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REVISTA

Vacaciones 2011

¿Qué hacer con los niños en casa?
Empezó el verano y el tiempo de talleres y diversión para los más pequeños de la casa; sin embargo, es importante tener en cuenta el tiempo de descanso que los niños necesitan y no sobre saturar los días con decenas de actividades.
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Vacaciones 2011

Muchas veces los meses de enero y febrero resultan complicados porque los padres no sabemos cómo articular el trabajo y las responsabilidades que demanda con los niños fuera del colegio, no alcanzamos a pasar todo el tiempo que deseamos con ellos y la culpa puede aparecer sin que la invoquemos.

No obstante, las vacaciones no deberían convertirse en algo negativo, sino en una oportunidad para alimentar aquello que durante el año escolar es más difícil de hacer.

TODOS PASAN POR LO MISMO

Tener una hija de casi ocho años de edad es sin duda un desafío para una pareja de padres que trabajan fuera y dentro de casa en vacaciones; no hay reglas y organización que muchas veces aguanten el embate de su energía, creatividad e infinitas ganas de jugar.

Esto enfrenta a la pareja a dos posibilidades: la primera es buscar pasar el mayor tiempo posible con ella y que este sea de extrema calidad; la segunda, llenarse de frustración y angustia por cada minuto que su hija no está disfrutando una actividad a mil revoluciones.

Según especialistas en educación y psicología, saturar a los niños con muchos talleres no resulta productivo, ya que necesitan descansar y literalmente ‘hacer nada’, perder, en absurda teoría, el tiempo, para que puedan recuperar la frescura, que en algunos casos, se apaga por las exigencias de la escuela.

Tener una rutina que incluya uno o dos talleres que despierten su imaginación y descarguen la energía contenida es una buena opción. Dejar que ellos los elijan es primordial; no obligarlos a escoger aquello que a nosotros nos gustaría que aprendan, recordemos que estas actividades deben despejar la mente y cambiar el chip que durante 10 meses deben mantener en clases. Es importante observar qué eligen porque así iremos descubriendo por dónde van sus gustos e inclinaciones.

Los temores también podrían manifestarse gracias a esta elección. Uno de los deportes que genera más rechazo al inicio es la natación, el miedo a la piscina y profundidad hay que considerarlo y no forzar su participación. Lo que se puede hacer es ir trabajando emocionalmente ese temor y enfrentarlo progresivamente en un espacio netamente recreativo, en la piscina de un club o casa. 

Que los niños disfruten lo que hagan y no sea una tortura ir a las clases es la idea; cada niño tiene su tiempo, si vemos que ese temor se acrecienta sería bueno buscar una asesoría profesional e indagar el origen del miedo. Pero generalmente es cuestión de tiempo. La seguridad personal y madurez varía de niño a niño; no es extraño entonces que se tomen tiempos diferentes para superar ciertos temores.

HOGAR, DULCE HOGAR

Complementar el tiempo libre con pequeñas responsabilidades en casa es bueno, ya que estas ayudan a que el niño mantenga una conexión con los miembros de la familia. Un vínculo saludable con el hogar tiene que considerar el recibir y dar algo a la familia. Si el niño solo recibe de los padres o de las personas que lo cuidan, nunca podrá experimentar y sentir que su presencia en ese núcleo de personas tiene un rol importante.

Cumplir una función en la dinámica de la casa involucra saludablemente al niño con las necesidades de los demás, evita a largo plazo que el individualismo se instale en él, y que crea, equivocadamente, que el universo dictamina sus designios a su antojo y elección.

Desde alimentar a las mascotas o regar las plantas, tender su cama, aunque sea poco prolijo por su edad, guardar sus juguetes, en fin, en casa hay cientos de detalles que podríamos darles como responsabilidades. Mantener cierta rutina y orden fuera del colegio es bueno para que cuando arranquen las clases, a los pequeños no les afecte tanto el retomar el horario.

TIEMPO ESPECIAL

Qué podría ayudar a los niños a sentir que están de vacaciones a pesar de que papá y mamá no están en casa. Una posibilidad cuando no se dispone de mucho tiempo es rescatar por las noches, o al momento en el que ambos padres están en casa con los hijos, un tiempo especial. Tomarse una hora o un poco más cada día y hacer una actividad diferente a la que suelen hacer en época de colegio.

Si en clases es necesario que los chicos se acuesten antes de las 8 ó 9 de la noche, en verano esa regla puede flexibilizarse sin problemas, así que hay que aprovechar en dedicar esa hora de calidad y unión familiar.

Preparar en equipo una lista de opciones que los niños prefieran, que ellos escojan en libertad y que los padres disfruten con ellos. Marcar la diferencia no requiere necesariamente grandes presupuestos o costosos viajes. Nos sorprenderíamos al descubrir que en ocasiones las verdaderas expectativas de los niños no están relacionadas a juguetes caros sino a la posibilidad de que ellos dirijan la agenda de la diversión.

Ahora más que nunca la información está disponible gracias a redes sociales como Facebook; buscar lo mejor para pasarla bien y disfrutar en familia no es difícil, encontrar el tiempo quizá lo sea un poco pero echar mano de la imaginación y de los fines de semana recargados de afecto, abrazos y explosiva alegría le harán a cualquier niño sentir que es muy especial y querido.

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