Lunes 12 de noviembre 2018   |   Contáctenos
REVISTA

EL RESCATE DE HUANTILLE

Renacer de una huaca
Abandonada por muchos años y sumida entre el desconocimiento y el desinterés por descubrir lo que sus restos guardaban, el renacer de la única huaca que engalana el distrito de Magdalena revela más de mil años de historia de lo que mucho más tarde se convertiría en el distrito que nació para sumarse al renacimiento de una de las muestras vivas de nuestra Lima de antaño…
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EL RESCATE DE HUANTILLE

Atrás quedaron la delincuencia, el olvido y la indolencia que por años fueron los principales testigos de cómo inmensas construcciones de barro se perdían y destruían para dar paso a la modernidad, cediendo incontables metros de terreno para acoger a los miles de habitantes que poco a poco se fueron apoderando de Huantille y sus alrededores.

Una huaca que con más de mil años de historia se convirtió en fiel testigo del nacimiento de Magdalena del Mar, distrito limeño que hoy se erige como el lugar que emergió para coronarse como cuna de uno de los complejos arquitectónicos más importantes de la historia de Lima, nuestra tres veces coronada Ciudad de los Reyes.
 
Pero si antiguamente Huantille tuvo como fiel compañero a nuestro bien ponderado litoral costero, actualmente luce rodeada de calles, edificios, casas y avenidas, y permanece en pie como fiel sobreviviente de la expansión urbana de la capital, que a pesar de muchos intentos no pudo opacar lo que miles años atrás nuestros antiguos pobladores construyeron.
 
Y si años atrás la belleza arquitectónica de esta huaca no podía ser apreciada en toda su dimensión, a raíz de la delincuencia que reinaba en el lugar –producto de las invasiones que no repararon en su destrucción–, actualmente Huantille luce parcialmente remozada, como si un halo divino se hubiera posado sobre el lugar para recuperar el sitial que le fuera arrebatado.
 
UNA MIRADA HACIA ATRÁS
Así, tras dos años de trabajos intensos para su recuperación y puesta en valor, este complejo arqueológico ha comenzado a recibir a sus primeros visitantes desde hace algunos meses, quienes de a pocos se van rindiendo ante los atractivos que encierra sus bien conservadas construcciones.
 
Ubicada en el corazón de Magdalena, los inicios de esta huaca se remontan miles de años atrás, cuando emergió para convertirse en una de las principales sedes del señorío Ichma, allá por el siglo XII aproximadamente, edificada sobre la base de barro y piedras, haciendo uso de los tapiales, técnica de construcción que prevaleció por esas épocas y que le imprimió ese característico color que la distingue al igual que sus coetáneas.
Cuenta la historia que el señorío de Lima se encontraba dividido en tres curacazgos ubicados a lo largo del canal de Lima cuya toma se ubicaba por el Molino de Monserrat. Según el doctor Miguel Cornejo, estos eran conocidos como Lima, Los Patricios y Magdalena o Huantille.
En el caso del Curacazgo de Huantille, los viajeros del siglo XIX, a su paso por el Perú, describieron detalladamente las particularidades de las ciudades y sus antigüedades. Así, Adolph Bandelier en 1892 fue uno de los primeros en escribir sobre la existencia de esta huaca, según menciona Cornejo en su libro ‘Los Incas en Lima’.
En su plano titulado ‘Magdalena del Mar’ sostiene que "…aparecen más de una docena de montículos, de los cuales sobresale uno que consiste en dos pirámides escalonadas con rampas de gran tamaño y adosadas que se orientan hacia el Este… La pirámide doble corresponde a la actual Huaca Huantille o Magdalena”, edificio –según su propia descripción– que debió corresponder al ‘Templo de Magdalena’. El mismo que es definido como “una estructura de suntuosa construcción, finamente decorada y sede del famoso ídolo denominado Rímac o Límac".
MUCHO MÁS ACERCA DE HUANTILLE
Pero años antes, en 1873, el explorador Thomas J. Hutchinson en su libro ‘Two Years in Perú, with exploration of Antiquities’,afirmaba que "…alrededor de dos millas al sur… encontramos otra estructura similar, probablemente un poco más espaciosa y con un número más grande de compartimientos o divisiones por muro… todo lleno de arcilla. Esta es llamada San Miguel... y son las ruinas de la antigua fortaleza de Huantille. Tiene cerca de 170 yardas de longitud por 168 a 170 de anchura y es una enorme estructura de cerca de 90 pies de alto”.
Teniendo en cuenta el tamaño que por esas épocas tenía, todo hace suponer que las edificaciones que formaban parte de este conjunto arquitectónico tendrían funciones defensivas para proteger la ciudad de Huatica, conocida también como Complejo Arqueológico Maringa, considerada en ese entonces como sede del Antiguo Templo del Dios Rímac. Aunque hay quienes afirman que funcionó como un importante centro administrativo y religioso.
Actualmente, Huantille luce tres terraplenes o muros, sobre los que se levantan las estructuras de tapia. En ellas se distinguen las diferentes remodelaciones de los espacios construidos así como los cuartos, pasadizos, patios, escaleras y diferentes accesos hacia el interior y exterior de las estructuras internas de la huaca.
Precisamente, esa es parte de la descripción que ha quedado registrada en el ‘Inventario de Monumentos Arqueológicos del Perú: Lima Metropolitana’ de Roger Ravines, quien en 1985 afirmaba que "el conjunto se edificó a partir de muros de contención con rellenos y muros superficiales en la parte superior. Los muros de contención son paramentos irregulares y con talud que se adosan lateralmente para lograr el espesor deseado…".
RECONSTRUCCIÓN
Pero, en pleno fenómeno de la expansión urbana en Lima, específicamente en 1936, se inició el irreparable derrumbe de muchos monumentos arqueológicos. Y en el colmo de los males, en 1941 se reglamentó la demolición de huacas con fines industriales, entre las que asomaba Huantille y sus bien constituidas construcciones de barro.
Ya en la década del 60, la parte norte de la huaca fue invadida. En 1968 fue recortada por la Junta Nacional de Vivienda con el fin de construir un mercado en el ala sur. Y en 1972, causando extrañeza en los amantes de nuestra historia, el alcalde del distrito de esa época, Alberto Yábar, planteó su demolición a fin de construir un centro cívico, propuesta que –felizmente– pasó al olvido.
Tuvieron que pasar 15 años para que en 1987, el burgomaestre Ricardo Flores, se animara a cercar la zona arqueológica… Y aunque no consideró reubicar a los invasores, hace dos años, la gestión encabezada por el alcalde Francis Allison se animó a recuperar Huantille para incluirla dentro del circuito turístico del distrito, enriqueciendo así la lista de atractivos que se pueden visitar en nuestra capital.
Aunque actualmente, según ha revelado el jefe de campo del proyecto Huantille, Roberto Quispe, parte de la arquitectura del complejo continúa siendo un misterio que permanece oculto bajo capas de rellenos superficiales, más de diez momias, vasijas, fardos funerarios y cerámicas de la cultura Ichma, con entre 1,000 y 1,400 años de antigüedad han sido descubiertos.
Y si bien, como dice el propio arqueólogo, lo que apreciamos actualmente de la huaca es apenas el 20 por ciento del área original, todavía existen once mil metros cuadrados con inmenso valor histórico que, mientras avancen los trabajos que realizan conjuntamente el municipio y el Instituto Nacional de Cultura (INC), irán revelando el verdadero atractivo que encierran tan bien cimentadas construcciones de barro. Solo es cuestión de esperar para que el paseo por Lima tenga un nuevo atractivo en su lista…
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