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OBAMA RENUNCIA A ESCUDO ANTIMISILES

Proyecto militar iba a ser instalado en Europa del Este
Programa era criticado por Rusia que lo consideraba una amenaza para su seguridad.
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OBAMA RENUNCIA A ESCUDO ANTIMISILES

Obama se ha tomado en serio lo de dejar atrás la era Bush. Primero fue el anuncio del cierre de la prisión de Guantánamo, luego el deseo de mejorar las relaciones con el mundo musulmán y ahora, en un giro sin precedentes en materia de política exterior, anunció el abandono del escudo antimisiles que Estados Unidos instalaría en Europa.

Pocos proyectos militares en el mundo pueden reunir tanta importancia estratégica y geopolítica y el hecho de que el presidente estadounidense lo haya dejado a un lado demuestra que, por el momento, Washington apela a la carta del multilateralismo.

Los antecedentes del escudo ser remontan a principios de la década de los ochenta, en pleno apogeo de la Guerra Fría, cuando el presidente republicano Ronald Reagan planteó la necesidad de proteger a EE UU del ataque de misiles intercontinentales.

Reagan creía que el llamado "imperio del mal", la Unión Soviética, podía cargar ojivas nucleares en sus misiles de largo alcance y enviarlos a cualquier punto del territorio norteamericano y destruir en pocos minutos ciudades como Nueva York o Los Ángeles.

El proyecto "Guerra de las Galaxias" tenía como base la detección, a través de satélites, de los misiles y su destrucción en el aire por otros cohetes interceptores. Sin embargo, la tecnología no era tan avanzada en aquellos años y el plan se archivó.

Décadas después Bill Clinton y George W. Bush resucitaron el plan y pusieron al Pentágono a trabajar en una actualización. La URSS ya no existía pero se habían erigido otras amenazas como Irán y Corea del Norte que trabajan en peligrosos programas nucleares. 

En el 2001 la administración Bush retiró a EE UU del tratado ABM para la limitación de los sistemas anti balísticos que había firmado con el Kremlin en 1972 para tener las manos libres y en el 2005 anunció el despliegue del escudo antimisiles en Europa del Este.

Según expertos militares el sistema de defensa antimisiles estaría compuesto para el 2011 por dos elementos claves: Un complejo radar en la República Checa y 10 interceptores en Polonia.

RECHAZO DE RUSIA

Desde su anuncio el proyecto militar concitó una serie de críticas en algunos países de Europa, como Francia y Alemania, pero sobretodo se ganó el odio visceral de Rusia, que lo veía como una amenaza para su seguridad.

En los últimos años, Moscú había visto como sus zonas de influencia se reducían en Europa del Este y observaba con preocupación la expansión hacia sus propias fronteras de la OTAN, una alianza militar que nació en 1949 para frenar el expansionismo de la URSS.

Según fuentes del Pentágono, la puesta en marcha del escudo antimisiles hubiera neutralizado la capacidad de ataque de Rusia por primera vez en su historia y la hubiera convertido en una potencia militar de menor rango. Algo inimaginable en el Kremlin.

Para evitar tal escenario las autoridades rusas amenazaron con retirarse del Tratado para la Eliminación de Misiles de Mediano y Largo Alcance y suspendieron el Tratado sobre Fuerzas Convencionales en Europa.

"Nuestros misiles volverán a apuntar a Europa y temo el inicio de una carrera armamentista", dijo en su momento el ex presidente ruso Vladimir Putin, quien, además, acusó a EE UU de "superar sus fronteras nacionales para imponer sus política a otros".

REEVALUA AMENAZA

Obama, aparentemente ha escuchado las críticas de Rusia y ha dejado de lado un plan que parecía inconveniente en momentos de crisis económica mundial y de reacomodo de políticas geoestratégicas, tan importantes después de los ataques del 11-S.

En estos ocho meses que lleva en la Casa Blanca el mandatario estadounidense ha ordenado a sus servicios de Inteligencia una mayor precisión a la hora de establecer amenazas a la seguridad de EE UU.

Ello ha motivado una nueva evaluación del verdadero peligro que supone el régimen iraní. En la época Bush, el Pentágono creía que Teherán desarrollada a pasos acelerados misiles de largo alcance capaces de llegar a Europa, aliado de Washington, o al mismo EE UU. Por eso el apuro de instalar un escudo antimisiles en Polonia y República Checa.

Hoy, el Departamento de Defensa norteamericano ha modificado su análisis y dice que Irán está avanzando solo en misiles de corto y mediano alcance por lo que el escudo en el viejo continente se hace innecesario.

El anuncio es de vital importancia pues Washington reconoce de forma "implícita" que el programa nuclear iraní no supone una amenaza inminente y se descartaría un ataque preventivo a sus plantas nucleares.

EL ENEMIGO CERCA

Otras de las causas de la marcha atrás en el tema del escudo antimisiles es el interés de la administración Obama por tener un mayor acercamiento con Rusia, país con el que se vivió un largo invierno durante la era Bush.

Esta hostilidad permitió que Rusia se convirtiera en una piedra en el zapato de Washington en las relaciones internacionales. Moscú se volvió un ácido crítico de la política unilateral de EE UU y afianzó alianzas con países del "eje del mal" como Irán, al que provee asistencia en su programa nuclear.

El Kremlin se involucró también en América Latina, un área de influencia de EE UU, y firmó acuerdos militares con Nicaragua, Bolivia, Cuba, y en especial, Venezuela por más de US$ 4,000 millones.

Para los asesores de la Casa Blanca es mejor tener cerca a los enemigos y saber cómo se mueven. Ahora, por lo menos, Washington podría presionar para que Rusia limite su presencia militar en Latinoamérica.

Rusia también es una pieza fundamental en Afganistán, eje central de la guerra contra el terrorismo del gobierno de Obama –Iraq, es del pasado–. La Casa Blanca necesita el apoyo de los rusos para que den su territorio como zona de paso de pertrechos y material indispensables para abastecer a las tropas americanas que combaten al talibán.

Si el Kremlin niega su apoyo en Afganistán, Washington corre el serio riesgo de perder la guerra en el país asiático y evacuar a las tropas en medio de balas y bombas. Lo cierto es que un segundo Vietnam sería un golpe certero a la moral y al liderazgo mundial de EE UU.

DESPLANTE A VIEJOS ALIADOS

Hace unos meses la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, le dijo al canciller ruso, Sergei Lavrov, que EE UU quería empezar de cero las relaciones con Rusia. El abandono del escudo antimisiles ayudaría a restablecer en un principio la confianza entre ambas partes, pero echaría por la borda lo logrado en Europa del Este.

Durante el gobierno de Bush (2001-2009) se dio un importante impulso para que países de la antigua espera soviética ingresaran a la Unión Europea –respaldo económico y político– y a la OTAN –respaldo militar–.

Estonia, Letonia, Lituania, Rumanía, Polonia y República Checa eran varios de esos países a los que se llamaba la "nueva Europa". Ellos apostaban por un mayor acercamiento con EE UU en temas como la guerra contra el terrorismo y fueron un respaldo para la invasión a Iraq en el 2003.

La “vieja Europa” –Francia y Alemania a la cabeza–, por el contrario, se distanciaron de Washington y se abstuvieron de mandar tropas al país árabe por considerar que se trataba de una guerra “ilegal”, sin el respaldo de la ONU.

Obama quiere dejar atrás esa división y reimpulsar las históricas –y conflictivas– relaciones trasatlánticas pero en su camino provocó un serio desplante a aliados como Polonia y República Checa, que creyeron que podían convertirse en socios de primer nivel de EE UU.

"Mi confianza en EE UU ha desaparecido. Hemos hecho casi todo por ellos y nos dieron la espalda. Algunos políticos actúan como si fuésemos un socio importante de EE UU. Pero para Washington no jugamos en la primera división, en el mejor de los casos sólo en la segunda", manifestó Eugeniusz Klopotek, del Partido Campesino polaco.

En las calles de Varsovia y Praga existe la sensación de que EE UU los ha abandonado a su suerte frente a los rusos, a los que consideran sus enemigos históricos. "El escudo antimisiles era una garantía de seguridad. Ahora no sabemos hacia dónde mirar", agregó Klopotek.

Algunos políticos polacos y checos creen que es hora de mirar hacia el interior de la UE, mientras otros lo consideran una tarea imposible pues el bloque no tiene una política de seguridad conjunta.

CRÍTICAS REPUBLICANAS

Obama, mientras tanto, enfrenta una andanada de severas críticas en el frente interno por su decisión de abandonar el escudo antimisiles en Europa del Este. Legisladores opositores del Partido Republicano acusaron al presidente de traicionar a los mejores amigos de Washington en Europa con quienes los unía una amistad fuerte desde el final de la Guerra Fría.

Y lo que es peor, acusan al mandatario de poner en peligro la seguridad de EE UU y dejarlo a merced de gobiernos tiranos como Irán y Corea del Norte. "Estoy profundamente preocupado por las últimas decisiones de la Casa Blanca. Son equivocadas y sOlo demuestran una completa ignorancia a la amenaza que suponen los iraníes", dijo, visiblemente molesto, el senador John McCain.

Por su parte, el líder de los republicanos en la Cámara de Representantes, John Boehner, criticó que la administración demócrata haya reducido el presupuesto para misiles en programas de Defensa en US$ 1,200 millones, lo que “debilita la seguridad nacional” y el “compromiso con nuestros aliados”.

Obama ha salido al paso de las críticas y ha dicho que es "completamente falso" que EE UU se encuentre más vulnerable tras el fin del escudo antimisiles. Por el contrario, dice, "ahora tenemos un sistema mucho más rápido, flexible y con la mejor tecnología".

En efecto, el nuevo gobierno estadounidense plantea una nueva estrategia que se concentrará en la "defensa regional". Según el secretario de Defensa estadounidense, Robert Gates, se instalarán interceptores móviles tierra-mar y radares móviles en República Checa y Polonia a partir del 2015.

"Como ven no hemos abandonado a nuestros aliados", dijo Gates, quien podría anunciar el despliegue del escudo antimisiles también en Israel y Turquía, países más cercanos geográficamente a Irán.

Por último, la suspensión del escudo antimisiles presionaría a Rusia para que tenga una postura más firme en el asunto iraní dentro del Consejo de Seguridad de la ONU y deje de lado la venta de misiles S-300 –defensa antiaérea– a Teherán, como han revelado fuentes diplomáticas de Washington.

El presidente ruso Dimitriv Medvedev ha dicho que su país no cederá a ningún "compromiso o trueque", pero por lo bajo quiere que EE UU apoye ahora el ingreso de Rusia a la Organización Mundial de Comercio.

"Nosotros ya dimos el primer paso. Los rusos tienen que demostrarnos que ellos también pueden ceder", dijo una fuente del Departamento de Estado al diario The New York Times.

Obama está a la espera de esa llamada telefónica desde el Kremlin. Ojalá no lo planten.

OTROS DATOS

- Rusia anunció que no desplegará misiles Iskander en el enclave de Kaliningrado, cerca de la frontera con Polonia.
- EE UU y Rusia negocian estos días un nuevo acuerdo bilateral que reemplace el Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (START) y que fije entre 1,500 y 1,675 el nivel máximo de ojivas nucleares.
- En las calles de Varsovia y Praga existe la sensación de que EE UU los ha abandonado a su suerte frente a los rusos.
- Obama ha salido al paso de las críticas y ha dicho que es “completamente falso” que EE UU se encuentre más vulnerable.

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