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REVISTA

PUEBLO DEL SEÑOR

Huaca Mangomarca
Además de ser el distrito más poblado de Lima, San Juan de Lurigancho también guarda entre sus confines los secretos de nuestra Lima de antaño, que tiene en sus más de 400 huacas miles de años de historia de una ciudad que hoy busca rescatar cada uno de estos lugares, como Mangomarca, que también se prepara para formar parte del circuito turístico capitalino.
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PUEBLO DEL SEÑOR
A diferencia de lo que sucede con otros distritos de la capital, San Juan de Lurigancho (SJL) es uno de los pocos –sino el único– que puede darse el lujo de decir que cuatro importantes huacas descansan entre sus límites y que hoy, miles de años después, una de ellas se alista a develar los secretos que en ella reposan.
 
Conocida como Mangomarca, la recuperación de esta huaca, ubicada en la urbanización del mismo nombre, se ha convertido en todo un reto para los vecinos y autoridades de este distrito, no solo porque ha perdido el 70% de su estructura original, sino porque los estudiosos –entre ellos el Instituto Ruricancho– consideran que se trata de la capital prehispánica de las culturas Lima e Ichma.

Así las cosas, SJL es uno de los distritos con más evidencias arqueológicas en Lima Metropolitana, y aunque el Instituto Ruricancho ha avanzado en la elaboración de un inventario de sus zonas arqueológicas, está a la espera de que sea acogido por la municipalidad de dicho distrito, a fin de que estas sean recuperadas y puestas en valor.

CAMINO A MANGOMARCA
 
Tal como nos señalara en uno de nuestros primeros contactos el arqueólogo Julio Abanto Llaque, llegar a esta huaca resulta difícil y es posible incluso perderse. Y no se equivoca. Mangomarca se encuentra a la altura de la cuadra 20 de la avenida Santuario, ingresando por la avenida Gran Chimú. Aunque también se puede entrar por Campoy, por el paradero conocido como Panorama.
 
Ya a espaldas del Complejo Habitacional Fortaleza de Campoy, nos topamos con toda la majestuosidad de Mangomarca, que si bien por estos días luce descuidada y sirve de refugio para las personas de mal vivir, ostenta una gran dimensión y varios componentes arquitectónicos que tienen sus propias características.

Según nos explica el arqueólogo, Mangomarca es un asentamiento de la élite local y uno de los mejor conservados de ésta margen del río. Está muy cerca a otros complejos interesantes como Fortaleza de Campoy y Cerro Lurigancho (500 a.C.), además de estar rodeado por un hermoso ecosistema de lomas, que por estos días lucen un verdor que atrae a más de un amante de las caminatas.
 
SOBRE MANKU MARCA

Convertido en uno de los asentamientos prehispánicos más representativos del valle bajo del Rímac, el nombre de este importante Complejo Arquitectónico, que guarda entre sus construcciones una belleza majestuosa, a pesar de la falta de mantenimiento, deriva de los vocablos ‘Manku Marca’, que significa ‘Pueblo del Señor’.
 
A partir de los primeros estudios que se hicieron en la zona, se concluyó que al ser Mangomarca uno de los centros políticos más importantes de esta zona, fue la capital del Curacazgo Lurigancho, que fue el lugar de residencia de los ‘señores’ que gobernaron este territorio por esas épocas, el centro de élite del curacazgo local.

Su desarrollo sociopolítico, económico y cultural se inició en el periodo Intermedio Temprano, aproximadamente en el año 300 d.C., y se prolongó hasta el año 1470, lapso en el que su fama como centro de élite político y religioso más importante de la zona trascendió fronteras.
 
PECULIARES CARACTERÍSTICAS
 
Enclavada en un área de 47 mil metros cuadrados, a 220 metros sobre el nivel del mar, presenta una pirámide elevada, única en su tipo ya que el acceso se lograba mediante una escalinata curva y estaba levantada sobre un mamelón rocoso.
 
Tal como sucede en otras huacas, la técnica arquitectónica aplicada en cada una de sus impresionantes construcciones y en las que todavía permanecen ocultas, también se basó en una mezcla de barro con pequeñas piedras, es decir, en los clásicos tapiales, que sirvieron para construir impresionantes edificaciones en nuestra Lima de antaño.

A simple vista, en esta huaca destacan grandes muros macizos de contención, además de un complejo sistema de recintos y pasadizos. Y, según nos cuenta Julio Abanto también destacan dos grandes cementerios con tumbas compuestas por cámaras rectangulares, revestidas interiormente con piedras rústicas asentada con barro.
 
A pesar que su existencia se remonta cientos de años atrás, es recién alrededor de los 900 d.C. que Mangomarca se convierte en la capital del Curacazgo Lurigancho y con ello, la importancia de esta huaca comienza a trascender fronteras, al punto que hoy reclama ser rescatada del olvido y la desidia para pasar a formar parte del circuito turístico de la capital, que ya enriqueció su recorrido con muchas de sus coetáneas.
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COMENTARIOS
1 comentarios      
Es una pena que la Municipalidad de S.J.L., ha dejado inconcluso el enrejado del perimetro de la huaca menor, donde todos los días juegan pelota, pues han hecho una canchita de fulbito dentro del terreno de la huaca y el Instituto Nacional de Cultura que ofrecio trabajos de limpieza y cuidado de la misma, nunca se presentaron, falta patriotismo y amor por lo nuestro.
27 de mayo 2011
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