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Lunes 25 de enero 2021   |   Contáctenos
REVISTA

NUEVO COMIENZO ENTRE EE UU Y EL ISLAM

Histórico discurso de Obama al mundo musulmán
Mandatario norteamericano ofrece la amistad de Washington y quiere dejar atrás la desconfianza que se acentuó tras el 11-S.
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NUEVO COMIENZO ENTRE EE UU Y EL ISLAM

Barack Hussein Obama Dunham sigue rompiendo tabúes y paradigmas de la tradicional política estadounidense. No solo ha decidido hablar con los tradicionales enemigos históricos de EE UU sin condiciones previas –Irán, Venezuela, Cuba, etc-, sino que ahora busca amistar a su país con el mundo musulmán.

 

Una tarea titánica si tenemos en cuenta el marcado divorcio y hostilidad que sienten los más de mil millones de musulmanes alrededor del mundo hacia Washington, que por decenas de años ha impuesto sus intereses económicos y militares en regiones islámicas como el norte de África, Medio Oriente y Asia.

 

Para ello Obama ha decidido utilizar dos armas inimaginables en sus antecesores y que sorprenden por su osadía: Primero, la explotación de su experiencia personal con el mundo musulmán para impulsar el cambio y, segundo, el contacto directo y diálogo horizontal con la masa islámica.

 

Respecto a su experiencia personal hay que recordar que el padre de Obama era un negro musulmán proveniente de Kenya, y que el actual presidente de EE.UU pasó una parte importante de su infancia en Indonesia, el mayor país musulmán del mundo.

 

Para la mayoría de los occidentales términos como "yihad", "sharia", "Alá" o "Mahoma", recién los conocimos tras los ataques terroristas del 11 de setiembre del 2001. Pero para Obama ya le eran familiares.

 

 

Él se ha declarado un ferviente cristiano, pero no se descarta que de niño haya tenido en sus manos tanto la Biblia, como el Corán, y haya celebrado la Navidad o el mes sagrado del Ramadán.

 

Esa experiencia, ese contacto simultáneo con la mezquita y la iglesia hacen de él un líder estadounidense diferente, capaz de entender –por lo menos, mejor que Bush o Clinton- el modo de pensar de los musulmanes.

 

Es así que Obama, desde que llegó a la Casa Blanca, ha puesto en marcha un plan para mejorar las relaciones entre EE UU y la esfera musulmana, y que incluyó un viaje simbólico a Turquía en abril donde reiteró que su país "no está, ni estará en guerra contra el Islam".

 

Lo más reciente del mandatario norteamericano fue una gira diplomática por Arabia Saudita y Egipto, en este último país dio un discurso al mundo musulmán que fue trasmitido y seguido en directo por más de 500 millones de personas a través de varias cadenas de televisión, Internet y hasta celulares.

¡Todo un récord logrado gracias a las nuevas tecnologías de la comunicación!

 

El discurso ha sido considerado por algunos como "histórico" pues fue la primera ocasión en que un presidente estadounidense extendió la mano a un "rival" con humildad y no con prepotencia, ni afanes de imposición, en lo que ya se denomina como la "doctrina Obama".

 

"Fue un discurso generoso que gracias a las citas del Corán y al recuerdo de su historia familiar con el Islam dejó claro que EE.UU ha empezado una trayectoria totalmente nueva", señaló Matt Benett, fundador del ‘think tank’ de centro y no partidista Third Way.

 

Por su parte, un editorial del diario The New York Times señaló que después de "ocho años de arrogancia" de la era Bush, en las palabras de Obama "reconocieron a EE UU" 

 

Pero, ¿cuáles han sido los puntos más importantes del discurso de Obama? Y sobretodo, ¿significará un cambio real en la política exterior norteamericana hacia Medio Oriente?

 

Para responder estas preguntas habría que enumerar los objetivos de la gira por Arabia Saudita y Egipto a través de las frases más importantes de su discurso en la Universidad de El Cairo.

 

En ellas se puede comprobar que las palabras de Obama fueron más retóricas que realistas, y difíciles –más no imposibles- de aplicar por EE UU debido a los condicionamientos geoestratégicos heredados por Washington.

 

 

UN MUNDO DIVERSO

 

Lo más importante que dijo Obama fue el ofrecimiento de un "nuevo comienzo" en las relaciones entre EE UU y el mundo musulmán, basado en los intereses y respetos mutuos.

 

Lo que olvidó el inquilino de la Casa Blanca es que el "mundo islámico" es muy diverso y que hay un sinfín de nacionalidades, creencias, tradiciones y culturas que tienen sus propios intereses.

 

Aunque se les conoce colectivamente como la umma, la comunidad islámica no siempre ve las cosas de la misma manera. Basta echar un vistazo a las desconfianzas que hay entre chiítas y sunitas, entre moderados y radicales, entre laicos y ortodoxos, etc.

 

EE.UU solo tiene el interés del petróleo y las bases militares en zonas estratégicas que garantizan las rutas comerciales –como el golfo de Adén-, al punto que el trato con un gobierno musulmán sunita como Arabia Saudita, puede causar desavenencias en otro chiiíta, Irán.

 

UNA RELIGIÓN EXCLUYENTE

 

"El Islam no es parte del problema en la lucha contra el extremismo violento, es clave para traer la paz", dijo Obama ante una audiencia que lo aclamaba a reventar. El mandatario estadounidense parece haber olvidado la naturaleza misma del Islam que se proclama como una religión excluyente.

 

 

Obama citó erróneamente la coexistencia pacífica reinante en el califato de Córdoba entre cristianos y musulmanes cuando la verdad es que los primeros eran masacrados por los segundos por no compartir sus creencias.

 

Para el periodista español Eulogio López "Obama no ha entendido que el Islam es una religión de fe, no de esperanza –judaísmo- ni de caridad o amor al prójimo –cristianismo-". Por eso, para un musulmán el mayor pecado no es el orgullo, ni el rencor, ni la mentira… es la apostasía.

 

Lo mejor sería que EE.UU deje de lado el tema de la religión respecto a la guerra contra el terrorismo. Bush no hizo caso y, por el contrario, defendió el uso de su fe cristiana en la toma de decisiones militares como Iraq, que hizo creer a los extremistas que se trataba de una nueva cruzada.

 

SOBERANIA A MEDIAS

 

"EE.UU se defenderá, respetuoso de la soberanía de las naciones y el imperio de la ley". Lo dice el mismo Presidente que en la campaña del año pasado aseguró que no dudaría en atacar territorio paquistaní, sin permiso de su autoridades, y si ello provocaría la muerte de líderes de Al Qaeda.

 

Obama criticó la invasión de Iraq del 2003 pero nunca la repudió pues sabía que Bush estaba facultado por el propio Congreso a usar la fuerza militar en caso de defensa nacional.

 

Afganistán era un país soberano en el 2001, cuando fue atacado por EE.UU tras el 11-S. Bush señaló en su momento que fue por una causa justa, pero aun así no recibió el permiso del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para atacar. Obama sabe que actuaría de la misma manera.

 

La política tradicional de la Casa Blanca dice que primero es la soberanía de EE.UU, primero es el respeto a sus leyes y después el mundo. Así ha sido y así será, para gusto o disgusto de Obama.

 

 

RETROCESO PARA LA DEMOCRACIA

 

"Ningún país puede ni debe imponer un sistema de gobierno a una Nación". Obama tenía en mente a Iraq cuando escribió estas líneas, una de las más significativas de sus discursos.

 

A diferencia de la era Bush, Obama ha dicho que defiende la democracia pero que no exigirá a otros países que implanten reformas a sus sistemas políticos que tengan el visto bueno de la Casa Blanca. "Cada país tiene su propia realidad", dijo

 

La buena noticia es que EE.UU dejará de actuar como amo y señor de la verdad democrática en el mundo, pero también supone un retroceso para aquellos que buscan un cambio de las crueles y corruptas monarquías del Medio Oriente.

 

Porque democracia no solo supone elecciones libres, sino también respeto a los derechos humanos, a la justicia, y a la separación de poderes. Cosas que desconocen regímenes amigos y aliados de EE.UU, como Egipto y Arabia Saudita.

 

El primero, que bajo el poder del octogenario Hosni Mubarak calla a la oposición usando la tortura y el secuestro, y el segundo, que tiene a la mujer relegada y a nivel del medioevo.

 

La Casa Real saudita solo se diferencia de los salvajes talibanes por el dinero, nada más. Y es esa misma monarquía la que dio la bienvenida a Obama y que lo trató como "amigo", mientras el mandatario era incapaz de criticar en la cara del rey, el poco respeto a los derechos de la mujer.

 

Por el momento, Obama deberá callar estos abusos por la dependencia de EE.UU al petróleo de la región y porque estos regímenes, crueles y dictatoriales, suponen un mal menor frente a los extremistas islámicos que pulsan por llegar al poder.

 

Además, Egipto y Arabia Saudita son actores de gran importancia para resolver el conflicto israelo-palestino y para contener la amenaza nuclear iraní. Washington es su principal proveedor de armamentos y ha puesto en sus territorios importantes bases militares que custodian el petróleo de la región.

 

Como vemos, Obama no la tiene tan fácil. Su discurso en El Cairo remató una política de gestos simbólicos que puede calificarse de exitosa por su "novedad", pero que en términos prácticos agotan su capital mediático ante la "calle musulmana", a menos que añada "hechos" que estén a la altura de su histórico discurso.

 

Allí estará el verdadero reto.
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