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Martes 06 de diciembre 2022   |   Contáctenos
REVISTA

"POSESIÓN DEL MAR NO OTORGA SOBERANÍA"

Entrevista al ex canciller Manuel Rodríguez Cuadros
Con más de 30 años en el servicio diplomático, Manuel Rodríguez Cuadros es quizá la persona que más conozca el complejo diferendo marítimo con Chile. Generacción conversó con el ex canciller, quien dio sus precisiones sobre la presentación de la memoria peruana en la Corte Internacional de Justicia de La Haya (CIJ), la política exterior del gobierno de Alan García y la compleja relación histórica entre peruanos y chilenos.
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'POSESIÓN DEL MAR NO OTORGA SOBERANÍA'

¿Cuál es el objetivo principal de la memoria presentada en la Corte Internacional de Justicia de La Haya?

La memoria tiene que concentrarse fundamentalmente en demostrar que no existe un límite marítimo con Chile ni por tratados ni por la costumbre, ni por aquiescencia derivada de los actos propios.

 

¿Por qué el Perú esperó tanto tiempo para aclarar a Chile que los acuerdos del 52 y 54 no establecen límites marítimos?

Chile en los años 52, 54, 60, 69  ó 70 nunca señaló que el límite marítimo era por el paralelo. El entendido de los dos países es que no había límite marítimo y la controversia surge recién en el año 2000 cuando Chile deposita, por primera vez, en Naciones Unidas una comunicación a través de la cual registra su ley de línea de base y comunica que su límite marítimo con el Perú es por el paralelo a partir del Hito N°1.

No es que haya habido una demora en contestar la tesis chilena sobre la existencia de un límite, sino que Chile nunca señaló antes del 2000 de que existía un límite en el paralelo.

 

 

Chile asegura que ejerce soberanía sobre el área en disputa y que ello es una prueba de la contundencia de su postura.

Aclaremos algo, no hay posesión efectiva en el mar. El ejercicio de ciertas facultades jurisdiccionales de carácter soberano no otorga, en el derecho internacional de la delimitación marítima, un título jurídico de soberanía  sobre esas columnas de agua.

La Corte Internacional de Justicia ha sido muy clara en señalar que las efectividades no generan título jurídico sobre los espacios marítimos.

 

Pese a que Chile señala que sus límites marítimos ya están establecidos, el ex canciller chileno Ignacio Walter reconoció la existencia de una "controversia". ¿Cuán importante es para la causa peruana este documento?

De los miles de documentos que hay sobre el tema marítimo todos son unilaterales, es decir, o son documentos chilenos, o son documentos peruanos pero, existe solamente un documento que es binacional y que está firmado por dos cancilleres.

Este documento es el comunicado conjunto que yo negocié con el canciller Walker en la cumbre del Grupo de Río del 2004.

 

 

En este comunicado los dos cancilleres casi literalmente dijimos que en relación a la cuestión marítima entre los dos países "existen posiciones distintas e intereses opuestos". Consideramos también que esa oposición de intereses tiene una "naturaleza jurídica y un carácter bilateral".

 

La CIJ ha señalado que una controversia jurídica es una "oposición de intereses o de tesis entre dos países respecto a un problema que tenga naturaleza jurídica", casi exactamente lo que dijimos en el comunicado.

 

Es una prueba muy importante.

No me cabe duda de que cuando la CIJ valore las pruebas del caso tendrá a la mano ese comunicado conjunto y determinará que el Perú y Chile reconocieron la existencia de una controversia jurídica.

 

¿Comparte el análisis de que Chile intentará retrasar el proceso judicial?

No, esa es una apreciación errónea. La presentación de excepciones preliminares tiene por objeto no solo acortar el proceso sino terminar el juicio antes de que empiece.

 

¿Qué tan confiable es Chile? En caso de que la Corte Internacional falle a favor del Perú, ¿Santiago puede desacatar la sentencia?

Los dos países van acatar el fallo porque ninguno de los dos está en condiciones de declararse en rebeldía a una sentencia de la Corte. Ahora, teóricamente un país que se declara rebelde puede ser objeto de decisiones del Consejo de Seguridad de la ONU, y de ser acusado de atentar contra la paz.

 

El Consejo de Seguridad tiene, en extremo, la facultad para obligar por la fuerza el cumplimiento del fallo. En la práctica es muy difícil, pues una rebeldía frente a la sentencia  no está dentro de lo razonable, ni lo previsible, ni dentro de lo probable.

 

Pero ha habido declaraciones de militares chilenos que aseguran que están listos para cualquier eventualidad para defender la soberanía nacional.

Yo creo que ese tipo de declaraciones son lamentables porque no condicen con un clima de normalidad.

 

Las declaraciones chilenas no hay que tomarlas con un tono alarmista, ni descontextualizarlas.

 

Pero también es cierto que Chile tiene una política de rearme que puede resultar peligrosa.

No hay ninguna duda de que Chile tiene una política de compra de armamentos y potenciación de su defensa que no guarda relación con sus propias hipótesis de conflictos ni necesidades de seguridad.

 

Chile desde hace varios años en uno de los 12 países del mundo que tiene mayor gasto militar, incluido los países industrializados. Eso evidentemente es una realidad que genera preocupación, no solo con los países limítrofes de Chile, sino en  toda la región.

 

El ex canciller Foxley dijo que algunos políticos peruanos tenían una mentalidad del siglo XIX, pero ¿la política armamentista de Chile no es también muy del siglo XIX?

En el siglo XXI ya no hay políticas de defensa basadas en equilibrios o desequilibrios de poder. Una política de defensa sustentada en el incremento sin límites de la adquisición de armamento es un rezago de una visión propia del siglo XIX, de eso no hay ninguna duda.

 

¿Cuál es su opinión respecto a la reacción de la Cancillería a los dichos de Foxley?

No hubo una respuesta diplomática por parte del Perú y eso fue un error porque se manda un mensaje equivocado.

 

Torre Tagle prefirió una política de paños fríos.

Pero es que la política de paños fríos cuando no se cumplen los mínimos de lo que manda la diplomacia se convierte en una política de debilidad  y concesiones. En este caso, lo mínimo, sin aspavientos, era llamar al embajador de Chile a Torre Tagle y expresarle el desagrado del Perú por esas declaraciones. No se hizo.

 

El gobierno de Alan García tiene una política débil hacia Chile.

Yo creo que sí.

 

UNA DIFICIL VENCINDAD

 

¿Por qué cree que la relación entre Perú y Chile ha sido siempre tensa? Somos "amigos", pero mantenemos nuestra distancia. No exorcizamos nuestros demonios.

Toda relación vecinal tiene una sensibilidad especial por las dinámicas de cooperación  y conflicto que siempre coexisten y si a ello le agregamos que han existido guerras en el pasado y problemas irresueltos graves, entonces esa sensibilidad es mayor.

 

¿En una relación ‘sensible’  siempre hay que manejarse con cuidado?

Los gobiernos tienen que ser cuidadosos, no cometer ni desatinos, ni tomar decisiones insensatas que van afectar la dinámica del mutuo entendimiento. Por ejemplo, las declaraciones del ex canciller Foxley causaron un temblor en la relación. Por el lado del Perú, es insensato que el gobierno adopte una decisión para aprobar un TLC con Chile sin que se discuta ni se apruebe en el Congreso.

 

¿Por qué el gobierno no llevo el TLC con Chile al Congreso?

Eso habría que preguntarle al gobierno porque es inexplicable. Estoy convencido que jurídicamente debió pasar por el Parlamento y que el procedimiento es inconstitucional.

 

Causa suspicacia que se haya aprobado tan rápido a pocos días de la presentación de la memoria en La Haya.

Si hubiera existido una intención de aprobar el TLC muy rápido antes de que se presente la memoria, ahí estaríamos hablando de responsabilidades políticas mayores porque no es usual un comportamiento de esa naturaleza.

 

¿Cuáles son los pro y contra de mantener una política de cuerdas separadas con Chile como lo propone el canciller García Belaunde?

En realidad yo fui la primera persona que habló de las cuerdas separadas. Sin embargo, apliqué ese criterio cuando el Perú no estaba en La Haya y cuando el tratamiento de la delimitación marítima se estaba manejando en el nivel político y diplomático y no queríamos meterlo a la convulsión del resto de la relación.

Este concepto no tiene ninguna validez ni vigencia en la situación actual con el proceso en la Corte Internacional.

 

Pero para los chilenos no hay cuerdas separadas. Están furiosos por la actitud peruana y creen que toda la relación se empaña por la demanda internacional.

Esa molestia no tiene fundamento e incluso puede ser tomada como inamistosa porque nadie se puede molestar porque uno hace uso del derecho para resolver una controversia.

 

Usted ha sido muy crítico con la política exterior del gobierno y lo ha acusado de hacer primar el mercado –abierto y sin regulaciones- en detrimento del Estado y el interés nacional.

Con la globalización no desaparecen los estados nacionales. Una gran mayoría de Estados y sus dirigentes políticos comprenden esto y tienen una visión nacional de. Por sus intereses, por ejemplo, EE UU es un país a favor de la liberalización del comercio y las inversiones pero si Irán quisiera  comprar un puerto  en Florida, sus autoridades van a decir que no porque consideran que la presencia de esos capitales en sectores estratégicos de la economía pueden significar, ahora o mañana, un factor de riesgo para la seguridad nacional.

 

En el caso de Chile se da eso, igual en Brasil, Francia, etc. En el Perú, de alguna manera, una visión desnacionalizada del Estado y la sociedad ha sustituido a la Nación por el mercado.

 

¿Cuál es el racionamiento del gobierno entonces?

Su razonamiento dice que no interesa que las inversiones de los países limítrofes se concentren y que puedan llegar a ser dominantes, inclusive, en sectores estratégicos aun en la hipótesis de un conflicto.

 

Eso es grave porque si bien es cierto que la inversión va a producir trabajo, la inseguridad nacional va a ser mayor. Siempre digo que el primer deber de todo ciudadano es ser patriota de su propia patria, es un problema de conciencia nacional.

 

¿Está diciendo que la política de Alan García no es patriota?

Lo que digo es que la política exterior del presidente García ha extraviado el referente nacional. El Perú no se puede reducir y sustituir por el mercado. Y lo dice quien cree en el  mercado. Pienso que toda economía en el mundo actual es y debe ser una economía de mercado.

 

No es nacionalista, en pocas palabras.

Todos los Estados son nacionalistas en la medida que identifican intereses nacionales y los defienden. El nacionalismo como ideología es otra cosa.

 

¿Ollanta Humala está siendo bien asesorado en temas de política exterior?

En algunas cosas sí me parece. En relación con la delimitación marítima cuando se presentó la demanda él tuvo una oposición muy sensata y entiendo, además, que obtuvo que se hagan algunos ajustes a la demanda ante la Haya muy positivos para el país.

Sobre el TLC con Chile, todas las posiciones que señalan que el procedimiento fue inconstitucional son correctas, ahora, los tonos, las maneras cómo se hacen, es otra cosa.

 

SOBRE ECUADOR Y BOLIVIA

 

La clase política chilena señala que si la Corte da la razón al Perú seguirían otros países.

Esa es una apreciación sibilina, de mala fe, cuyo objetivo a mí juicio poco lícito es crear resquemores en la relación peruano-ecuatoriana.

 

El Perú ha declarado, y jurídicamente es una realidad objetiva, de que la Declaración de Santiago y el Convenio del 54 sí establecen una cláusula delimitadora por el paralelo con el Ecuador. Perú no tiene problemas de límites con el Ecuador.

 

¿Por qué el Perú si aceptó la delimitación marítima con Ecuador por el paralelo en esos acuerdos?

Aceptó no sólo por las islas ecuatoriales sino porque la conformación de las costas del Perú y Ecuador es distinta a la de Chile, no hacen el mismo ángulo. Entonces la línea por el paralelo no es inequitativa para el Perú. En relación a una proyección por equidistancia o por una línea que sigue la conformación de las costas, la diferencia es mínima.

 

¿Puede haber un acercamiento por parte del gobierno chileno hacia Ecuador para ponerlo de su lado en el juicio?

Yo creo que eso se intentó antes y fracasó. Si el gobierno ecuatoriano hubiese tenido interés en acercarse a la corte como tercera parte interviniente ya lo hubiera hecho. Todo indica, aparentemente, que no lo va a ser.

 

El canciller boliviano ha dicho que la demanda peruana puede afectar la salida de su país al océano Pacífico.

Ese es un problema de apreciación. Él (David Choquehuanca) ha dicho que puede afectar si la salida al mar que negocia con el gobierno de la presidenta Bachelet es por el norte de Chile, o sea por Arica, pero si la negociación es por Antofagasta, no afectaría.

 

Con una línea equidistante Chile no va a dejar de tener mar frente Arica, lo que va a variar es el volumen de la masa oceánica bajo soberanía chilena  y la dirección de su propia proyección de sus 200 millas. Siempre puede ofrecerle a Bolivia- y debería hacerlo - una salida por Arica.

 

Pero los bolivianos tendrían que esperar a que la Corte resuelva primero el caso peruano.

No necesariamente. Pero sería lo más sensato, entre otras razones, porque toda salida al mar para Bolivia por el norte de Chile tiene que ser objeto de un acuerdo con el Perú como lo estipula el Tratado de 1929.

 

Evidentemente, a mi juicio, el Perú no estaría en disposición de evaluar fórmulas de salida por Arica si estamos en juicio en La Haya.
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