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REVISTA

FUEGOS ARTIFICIALES ANTES DE LA APEC

Convulsión social pone en alerta al país a pocos días del evento internacional
Trabajadores del Gobierno Regional de Cajamarca tomados como rehenes en una iglesia en Cajabamba. Bloqueo de carreteras y paralización de labores en el Cusco. Un segundo moqueguazo con una veintena de policías heridos en la región. La gobernación de Tacna incendiada por una turba inflamada… ¿Qué está sucediendo en el país a pocas semanas de la cumbre APEC?
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FUEGOS ARTIFICIALES ANTES DE LA APEC
En su tercera semana como presidente del Consejo de Ministros, el lambayecano Yehude Simon recibió una bienvenida más bien accidentada por parte de las regiones. Mientras en Lima estábamos preocupados pensando en Rómulo León Alegría o en Magaly Medina, los provincianos le hicieron saber al primer ministro que la cosa no iba a ser tan fácil como sonreír, repartir apretones de manos y posar para las cámaras.
 
Para empezar, el lunes 27 de octubre, el mismo día que el presidente Alan García recibía en Palacio de Gobierno a los reyes de España, las vías de acceso a Cajamarca y a la sierra de La Libertad eran bloqueadas por los pobladores de la provincia de Cajabamba, que demandaban el asfaltado de la carretera Cajabamba–San Marcos, la electrificación de caseríos y la construcción de un hospital, entre otras solicitudes.
 
Al día siguiente, convocaron a una huelga indefinida. ¿El resultado? Unos 50 funcionarios del Gobierno Regional fueron retenidos en la iglesia Nuestra Señora del Rosario por miles de pobladores enardecidos. A los funcionarios solo les quedaba rezar, paradójicamente en la Iglesia convertida en cárcel.
 
EN CUSCO
 
Como para no quedarse atrás, los moradores de la provincia de Canchis, en el Cusco, continuaban con la paralización de sus labores en rechazo a la construcción de la central hidroeléctrica Pucará y a la supuesta privatización de los servicios de agua y desagüe. ¿A qué se dedicaban mientras no trabajaban? A bloquear carreteras y tomar puentes, desde luego.
 
La esforzada labor rindió sus frutos el martes 29, a miles de kilómetros del lugar. En horas de la tarde, en la sede de la PCM, el jefe del gabinete, Yehude Simon, el presidente regional del Cusco, Hugo Gonzáles Sayán, las congresistas María Sumire, Hilaria Supa y Yaneth Cajahuanca, y el secretario de la Confederación Campesina del Perú, Melchor Lima, firmaron un acta suspendiendo la ejecución del proyecto de la hidroeléctrica Pucará mientras la empresa encargada de su ejecución no llegase a un acuerdo con los campesinos de la zona.
 
Asimismo, en el convenio también se consignó que la ejecución del proyecto Mejoramiento y Ampliación de los Sistemas de Agua Potable y Alcantarillado de la Ciudad de Sicuani no significaría la privatización de los servicios. Y que el primer ministro regularía con el Congreso los decretos que atentasen contra los intereses de los campesinos. Y que se comprometía a viajar al Cusco el 4 de noviembre.
 
La opinión de los analistas fue unánime. Se trataba de una peligrosa concesión frente a los desmanes. Una ecuación muy simple: bloqueamos una carretera, tomamos un puente, y el Gobierno nos hace caso. Los cusqueños gritaron como el Cienciano: ¡sí se puede!, ¡sí se puede! Y vaya que se pudo.
 
TACNA Y MOQUEGUA
 
La situación de Tacna y Moquegua explotó el martes 28. Del mismo modo que el 10 de junio, cuando el general Alberto Jordán y su contingente de policías fueron retenidos por la población moqueguana y obligados a pedir perdón, en esta oportunidad nuevamente el puente Montalvo, que conecta Moquegua con Tacna, fue tomado por miles de moqueguanos. ¿La razón? La misma que hace cuatro meses. La distribución entre ambas regiones del impuesto que la empresa Southern Perú entrega al Estado por la explotación minera en Cuajone (Moquegua) y Toquepala (Tacna). El famoso canon minero.
 
Moquegua considera que Tacna sale más favorecida con la repartición de dicho impuesto, algo que no resulta del todo falso, pues, si consultamos las cifras, nos daremos cuenta de que la heroica ciudad ha recibido en lo que va del año casi un millón 780 mil soles, mientras que a su vecina le tocó poco menos de 53 mil soles. Una notable diferencia.
 
Debido a ello, en junio, tras el "moqueguazo" que concluyó con la salida del general Jordán, Moquegua consiguió que el Ejecutivo propusiera una ley para mejorar la distribución del canon minero. Sin embargo, hace unos días el Ejecutivo eligió presentar al Congreso un proyecto de ley que modificase el artículo cinco de la actual ley. Esta es la chispa que encendió la mecha. El incumplimiento por parte del Ejecutivo de los acuerdos a que llegó con dicha región.
 
La mañana del martes 28, los desmanes se iniciaron a las nueve de la mañana con una marcha de 300 personas a las que poco a poco se fueron sumando más, hasta que llegaron a ser unas dos mil. Una vez que arribaron al puente Montalvo, arremetieron con piedras y palos contra los 150 policías que intentaban preservar el libre tránsito en la zona. Los custodios del orden repelieron el ataque con bombas lacrimógenas y disparos de bala y de perdigón al aire.
 
¿Cuál fue el saldo de la violencia? 36 civiles heridos con impactos de perdigón y tres con impactos de bala, entre ellos un menor de 17 años cuya mano derecha terminó con un orificio de entrada y salida de bala. Por el lado de la policía, 32 agentes fueron alcanzados por piedras arrojadas por la  turba, entre ellos el coronel PNP Ítalo Perochena, jefe de la operación policial en el puente Montalvo.
 
Pero la muchedumbre no se contentó con herir a los policías. Según el coronel PNP Jorge Valencia, jefe de la Región Policial de Arequipa, 28 agentes fueron trasladados a la Ciudad Blanca para ser atendidos en hospitales. Cuatro fueron retenidos en el puente Montalvo, de los cuales uno fue liberado horas después, y tres fueron conducidos a la Plaza de Armas de Moquegua, donde fueron declarados como rehenes en presencia del párroco de la ciudad, Martín Ayala.
 
La situación mejoró ligeramente el miércoles 29, a pesar de que las labores escolares siguieron suspendidas, las instituciones del Estado no atendieron y el mercado y los comercios tampoco abrieron sus puertas. La respuesta del presidente del Consejo de Ministros fue ésta: "No hay razón alguna para las medidas que los pobladores han tomado en Moquegua, porque recién mañana (jueves 30) el Congreso va a votar por esa ley."
 
Entonces, el presidente del Frente de Defensa de los Intereses del Pueblo de Moquegua, Zenón Cueva, lo pensó mejor y él y su gente entraron en tregua hasta el día siguiente, a la espera de la votación en el Congreso. Sin embargo, como para dejar en claro que no estaban dispuestos a ceder, Cueva recalcó que la huelga proseguía, aunque sin desmanes y sin bloqueos de puentes y carreteras, y que se mantendrían en la plaza de armas de la ciudad a la expectativa de lo que sucediera en el Congreso. Como los scouts: ¡siempre listos! Para causar estropicios, claro.
 
TRAS LA VOTACIÓN EN EL CONGRESO
 
Pero esta vez quienes ocasionaron los estropicios no fueron los moqueguanos, sino los tacneños. Al promediar las once de la mañana del jueves 30, una vez conocidos los primeros resultados de la votación en el hemiciclo, Moquegua respiró aliviada mientras Tacna entraba en pie de guerra. ¿Qué había sucedido? Por 51 votos a favor, dos en contra y 18 abstenciones, el Legislativo aprobaba en primera votación la norma que modificaba la repartición del canon minero.
 
En el acto, unos cuantos centenares de vándalos comenzaron a atacar la Gobernación de la ciudad, considerada monumento histórico por el INC. La veintena de policías al mando del mayor PNP Luis Guevara perdió terreno rápidamente ante la furiosa embestida. El gobernador Víctor Urviola se vio obligado a huir por una de las puertas de servicio. Una vez que los policías emprendieron la retirada ante la desigual pelea, la turba incendió la Gobernación. Y mientras el local, que data del siglo XIX, era consumido por las llamas, algunos jóvenes inmortalizaban la escena con sus celulares, como si se tratase de un espectáculo.
 
La turba se dirigió luego al local del Partido Aprista y también lo atacó, rompiendo lunas y puertas y quemando todo lo que encontró a su paso. Además arrasaron la sede de radio Uno, acusándola de brindar información distorsionada. Entretanto, otros cientos de personas ocuparon el puesto fronterizo de Santa Rosa, bloquearon el tránsito internacional y algunos cruzaron la frontera con Chile. Siete fueron detenidos por los carabineros de ese país, aunque devueltos por la tarde luego de gestiones de la Cancillería. Además, destruyeron el canal que envía agua a Ilo desde Tacna.
 
La reacción del presidente regional de Tacna, Hugo Ordóñez (quien se había pasado el día anterior tratando de convencer a la mayor cantidad de congresistas de que votaran a favor de su región, del mismo modo que el presidente regional de Moquegua, Jaime Rodríguez), fue igual de furibunda que la de sus paisanos. "Son el Congreso y el Ejecutivo quienes violentan la democracia, el estado de derecho y crean inestabilidad", dijo.
 
¿Cómo reaccionó Moquegua? Con alivio y cierta alegría, por supuesto. Marcharon hacia el despejado puente Montalvo y entonaron el himno nacional y el de Moquegua. Luego regresaron a la plaza de armas, donde tuvo lugar un mitin en el que participaron autoridades regionales y pobladores. ¿Qué quedó en claro de este mitin? Que el canon minero por el que bloquean puentes y obstruyen carreteras ni siquiera es bien empleado.
 
Óscar de la Flor, gerente del gobierno regional, reconoció que, al 30 de octubre, la ejecución del presupuesto proveniente del canon minero apenas alcanzaba el 19%. ¿Una nueva versión del perro del hortelano?
 
REACCIONES DE LAS AUTORIDADES NACIONALES
 
El primer ministro, Yehude Simon, tras conocer los desmanes causados por los revoltosos, acotó a su salida de la inauguración de la CADE 2008 que "caerá todo el peso de la ley sobre los responsables de los actos de violencia de Tacna", y aseguró que "no habrá borrón y cuenta nueva".
 
Por su parte, el ministro del Interior, Remigio Hernani, acusó a los dirigentes de los gremios y sindicatos de "promover la violencia en las provincias para generar caos en el país", y precisó que "existe un matiz político con intenciones de sabotear la democracia en estos actos violentistas". Además, dio a conocer que habría "toda una programación de protestas antes de la cumbre APEC, que debemos neutralizar."
 
El domingo 31 de octubre se dio a conocer la noticia de la muerte de uno de los manifestantes heridos durante las protestas en suelo tacneño. Se trata de Gelmer Arpasi Valeriano, de 34 años, que habría sido impactado en la cabeza por una bomba lacrimógena arrojada por efectivos del orden.
 
Ese día, la ciudad heroica amaneció prácticamente sitiada. Esta vez los pobladores optaron por obstruir el puente Locumba, que conecta Tacna con Moquegua. Los enfrentamientos con la policía fueron esporádicos, aunque violentos. Las clases escolares, la atención en locales comerciales y mercados fue restringida.
 
Al día siguiente, el lunes 1 de noviembre, los tacneños, encabezados por su presidente regional, Hugo Ordóñez, y los dirigentes del Frente de Defensa de los Intereses de Tacna, decidieron dar una tregua al Gobierno central mientras se instala en Lima la mesa de diálogo entre los representantes del Ejecutivo y de Tacna. Sin embargo, por la noche, algunas organizaciones tacneñas dijeron no estar de acuerdo con la tregua, que se prolongaría hasta el viernes 7. Cualquier cosa puede suceder.
 
En efecto. El martes cinco, una turba dispersa, sin dirigentes a la cabeza, sacaron nuevamente los encendedores y la gasolina e incendiaron el local municipal de Ciudad Nueva. ¿El motivo? Demandar la vacancia del alcalde de ese pueblo joven, Genaro Condori Ramos, acusándolo de colocar a su suegra como proveedora de dicha comuna.
 
La muchedumbre enardecida no se aquietó con estos actos de violencia. A lo largo del día los revoltosos saquearon centros comerciales, apedrearon vehículos y arremetieron contra los policías, quienes intentaban controlarlos sin demasiado éxito mientras sus helicópteros sobrevolaban dicho distrito. El saldo fue de 12 policías heridos por pedradas y 33 civiles impactados por perdigones. Asimismo, 64 personas fueron detenidas por alterar el orden público.
 
Por la noche, el presidente del consejo de ministros, Yehude Simon, anunció la decisión del Gobierno. Declarar el estado de emergencia por 30 días en Tacna. Esto le da facultad a las Fuerzas Armadas para restaurar el orden interno, y supone la restricción de las libertades individuales.
 
COLOFON
 
Simon Munaro afirmó, luego de anunciar la declaratoria de emergencia, que las acciones de violencia sucedidas en las últimas semanas en diversos puntos del país (Cusco, Cajabamba, Moquegua y Tacna) tienen como objetivo final dar una imagen de zozobra en el Perú semanas antes de la cumbre de líderes del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC).
 
"Están buscando golpear al país ahora que se acerca la APEC. No sólo en Tacna sino en diversos lugares del país hay gente que preparar una serie de este tipo de acciones", dijo, a su salida de una reunión con la defensora del Pueblo, Beatriz Merino. Y añadió: "No creo que la población tacneña esté detrás (de lo que pasa en Tacna). La gente sabe que hacemos los esfuerzos para darle lo que les corresponde legítimamente. Son radicales que buscan sacar provecho".

¿Qué sucederá en los próximos días? ¿Cómo afrontará el Gobierno estos actos de violencia concertados con miras a la APEC? ¿Cómo debería resolver el conflicto del canon minero entre Tacna y Moquegua? Son algunas de las preguntas que el Ejecutivo deberá responder en las próximas semanas por el bien del país.

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