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REVISTA

UN SOLO DIOS

Del escritor Yaron Avitov
El reconocido escritor israelí Yaron Avitov estuvo de paso por el Perú, fue invitado especial de la Feria del Libro y de la embajada de Israel. Sus más de 10 libros publicados, su dilatada labor periodística y su comprometida tarea de crítico literario lo han ubicado entre los escritores israelíes contemporáneos más importantes.
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UN SOLO DIOS

Yaron Avitov confiesa que está en Latinoamérica a la caza de un gesto, de una palabra, de una comunicación implícita entre las personas que no se dicen nada y, sin embargo, lo han dicho todo. Asegura, que América es un continente que le ofrece en un solo día la inspiración que le dan 50 libros en un año.

Avitov es un trotamundos, viaja por toda la inmensidad del planeta, para luego plasmar sus experiencias en esa cofradía de recuerdos que son los libros. El público y la crítica lo recompensan con premios como los obtenidos: A la investigación en Ciencias Sociales (1993), Premio del Fondo de Jerusalén a la Literatura (1994), Premio del Fondo Amos (1998) y el Premio del Primer Ministro a la Literatura (2005).

Generacción entrevistó a este gran escritor que presentó en el Perú su último libro: Un solo Dios, el cual que reúne textos de los más prestigiosos escritores israelíes de la actualidad.

¿Cuál es el tema central de Un solo Dios?

El tema principal es la fe: cómo los escritores israelís escriben sobre la fe. Hay una broma que nosotros tenemos, es que por cada israelí hay tres opiniones. Ahora imagínese: en esta antología hay 25 escritores; entonces hay 75 opiniones.

¿Cuál ha sido el criterio para seleccionar los textos de esta antología?

He preferido utilizar una selección literaria no religiosa. En esta antología hay pluralidad de opiniones sobre el concepto de Dios. He querido incluir todas las formas de pensar sobre Dios, desde el creyente ortodoxo, hasta el ateo. Aquí tenemos la hermosura del valle literario de Israel.

Frente a tantas opiniones, ¿cómo ve usted el rostro religioso de Israel?

En Israel se puede ver todas las caras de la sociedad, desde la derecha religiosa hasta la izquierda y el ateísmo. Hay personas ortodoxas, agnósticos tradicionales, laicos, ateos que se han convertido y religiosos que se volvieron ateos. Muchos dudan y niegan la existencia de Dios. Toda esta escala de la sociedad israelí la podemos encontrar en el libro Un solo Dios.

Si bien, Un solo Dios es un libro de literatura, el título y la temática podría ser la de un ensayo.

El libro es literatura pura. Sin embargo, en cada texto hay una inquietud, un debate personal de los héroes sobre la existencia de Dios. Los personajes dentro de los cuentos tienen un debate interno. Muchos escritores realizan una pregunta, tan profunda como: ¿Dónde estaba Dios en la época del holocausto, cuando murieron seis millones de judíos? ¿Dónde estaba Dios en los 2,000 años de exilio del pueblo elegido por él? ¿Dónde estaba Dios cuando alguien está por morirse o está enfermo?

¿Dónde cree usted que estaba Dios?

Voy a citar un párrafo del prólogo del libro Un solo Dios: "La devoción no es más que la disposición del ser humano para servir a Dios, en el marco de la realidad horrorosa que el supremo hizo a su voluntad, sin condicionarla a la probabilidad que esa realidad sea reparada". Es decir, la realidad es para nosotros horrorosa, pero nosotros no podemos pedir a Dios que adapte la realidad a nosotros para que sea menos horrorosa.

¿La realidad es horrorosa?

Sí, yo creo que la realidad es horrorosa, pero particularmente trato de disfrutar, de divertirme. Pienso que en la vida hay dos lados: el trágico y el cómico. Pero, si pienso en todas las tragedias que ha sufrido el mundo, no saldría de mi casa. Toda persona debe conocer las dos vertientes, saber de las tragedias de este mundo horroroso, pero también debe saber disfrutar de la belleza que nos ofrece el mundo.

¿Cómo consigue un escritor en medio de esta realidad horrorosa, ese proceso de transformación de convertirse en distintas personas en una sola novela?

Yo pienso que un buen escritor debe ser un buen psicólogo, y también crear un mundo alternativo de ilusiones; ese es el trabajo de la literatura. Este mundo alternativo, parte del mundo real. Este mundo alternativo es una vida de sueño. Muchas veces es la vida que uno quiso vivir, los héroes que uno quiso ser y no pudo. El escritor debe meterse y ponerse en los zapatos de otros; sentir, pensar, soñar como lo harían sus personajes. Si eres un buen psicólogo lo puedes hacer.

En el caso de usted, ¿cuál es el héroe que no pudo ser?

En mi caso no escribo sobre personas que no pude ser. Desde que era joven me apasionó la psicología, incluso estudié psicología, pero descubrí que para mí era más importante ser escritor que psicólogo. Sin embargo, como escritor he tratado de meterme en la cabeza de otros.

¿Cómo asimila el pensamiento, comportamiento, actitudes de las personas?

Generalmente, veo que las personas caminan en la calle sin prestar atención a las cosas, van de un punto a otro, siempre con apuro. Por el contrario, yo en la calle no tengo apuro, trato de ver, oler, escuchar y sentir los sabores y las conversaciones de las personas.

¿Qué porcentaje de realidad y ficción hay en sus obras?

Te cuento un caso. Una vez, viajando por Latinoamérica, el ómnibus se detuvo sobre un precipicio, en una curva en medio del desierto; era un lugar muy frío, éramos 40 personas totalmente aisladas del mundo; el chofer cerró la puerta y se fue. Antes de salir dijo: voy a buscar a un mecánico. Se fue y nos dejó atrapados. Yo observé ese bus como un microcosmos de reacciones humanas. Ahí pude ver los temores de las personas, para mí fue interesante, lo tomé con calma y observaba cómo las personas se ponían tensas, cómo se desesperaban, lloraban, gritaban. Yo sabía que la ley de Sudamérica es: paciencia, paciencia. Y así sucedió, el chofer regresó después de muchas horas. De esta experiencia yo escribí media novela.

¿Cómo es "la ley latinoamericana"?

Esa es la ley principal de la vida, no está escrita en ninguna Constitución, pero si un extranjero no tiene paciencia, vivir en Latinoamérica va a ser muy difícil. En Latinoamérica todo es muy lento, hay que tener paciencia para todo; en cambio, en Israel o en Europa todo es muy rápido. Esto no es una crítica, es simplemente que así son las diferencias.

¿Qué otras cosas aprendió en Latinoamérica?

Ustedes, los latinos no valoran lo que tienen. Por cada o cada estadía en Sudamérica obtengo ideas por 50 libros. Aquí la vida común y corriente genera tantos temas para un escritor. En cada esquina encuentro un cuento. Gran parte de mi literatura trata temas de Sudamérica, por eso me gusta Latinoamérica porque en cada lugar hay una historia.

¿Ese interés que usted muestra por la psicología lo llevó a realizar esa extensa investigación en clínicas psiquiátricas de Israel, que culminaría en su libro Observación?

Sí, la investigación la hice durante un año en cuatro hospitales. Me dieron libertad total para ingresar a estas clínicas, no tenía restricciones en nada. Hablé con todos: pacientes, médicos y trabajadores.

¿Qué diferencias encontró entre los desplazados por la sociedad y entre aquellos que nos catalogamos de cuerdos o mentalmente sanos?

Yo intenté una postura neutral, entre los que no están en el equipo de los locos y los que sí lo están. Aunque es muy difícil ser neutral en una situación como esta, en la que están implicadas muchas emociones, intenté hacer un análisis académico, tratando de transferir todo esto en un lenguaje literario. Las personas que están en el sanatorio sufren discriminación por los estereotipos que se les impone.

¿Considera que Observación es su libro más logrado?

Sí. Yo creo que es uno de los que más me gustan, pero son tres los que me gustan; los otros son Notas a mi mamá y Homeless.

La crítica comparó a Homeless como un libro kafkiano, ¿qué puede comentar sobre aquello?

Eso para mi es un orgullo. Kafka es uno de los mejores narradores del siglo XX, un escritor como Kafka no nace cada año. Aunque yo considero que en esta novela empleo más elementos del surrealismo. El personaje es un indigente, alguien que perdió su casa, que vive en la calle. Homeless lo tenía todo y lo perdió todo.

Esta novela tiene bastante sentido social. Me apena que los escritores no hagan caso a la vida de los abandonados. Como seres humanos debemos buscar soluciones para los desplazados; las soluciones deben venir de nosotros, no de los políticos.

En sus obras capitales, Observación y Homeless, sus personajes principales son personas que lo han perdido todo. En la primera novela pierden la razón, en la segunda lo material. ¿Sintió alguna vez que lo perdió todo?

Es muy interesante el análisis que has hecho de mis libros, en ambos pierdo cosas, incluso en el libro Notas a mi mamá, un hijo pierde a su madre. Pero no siento que yo haya perdido todo; por el contrario, pienso que eso depende de cómo lo veas, muchas veces pierdes algo y eso mismo te hace ganar otras cosas.

Finalmente, ¿por qué un Dios y no 75 dioses, como las opiniones de los escritores?

Yo pienso que si existiera un Dios, sería solo uno, uno solo para los cristianos, musulmanes y judíos, este es el mensaje del libro, un mensaje de acercamiento entre religiones, creencias y culturas.

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