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REVISTA

SANTOS, ¿EL SUCESOR DE URIBE?

Ministro de Defensa colombiano renuncia con miras a los comicios del 2010
Presidente aun no decide si presentará a una segunda reelección lo que provoca un grave problema para el oficialismo. Muchos son los candidatos, pero pocos los que tienen las cualidades que se necesitan para reemplazar con éxito al actual mandatario.
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SANTOS, ¿EL SUCESOR DE URIBE?

En las calles de Bogotá, Cartagena o Medellín es común escuchar a la gente que a pesar de los problemas hay muchos motivos para sentirse orgullosos: Tienen una hermosa tierra, música y literatura que cautivan a millones en el mundo, una economía boyante y, tras siglos de violenta búsqueda, un modelo político que está abriendo camino a la tan ansiada paz.

 

El responsable de todo ello es, sin dudas, el actual presidente Álvaro Uribe, quien llegó al poder en el 2002 de la mano de un movimiento que aglutinó a fuerzas independientes, disidentes del Partido Liberal –al que perteneció por muchos años– y del Partido Conservador.

 

Bajo un programa denominado "Seguridad Democrática", Uribe ha liderado con puño de hierro la lucha contra los grupos irregulares –FARC, ELN y paramilitares– el narcotráfico y los ha hecho retroceder. Además, ha incentivado una mayor apertura de la economía, que ha convertido a Colombia en un paraíso para las inversiones extranjeras, que dan más trabajo y disminuyen la pobreza.

 

Uribe también ha estrechado su alianza con los Estados Unidos que, a través del "Plan Colombia", ha convertido a Bogotá en el mayor aliado político-militar que tiene la Casa Blanca en el hemisferio Occidental, muy por delante de los países europeos, y al mismo nivel de Israel y Egipto.

 

En líneas generales, y sin pecar de exceso, puede decirse que los colombianos aman a Uribe, lo idolatran, al punto de colocarlo como el mejor político que ha habido en la historia del país cafetero. Las encuestas le dan una aprobación que supera el 65%, y llegó a picos de 82%.

 

 

Sin embargo, hoy este régimen parece estar llegando a su fin lo que ha puesto a los colombianos a formularse una pregunta que venían evadiendo desde hace un buen tiempo: ¿Qué sigue después de Uribe?

 

Según la Constitución, el presidente tiene derecho a presentarse a una reelección y así lo hizo en el 2006 por lo que el oficialismo está en la búsqueda de un sucesor que mantenga el exitoso programa de "seguridad democrática"

 

La mayoría de los partidarios del mandatario le ha pedido que postule a una segunda reelección para los comicios del 2010 y le han garantizado otra reforma constitucional que le allane el camino, pero Uribe no ha dejado claro si aceptará o no el cargo.

 

Su mutismo sobre el tema solo ha sido matizado por unas ambiguas declaraciones que dio recientemente al diario español El País en el que reconoce que su gobierno está erradicando la violencia que tanto daño ha hecho a Colombia pero que aun "falta un trecho".

 

"Por eso mi única campaña es por la prolongación en el tiempo de la seguridad con valores democráticos", dijo. Uribe también destacó que en su coalición hay "gente muy buena" y que se necesita encontrar líderes que hagan reaccionar al pueblo colombiano frente al drama de la violencia.

 

QUE LE GUARDEN EL PUESTO

 

Fuentes cercanas a la Casa de Nariño han dicho que Uribe  desea con todas sus fuerzas un tercer periodo presidencial pero que le preocupa el legado que pueda dejar al tradicional sistema político colombiano, que se ha caracterizado por una saludable alternancia del poder.

 

La solución estaría en encontrar al candidato perfecto que le "guarde el puesto" y que pueda seguir su obra para después volver con fuerza en el 2014. Uribe estaría interesado en las experiencias rusa y argentina que le sacaron la vuelta la prohibición de la reelección.

 

En el primer caso, el presidente Vladimir Putin eligió a uno de sus mejores colaboradores, Dmitri Medvedev, para que lo remplace en el liderazgo del Kremlin y este pasara provisionalmente al puesto de Primer Ministro. Nadie duda que en el 2012 Putin tome las riendas de Rusia con mayores poderes.

 

Igual pasó en Argentina, donde el presidente Néstor Kirchner apoyó la candidatura de su esposa Cristina que velará por sus intereses hasta que regrese a la Casa Rosada en el 2011.

 

 

APARECE EL DELFÍN

 

Estos días Uribe parece haber encontrado a su delfín: El ministro de Defensa Juan Manuel Santos, quien en una hábil movida anunció su renuncia y se declaró listo para aspirar a las elecciones presidenciales del 2010. Obviamente, si su jefe decide no presentarse.

 

Político, periodista y economista, Santos proviene de una influyente familia oligárquica colombiana vinculada a la política nacional y al mundo periodístico. Su primo hermano es el actual vicepresidente, Francisco Santos; es nieto del periodista Enrique Santos Montejo, quien fue director del diario bogotano El Tiempo, y es sobrino-nieto del ex presidente Eduardo Santos (1938/42), quien además era el dueño del mismo periódico capitalino.

 

En la década de los setenta representó a la poderosa Federación Nacional de Cafeteros de Colombia y en los ochenta fue subdirector y presidente del Comité editorial de El Tiempo.

 

En los noventa ingresó a la vida política al aceptar el cargo de ministro de Comercio Exterior del gobierno de Cesar Gaviria y en el 2000 fue designado Ministro de Hacienda y Crédito Público por Andrés Pastrana hacia el final de su mandato.

 

Santos fortaleció su presencia en el Partido Liberal colombiano hasta el 2004, cuando se embarcó en la empresa de aglutinar a los partidarios de Uribe en el Partido Social de Unidad Nacional, más conocido como Partido de la U, el cual dirigió hasta la reelección del gobernante en el 2006.

 

UN MINISTRO EXITOSO

 

Sin embargo, sus más grandes logros profesionales habrían de llegarle hace 34 meses cuando aceptó la cartera del ministerio de Defensa, desde donde planificó y llevó a cabo los mayores golpes contra los grupos armados y el narcotráfico.

 

Después de Uribe, Santos es el mayor verdugo de las FARC y el responsable de que la guerrilla se haya replegado hacia zonas más rurales y debilitándolas políticamente como nunca antes desde su creación hace 45 años.

 

Santos logró imponerse sobre las tradicionales pugnas entre la Policía y los militares y reorganizó los servicios de Inteligencia que planearon importantes operativos contra el grupo rebelde.

 

Entre ellos, destaca la dirección de la operación militar "Jaque" en la que fueron rescatados el 2 de julio de 2008 la ex candidata presidencial colombiana Íngrid Betancourt, los estadounidenses Thomas Howes, Keith Stansell y Marc Gonsalves, y 11 soldados y policías colombianos.

 

También orquestó una incursión militar colombiana a un campamento de las FARC en Ecuador en marzo de 2008, en el que fue dado de baja el "número dos" de esa guerrilla, "Raúl Reyes".

 

Quienes lo conocen, aseguran que Santos  es un hombre sincero, respetuoso, firme en sus convicciones, y leal a sus amigos. Que no le teme a los retos y que desea, más que nada, servir al pueblo colombiano. Uribe lo sabe y ve su candidatura con simpatía.

 

 

PROBLEMAS A LA VISTA

 

Sin embargo, hay temas espinosos en Juan Manuel Santos que pueden poner trabas a su deseo de llegar a la Casa de Nariño. Por ejemplo, bajo su mandato se desató el escándalo de los "falsos positivos", como se conoce en Colombia el homicidio de personas por militares que los presentan como caídos en combate.

 

Actualmente, la Fiscalía colombiana investiga unos 1,300 casos de esas ejecuciones extrajudiciales y la oposición achaca al ministro su responsabilidad política por la lentitud que demostró en castigar a los responsables de los crímenes.

 

Su gestión también se ha visto empañada por las denuncias que recibió el Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) –servicios de inteligencia estatal- que espió a miembros de la oposición, periodistas y empresarios durante la campaña presidencial del 2006.

 

Santos también es un personaje con poco tacto diplomático y sus declaraciones, a favor de ataques preventivos fuera de las fronteras colombianas con el fin de debilitar a las FARC, le ha ganado problemas con los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez y de Ecuador, Rafael Correa.

 

Por último, para sus críticos, una de las grandes falencias de Santos es que nunca ha logrado llegar a un cargo de elección popular y los comicios del 2010 suponen una meta muy difícil de alcanzar.

 

Hasta el cierre de esta edición, una última encuesta le da un 16% de apoyo del electorado. Una cifra que palidece al colosal 68% del presidente Uribe, que sigue siendo amo y señor de Colombia.
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