras nos han dejado. Un breve repaso de las más importantes crisis de los últimos 80 años nos permite notar que en su gestación se identifica alguna combinación de factores similares como especulación y búsqueda de elevadas rentabilidades, insuficiente o mal orientada regulación y, la tardía o nula reacción del Estado para neutralizar sus efectos.
 
¿La esencia de la crisis actual radicó solo en las hipotecas de alto riesgo?
Es indudable que el elemento simbólico de la crisis actual han sido las hipotecas de alto riesgo o ‘subprime’, pues cuando se hizo evidente el incumplimiento creciente de estas, se revelaron también las importantes pérdidas de los inversionistas que las adquirieron. Sin embargo, un análisis más cercano permite establecer que fueron las burbujas en el sector inmobiliario y en el crédito bancario las que asentaron las raíces de la crisis. Incluso, hay quienes responsabilizan a la propia Reserva Federal (FED) el hecho de haber mantenido las tasas de interés bajas durante periodo muy largo.
 
Pero, ¿pesaron más las hipotecas ‘subprime’?
Un componente que propulsó más el crecimiento de los créditos fue el uso masivo de la titularización de hipotecas, lo que provocó una gran masa de recursos provenientes de inversionistas de distinto origen geográfico y distinto apetito de riesgo se vuelquen a la adquisición de valores titularizados que emitían los distintos vehículos de inversión formados para ese efecto. De esta forma, una ingente cantidad de recursos recirculaba hacia los bancos, los cuales otorgaban cada vez más préstamos, lo que alguna forma indujo a que incursionen en los sectores sin historia crediticia o con capacidad de pago no demostrada.
 
Resulta increíble creer que la FED no pudo prever un problema del que ahora somos testigos, ¿estamos frente a una crisis que resultó realmente impredecible?
El temor a las burbujas ha existido desde tiempo atrás por parte de los analistas, relacionándolo al mercado hipotecario, al mercado crediticio e incluso al mercado de valores. Sin embargo, no fue sino hasta los primeros meses del 2007 que se registraron los primeros hechos relevantes que reflejaban la potencial crisis financiera. Para muchos fueron las dificultades de Bearn Stearns en agosto de ese año las que empezaron a marcar la preocupación. El otro hito fundamental en esta cadena de acontecimiento fue la quiebra de Lehman Brothers en setiembre del 2008, momento en el cual la confianza de los mercados fue debilitada fuertemente.
 
¿Y con el correr de los meses, los hechos no dejaron de sorprender?
Claro, los hechos muestran una seguidilla de situaciones de dificultades de distintas entidades financieras, que fueron obligando paulatinamente a las autoridades financieras –tanto en EE.UU. como en Europa– a brindar apoyo bajo diversos mecanismos, empezando con las facilidades de liquidez hasta el aporte de recursos para que se adquiera o recapitalice las instituciones financieras en problemas de insolvencia; buscando en todos los casos frenar o desaparecer una crisis sistémica.
 
Con algunos errores de por medio…
Sucede que los reguladores y demás supervisores financieros ingresaban en terrenos hasta ese momento desconocidos y rechazados por ellos; flexibilizando marcadamente –incluso– sus herramientas de política; como cuando la FED extendió facilidades de liquidez a los bancos de inversión, cuando atendía únicamente a los bancos comerciales. Por ello digo que sus decisiones fueron, en algunos casos, erráticas y, sobre todo, con los europeos actuando más rápido que los EE.UU., donde estaba la raíz del problema.
 
¿Cuál considera que fue el error más evidente?
Por ejemplo, mientras Bearn Stearns o AIG recibieron auxilio debido para no quebrar, no sucedió lo mismo con Lehman Brothers, donde se trató de enseñar al mercado que el riesgo moral (aquel de tomar riesgos en exceso con la pretensión de que el Estado lo cubra) se castiga. Esto, resultó un error de cálculo porque fue finalmente el detonante para que los mercados muestren todos sus temores y se manifieste abiertamente la crisis. Al final, el concepto ‘demasiado grande para quebrar’ pareciera ser el que siga dictando la norma.
 
EL PERÚ Y LA CRISIS
 
Centrándonos en lo que podría ocurrir en el país, ¿comparte el optimismo del gobierno de Alan García?
Estando claros que se trata de una crisis globalizada, el Perú no se librará de su impacto aún cuando cuente a su favor un reciente record de crecimiento sostenido, una buena protección en sus reservas internacionales acumuladas, y, un sistema financiero en mejor condición de solvencia que en cualquier momento del pasado.
 
¿Dónde se sentirán los principales efectos?
Podemos anticipar que la crisis impactará la economía peruana a través de sectores como las exportaciones puesto que algunos de nuestros principales socios comerciales, empezando por EE.UU., entrarán en recesión, disminuyendo de esta manera la compra de nuestros productos. Otro impacto se verá en la restricción de los créditos, y esto debido a que los bancos internacionales ya empezaron a limitar sus líneas de créditos y han encarecido las existentes. De forma que los bancos locales verán encarecidas una de sus fuentes de financiamiento, que aún cuando no sería importante en general, debe recordarse la importante presencia de la banca extranjera en nuestro país. Por tanto, ello motivaría el encarecimiento del crédito a nivel local.
 
Dos puntos preocupantes son las remesas y la inversión, ¿cuál es el futuro que nos espera en ambos temas?
Todos sabemos que una creciente proporción de familias peruanas goza del beneficio de las remesas que envían sus familiares del exterior. Se proyectaba que este año alcanzarían los US$ 3,000 millones, lo que les permitía una mejor capacidad de gasto, pero la recesión en EE.UU. y Europa reducirá definitivamente ese flujo de recursos. En cuanto a las inversiones, de una lado, la estrategia del ‘fly to quality’ (búsqueda de calidad) inducirá a una menor presencia de los inversionistas institucionales en los mercados emergentes; y de otro lado, todas aquellas empresas extranjeras que dependían para su fondeo del mercado internacional y de sus empresas matrices, verán recortadas estas posibilidades, debiendo reprogramar varias de sus inversiones.
 
¿Qué hacer para que el impacto no resulte dramático?
En la perspectiva que estamos viviendo una de las más grandes crisis de la era moderna, y para que el impacto en el Perú no resulte dramático se dependerá, en primer término, de la oportuna reacción de las autoridades (especialmente del BCR) en cuanto las necesidades de liquidez apremien. En adición a ello, para evitar consecuencias en nuestro crecimiento económico, se dependerá de la capacidad de mantener exportaciones en alza hacia los demás países sin problemas aparentes de recesión como China; además de sostener el ritmo de inversión privada, a pesar del posible freno en la inversión extranjera, y a través de ello, preservas los niveles de consumo privado. Por ello, el gobierno deberá además jugar un ron contracíclico con el gasto que efectúe, a fin de mantener la demanda en niveles adecuados.
 
A estas alturas, ¿podemos identificar con exactitud todos los cambios que se generarán a partir de la crisis financiera mundial?
Tal vez es aún prematuro para identificar todos los cambios que se gestarán, pero sin duda, los mencionados estarán a la orden del día. Además, a pesar de la crisis y todas las pérdidas de riqueza que representará, existe una ingente cantidad de recursos financieros acumulados en el mundo, los cuales igualmente necesitarán un destino de inversión y sobre todo hacer rentables sus inversiones. Este incentivo presionará constantemente al mercado y las posibilidades de llegar a situaciones como la actual estarán siempre presentes en razón que existirá ambición de ganar e innovación financiera constante. Ello no es malo ‘per se’, pero es importante siempre ir mejorando nuestra arquitectura financiera y, en particular, nuestra capacidad de conocer y administrar los riesgos.
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