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Lunes 19 de octubre 2020   |   Contáctenos
REVISTA

Los Biohuertos Educativos

Una historia de amor entre el ser humano y la naturaleza
Los Biohuertos Educativos, el libro que nos entrega Sophie Dmitrieff, la destacada educadora y geógrafa francesa, es en verdad una historia de amor entre el ser humano y la naturaleza como subtitula poéticamente su obra que siendo pequeña en tamaño constituye un aporte relevante al espíritu de la humanidad por cuanto apuesta por el uso armónico del ecosistema que nos rodea, en especial en el Perú, la patria de su esposo.
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Los Biohuertos Educativos

El libro que Sophie hace poco presentó en la capital arqueológica del mundo, en el ancestral Cusco, es un canto a la biodiversidad y a la capacidad del ser humano de entender que no somos autónomos ni estamos separados de la naturaleza; que por el contrario debemos respetarla y cuidarla como nos cuidamos a nosotros mismos, alentando una simbiosis que viene desde los orígenes pero que el ser humano, lamentable e irresponsablemente, ha tratado de ignorar. La reflexión se aplica a la acción manifestada en los biohuertos que preconiza Econtinuidad, la exitosa ONG que nos trae este limpio y luminoso aporte bibliográfico.

Muchos poderes económicos han actuado y seguirán actuando para que el reencuentro con la naturaleza no se produzca, para que productos artificiales, químicos, preservantes y demás se nos impongan en beneficio de la poderosa industria químico-agraria que avanza indetenible escondiendo sus intereses de rentabilidad desmesurada bajo una supuesta modernidad que solo nos trae empobrecimiento alimenticio y agresión a la naturaleza.

La poderosa publicidad mediática nunca falta a la cita para convencer que lo artificial y lo industrial es mejor que lo natural. Lamentablemente son los menores de edad la población más vulnerable a esas campañas de convencimiento. Felizmente, a contracorriente, ya hay millones de hectáreas cultivadas en el planeta, con métodos agro ecológicos, que dan forma a una nueva cultura de armonización y abundancia alimentaria de gran calidad. Ello implica el descarte de pesticidas, químicos, transgénicos y demás que nos venden como la panacea y al final son elementos contaminadores cuyo alcance destructivo ni siquiera podemos imaginar.

Sophie Dmitrieff, de la mano de su esposo peruano, Francisco Huanacune, no trae una idea nueva pero sí económica, entusiasta y muy saludable para impulsar la agricultura ecológica u orgánica a través de los biohuertos en el Perú. A no dudarlo la opción más inteligente para mejorar la salud de todos, la del planeta como la de nosotros mismos, alimentándonos de forma más sana y respetuosa sin despilfarrar energía ni aceptar que nos inunden de contaminantes.

Cuánto nos falta para poner manos a la obra y cultivar en nuestros biohuertos los alimentos sanos y variados que podamos consumir con menor gasto y mayor salud. Lo primero será perder los temores y dejar de banalizar el peligro sobre lo que nos ofrece el mercado con alimentos que aparentemente sanos esconden riesgos infinitos desde el pesticida a lo transgénico.

Muchas de las llamadas enfermedades desconocidas o raras, aquellas que sorprenden sin tratamiento médico conocido, vienen seguramente de los peligrosos vectores y cepas escondidos en los colores vivos de los vegetales que consumimos y sobre los que nunca reflexionamos ya que su toxicidad puede ser ignorada hasta por médicos y científicos.

Un cambio social y de cultura nos espera y debe comenzar desde las escuelas. Por ello Sophie ingresa al concepto de los biohuertos educativos y nos trae su amorosa síntesis de las funciones que cumplen. Su libro es una herramienta pedagógica invalorable que bien usada podría contrarrestar la tendencia autodestructiva de nuestra sociedad. Hacerla autosostenible, en especial en aquellos sectores de pobreza extrema.

Estamos ante un verdadero aporte a la cohesión e integración social y hasta a la lucha contra la pobreza. Toda la comunidad local o regional podría involucrarse en la iniciativa, que inspira a alumnos y docentes, padres y autoridades, para que el entusiasmo natural de la juventud y la infancia cubra de alegría, poesía y pasión un objetivo mayor: conducir a las nuevas generaciones al respeto y al amor a sí mismos y a la naturaleza.

Como bien lo dice en el prólogo, el gran divulgador de la agricultura ecológica en España, Mariano Bueno, hay que agradecer a Sophie Dmitrieff y al proyecto Econtinuidad, su positiva labor no solo para las personas más necesitadas en el Perú sino para todos. La sociedad en su conjunto requiere de voces nuevas, inspiradas, afectuosas y generosas con el ser humano y el planeta.

Sophie trae en su pequeño libro, Los Biohuertos Educativos, su grandeza de espíritu con el resultado de una década de trabajo que comienza a rendir frutos. Su semilla es buena, su proyecto valioso y trascendental, su presencia necesaria y bienvenida, mucho más de lo que es posible decir en pocas líneas.

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COMENTARIOS
2 comentarios      
Mis felicitaciones por la iniciativa y el aporte de las construcciones de los Biohuertos educativos , enseñar a conectarse con la naturaleza a un niño es lo mas noble y practico que se les puede dar , ver crecer su plantita es sembrar una paternidad que en el futuro sera responsable con su sociedad , las pequeñas grandes cosas son las que se quedan en nuestra memoria para toda la vida
16 de diciembre 2010
donde se puede conseguir este libro en madrid
09 de junio 2011
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