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Jueves 03 de diciembre 2020   |   Contáctenos
REVISTA

El menú político

Y los apetitos electorales
No sé si en gastronomía, más bien pienso que en opinión, es donde debería ubicar este artículo, pues a medida que pasan los días, se van cocinando más platos con diferentes sazones, que van dejando a su paso sabores y sinsabores que escriben, sin lugar a dudas, la carta peruana en este menú electoral.
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El menú político

No puede ser de otro modo. Vivimos un momento dominado por los discursos diarios, las apariciones mediáticas, los golpes bajos, las renuncias dignas y las sonrisas bien trabajadas. Pronto la propaganda invadirá todos los espacios aprovechables en las paredes, calles y en los medios de comunicación, y nuestro variopinto panorama político quedará plasmado una vez más, en la recordación de todos los ciudadanos.

Con este artículo no pretendemos cometer el atrevimiento de comparar la variedad de platos que luce día a día nuestra exquisita culinaria, con la diversidad de planchas que, por sus características y colores, pretenden llegar al sillón presidencial y al Poder Legislativo, de acuerdo a la repartición de la torta electoral, como se viene haciendo desde los últimos procesos.  Sin embargo, como lo nuestro es la gastronomía y de ello nos alimentamos hace casi tres años, no podemos dejar pasar algunos detalles, que a manera de comentario, dejaremos plasmados en estas líneas.

Respecto a quienes nos legislen a partir del siguiente gobierno, se debe dejar claro que será una lucha voto a voto, por lograr un espacio en la repartición de la torta. Las planchas presidenciales y sus respectivas listas congresales, anuncian entre bombos y platillos, los números asignados a cada postulante, obedeciendo a varios aspectos, pero entre ellos, el aspecto primordial, se sabe, es el que tiene que ver con el que puso la cuota mayor para pagar la cuenta del menú. No es una generalidad, pero tampoco es un pecado. Eso es válido en la justa.

APERITIVOS Y ENTREMESES

Por definición, los aperitivos y entremeses son las bebidas y platos fríos que se sirven antes del plato fuerte. Las bebidas cumplen la función de calentar y preparar el estómago para lo que vendrá. De alguna manera, incitan al apetito, estimulan el gusto y ponen la cuota pintoresca en el almuerzo o cena a la cual hemos sido convidados. Los entremeses, piqueos o tapas, son más bien, los bocaditos o platos fríos que van disminuyendo nuestras ansias de hambre o antojo, cumpliendo las veces de paliativos, con una dosis de exquisitez, pero sin llegar a ser el plato esperado.

Hasta este momento, en que la concentración y algo de ironía nos tiene esbozando frases sueltas, se han inscrito más de una decena de planchas.  De ellas, hay varias listas que podrían ser consideradas -desde mi punto de vista, de electora- en esta categoría. Así, cada cual, con su propia característica, podría adoptar la sencillez de un bocadillo sin pompas o la exquisitez de un aperitivo con nombre rimbombante.      

En este panorama de inscripciones y renuncias, la mesa no presenta pocos platos. Hasta ahora, hay dos listas que han retirado su plancha presidencial, sin embargo, no se han eximido de presentarse por un espacio en alguna curul, que asegure pasar la tan ansiada valla electoral. Para ello, se necesitará ser más que deportista o voleibolista. En esta mesa que –en realidad- es un bufet de distintos sabores, hay piqueos discretos, en presencia e inversión, pero también hay otros algo más mediáticos como un buen ‘arroz con mango’, y al que por razones estrictamente gastronómicas, preferimos llamar ‘sancochado’.

No somos especialistas en el tema, solo invertimos un poco de creatividad en este banquete que está casi listo, pero sean piqueos o aperitivos, creemos que no hay plato chico, solo son poco conocidos o tienen en sus ingredientes una mezcla antinatural, que no los hace agradables a la vista, y mucho menos al gusto. 

PLATOS FUERTES

Aún nada está dicho, quedan por delante casi tres meses de arduo debate, de presencias y argumentos, de planes y programas de gobiernos por conocer y de personajes ya conocidos, que intentarán repetir el plato. En esta mesa y hasta este instante, los platos fuertes son tres. 

El primero, un potaje conocido, que marida bien sus sabores con etiquetas azules. Una primera experiencia, con diferentes gustos y preferencias.  Cada quien juzgará si ese primer período, lo tomó con cuchara, si fue necesario usar cuchillo o si escogió dentro del plato con la sutileza de un tenedor.  Ya este país probó de repeticiones y sabrá Dios, lo que sepa –de saborear- mejor.

El segundo, conocido en su esencia. Los ingredientes son los mismos, pero su presentación es más delicada, casi gourmet. Los palillos japoneses, con los que se nos invita a probar este plato no hacen distinciones de ningún tipo. No hay mucho por escoger y casi nada por saborear. Habrá que ver si los nuevos bocadillos, populares y queridos por resaltar en otras actividades, surten el efecto mediático que se requiere, para que en el banquete servido, sean observados y escogidos por los comensales.

El tercer plato viene de otra mesa. Una más sencilla y por ello, más manejable para administrar. No hay que ser un experto en el tema político y mucho menos en el culinario para catar los gustillos que su paso por la gran Lima dejó. Sin embargo, mucho tendrá que hacer, sobre todo en el interior de un país que poco lo conoce, para que su invitación llegue a todos los rincones y convoque al mayor número de ellos en este ‘banquete de abril’.

LA CEREZA DEL PASTEL

Un actitud, una decisión y una postura frente a los resultados inminentes de unas bases, que se negaron a ser representadas por alguien que no nació con ellos, ni se hizo en la lucha, ni mucho menos forma parte de su historia, es para nuestro modesto juicio, la cereza del pastel.

Con ello, quedó sentada la frase “agua que no has de beber, déjala correr” –siguiendo en esta dinámica alimenticia y gastronómica, que este artículo pretende ser-. Y es que eso es lo que se percibe entre los comensales de a pie. Una persona profesionalmente preparada para encabezar una lista que, para este efecto electorero no tenía mayores aspiraciones que pasar la valla electoral, dio el digno paso al costado, que la ubica ahora en la mira de cualquiera de los platos fuertes, que requieran de un ingrediente que demostró estar a la altura del banquete.

Y para quienes consideren que nuestro comentario pudiera ser ofensivo en estas últimas líneas, deslindamos tal apreciación. Solo quisimos hacer de estos párrafos, un artículo diferente en comparación a los que ya los tengo acostumbrados. La escena política nos lo demanda y aunque estamos de acuerdo al cien por ciento con la trillada esencia de “zapatero a tus zapatos”, no quisimos dejar pasar la oportunidad, con la venia de la dirección de la Revista Generacción de mostrar de un modo distinto la peculiar diversidad de nuestra política peruana.

La mesa está casi servida, algunos platos más entrarán en escena, otros probablemente se queden en el camino.  Lo que sí tenemos claro es que los comensales, tenedor y cuchillo en mano, debemos optar con responsabilidad y conocimiento, por el plato que más convenga al interés común. Hay tanto en la mesa, que hasta podría indigestarnos hacer mezclas no convenientes. Conozcamos las propuestas a cabalidad, antes de servirnos el bufet.  Y en lo que a mí respecta, aún no voy a hacer el pedido, recién estoy viendo la carta…

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