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Jueves 24 de septiembre 2020   |   Contáctenos
REVISTA

MEMORIA ESPACIO/TIEMPO

Muestra de Lucy Angulo Lafosse
Replantear y analizar con una mirada fría y cálida al mismo tiempo una trayectoria de 35 años de artista plástica no ha de ser una tarea fácil. Lucy Angulo Lafosse decidió hacerlo en la muestra Memoria Espacio/Tiempo expuesta en la Galería Principal del Centro Cultural de Bellas Artes. Conversamos con ella para descubrir el misterio que encierran sus cuadros y su conexión simbólica con la tierra.
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MEMORIA ESPACIO/TIEMPO

De los 15 cuadros que forman la exposición me quedo con El Altar, una suma de líneas y trazos que fabrican una dimensión etérea, sentida y muy nuestra, como toda la muestra. La síntesis de la existencia de Lucy Angulo Lafosse como artista se ve reflejada en esta entrega que va desde el 22 de abril hasta el 15 de mayo.

Con más de 15 muestras individuales e innumerables propuestas colectivas, Lucy ha recorrido Santo Domingo, Inglaterra, Estados Unidos, España, Brasil, entre otros países con su trabajo; exponiendo y demostrando que el arte te puede dar una actividad muy intensa e interesante cuando eres constante.

Nos recibió en su casa para ayudarnos a comprender su trabajo y conocer la obra que presenta con la ilusión de transmitir su natural observación de la tierra, su sentir y su infinita necesidad de reciprocidad con esta geografía visceral que, intuyo, ha evocado en estos lienzos con suma espiritualidad.

EL ENCUENTRO

-¿Cómo nace la muestra Memoria Espacio/Tiempo?

Comenzó replanteando muchos aspectos de mi vida profesional, acercándome nuevamente a todo este quehacer buscando lo mínimo, lo elemental, con mucha austeridad del color. Porque cuando se dice la verdad, la verdad se dice con palabras cortas; buscando la esencialidad.

-¿Cómo conecta el tema de la tierra en su trabajo?

Cuando fui al desierto de Sechín en Casma, quedé muy impactada; hay lugares donde sientes al caminar que allí ha habido vida, tienes la sensación de las energías y de no estar sola, te sientes muy acompañada. Y te preguntas qué pueblos habrán habitado; todo está pero en otro plano. Aparece un registro sutil, y sentí que la tierra y los lugares tienen su memoria. Y digo memoria y no recuerdo.

-¿Cuál es la diferencia?

Los recuerdos pasan y se acabaron; la memoria es un registro que permanentemente se está regenerando, está vivo. La memoria es viva.

MUJER GUERRERA... SIN DUDA

La vida artística y creativa de Lucy Angulo Lafosse ha transcurrido en su casa de Chorrillos, frente al mar, con una vista maravillosamente inspiradora. Uno no se imagina un escenario mejor para un artista. Una casa con más de 100 años de historia, llena de espíritus y bríos que alimentan su poderosa expresión. Allí funciona su taller; hace 18 años es maestra de pintura, de dibujo, escultura... entre otras buenas artes o bellas artes.

Le preguntó si alguna vez tuvo una actividad desvinculada al arte, y es que al verla no puedo fabricar en mi mente una Lucy oficinista o enfundada en un uniforme. Para sorpresa mía, sí hubo una Lucy así alguna vez.

Antes de estudiar en la Escuela Nacional Autónoma de Bellas Artes y obtener una mención honrosa en pintura, en casa le dijeron que el arte era cosa de bohemios locos así que estudió Relaciones Públicas, trabajando en el canal 7. Una actividad “formal” que la ahogó en poco tiempo.

“Así no va a pasar mi vida”, dijo y se presentó silenciosamente en Bellas Artes arrancando en ese instante un quehacer bravío y estoico plagado de color.  Un desafío además por ser de las primeras mujeres en tomar la carrera completa de Bellas Artes.

Cambió su vida radicalmente. Siendo educada para tener la vida perfecta, sosegada, planificada; rompió el molde preestablecido que la vida pretendió imponerle. Lucy Angulo Lafosse lo fragmentó con color, alegría y una dedicación a prueba de sueños y pesadillas.

Un atrevimiento que le valió el coraje de ser una de las pocas mujeres que resistieron las huelgas y toma de la Escuela de Bellas Artes, una convulsionada actividad política que puso a prueba su vocación, determinación y resistencia; obligándola a tomar una posición certera frente al trabajo de artista que debería constantemente pasar por fuego su compromiso con el arte.

De los 240 alumnos que iniciaron los estudios con ella, se graduaron en 1979 solo 10, y de esos 10 ella era la única mujer.

-¿Las artes plásticas son muy masculinas?

Cuando hablamos de masculino y femenino en el arte, no hablamos de hombres y mujeres, sino de la posibilidad de decir que una pintura es hecha por un hombre o mujer. Los cuadros bien pueden esconder el género, eso no se traslada necesariamente al lienzo. Yo creo que ahora está más nivelado el tema de género en la pintura, hasta te diría que hay más mujeres. Lo que sucede es que una cosa es estudiar y otra ejercer. Muchas artistas al casarse y tener hijos postergan un poco su quehacer artístico y me imagino que solo las fuertes continúan.

-¿Cómo ve la plástica hoy?

Lo interesante que he observado ahora es que solamente la idea de ser artista y exponer, que es lo más romántico de ser artista, ya no existe. La mayoría de jóvenes que entran a Artes aplican después a otra carrera como diseño industrial y se van. Casi el 80 por ciento hace algo que le va a rendir económicamente, pero en este momento no es la preocupación exponer.

-¿Cuál era su preocupación?

Mi motivación era pintar y hacer arte sin ver más allá; el camino me ha permitido hacer muchas cosas que han acompañado la realidad económica, como escenografías para propuestas teatrales por ejemplo. Al estudiar Bellas Artes estás estructurando las artes, estudias todo, como una troncal del arte, y puedes hacer lo que quieras. Ahora la formación es diferente, de especialidad.

-¿Su placer, en cuál de las bellas artes se encuentra?

La pintura está más a la mano de mis sueños, es lo más simple. En la pintura tú creas los espacios, exige todo de mí. El pintor es el artista más contemporáneo porque desde siempre hemos manejado el espacio virtual. Nos adelantamos al tiempo, el blanco del cuadro ha sido la pantalla. El blanco y a partir de ese blanco recreamos el mundo. Es lo más cercano al mundo que vivimos hoy con las computadoras y tecnología.

DESCUBRIENDO LA MUESTRA

-¿En esta muestra, cuáles son sus colores más básicos?

Están primando los tonos tierras y grises, con algunos matices claros.

-Para un espectador común podrían significar tristeza, ¿no le tortura la idea de que sus cuadros se puedan interpretar como lúgubres?

No. Cuando haces una exposición ya está. No importa por qué el que expone se expone. Yo pienso que es un trabajo reflexivo. Mi preocupación siempre han sido los lugares, lo que te dan. Digamos que estos espacios vacíos te permiten ser tú y hacer lo que quieras en el lugar. Porque si tu pintas personajes ya no le das acceso al espectador. Se podría vislumbrar figuras pero están integradas al trazo. Porque el objetivo de esta muestra es decir que la tierra está viva, que tiene partes vitales, que tiene columna, corazón, que tiene capa emocional. Todo en ella está conectado.

TOMA DE CONCIENCIA

Esta muestra sintetiza un llamado colectivo a partir de una toma de conciencia individual que Lucy emprendió hace muchos años para comprender que cuando pensamos en la tierra no es solamente la geografía, cuando pensamos en ecología no solo son los árboles. La primera preocupación ecológica, nos dice Lucy, debe ser el hombre, porque el hombre es el resultado de su propia tierra y quien tiene el poder de autodestruirse o crear otra dinámica. Y de eso depende el equilibrio del planeta porque el hombre es la zona de pensamiento.

-Memoria Espacio/Tiempo tiene que ver con un proceso muy personal, una mirada a lo que ha sido, a lo que ha vivido, a lo que ha mostrado y lo que no ha mostrado. ¿Qué ha ganado o perdido su trazo comparado con el trazo de hace algunos años?

Yo pienso que ha madurado. Ya no hay esa preocupación por las cosas tan técnicas. A pesar de no haber hecho nunca bocetos en mi ejercicio personal de trabajo, porque considero que lo que fui ayer ya no soy. Me he permitido conectarme con el mundo simbólico, estando más atenta a mi obra. Transformando los errores y trazos. Siendo flexible con el color y la forma, entrando a un registro universal de incalculable riqueza.

-¿Cómo conecta esa vitalidad con la disciplina?, porque imagino que no todo es evocación...

Uno no necesariamente controla todo, los cuadros te manejan, te exigen aunque estés muy cansada no parar. Porque tu sabes que si paras ahí quedó, no solo por la chispa creadora sino por la técnica, sino por la materia de la pintura que está en un volumen y textura que no se repetirá. Hay un momento físico que no puedes cortar porque tú no lo controlas. El momento de la materia y la energía.

-¿Cómo empieza a pintar?

Hay un momento muy fuerte y es cuando empiezas a vaciar una idea. Aprovechas la paz y el caos. Para mí el momento de más nervio es cuando voy a manchar.

MANCHAR

Lucy llama “manchar” al instante en el que se introduce al caos donde está todo sin pensar o planificar qué se imprimirá en el blanco, en el absoluto de un lienzo en blanco. Uno, dos, tres, diez lienzos vacíos que esperan recibir la obra, el ánimo de lo que será el animal creativo que llegará muy pronto.

Tirando la pintura, rasgando, gritando, rompiendo en un ritual solitario que permite a Lucy hallar el hilo que está escondido entre su espacio y tiempo. Hurgando con acrílicos, mates, oleos, lo que sea que permita que esa energía fluya hasta hallar después de dos febriles días la voz de la obra que va a empezar, para después corregir y descubrir qué espíritu tiene. Se permite, con esa actitud entregada a la mancha que es la matriz, generar la armonía y honestidad que su obra necesita.

OTRO DATO

Memoria Espacio/Tiempo
Galería Principal del Centro Cultural de Bellas Artes
Jr. Huallaga 402 – Cercado de Lima
Del 22 de abril al 15 de mayo
INGRESO LIBRE

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